El Real Decreto 235/2013 por el que se aprueba el procedimiento básico para la Certificación de la Eficiencia Energética, entró en vigor el día 13 de Abril del 2013. A partir de mañana 1 de Junio de 2013 la presentación o puesta a disposición de los compradores o arrendatarios del Certificado de Eficiencia Energética de la totalidad o parte del edificio, será exigible para todos los contratos de compraventa o arrendamiento.

Este documento oficial dice si el estado de un inmueble favorece el ahorro de energía o no. La certificación va por letras; se da una A a las viviendas más eficientes, y una G a las menos. La etiqueta energética se asigna según el volumen de dióxido de carbono por metros cuadrados de vivienda. La valoración considera, entre otros, factores como el aislamiento de ventanas y cerramientos, el rendimiento de sistemas de calefacción y aire acondicionado, o las necesidades energéticas del edificio para alcanzar las condiciones normales de confort térmico o lumínico.

Los procedimientos para la Certificación de Eficiencia Energética de un edificio deben estar inscritos en el Registro General, que serán de acceso público, y serán las Comunidades Autónomas las encargadas de controlar estos certificados. Es el propietario del inmueble el responsable de conseguir su Certificado de Eficiencia Energética, y los que no cumplan con esta obligación serán sancionados.
Para tener este certificado, un técnico acreditado, bien formado y cualificado, visitará el inmueble, recopilará datos de todo tipo (datos registrables y catastrales, materiales y sistemas constructivos, consumo, etc.) Luego se realizara un estudio y siguiendo unos parámetros ya establecidos, asignará una etiqueta energética valida por los próximos 10 años.

Aunque los propietarios lo puedan ver como un gasto más, tener una certificación alta, o al menos superior al del resto de su entorno, produce para el propietario las siguientes ventajas:

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  • Mayor valor de mercado
  • Aporta una imagen “verde”
  • Mayores tasas de ocupación y renta
  • Menores costes de mantenimiento

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¿Qué pasa si la certificación es muy baja? El mismo técnico aconsejará sobre lo que se debería hacer para mejorarla. Entre las soluciones de mayor repercusión positiva en el ahorro energético pueden señalarse, de modo no exclusivo, las siguientes:

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  • Dotar a la vivienda de electrodomésticos más eficientes.
  • Disponer de termostatos (mejor si son programables digitales) para modular la temperatura interior.
  • Instalar calderas de calefacción que ofrezcan un excelente rendimiento
  • Instalar contadores segmentados por viviendas que permitan un registro particular del consumo de cada inmueble.
  • Uso masivo de las bombillas de bajo consumo.
  • Aproximar, en lo posible, la generación de la energía al lugar de su consumo, lo cual optimiza las mermas de eficiencia producidas en su canalización.
  • Un adecuado mantenimiento de la caldera, y especialmente la limpieza de los quemadores.
  • Velar por un riguroso aislamiento térmico que mitigue las fugas de energía.
  • Sistemas domóticos concebidos como herramientas para llevar a cabo un puntual seguimiento del consumo generado por todos los sistemas a la distribución y producción de energía (electrodomésticos, puntos de luz, equipos de refrigeración y circuito de calefacción).

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La implementación de esta normativa es una esperanza para las empresas y trabajadores en un campo de futuro, para el ahorro energético y para la recuperación del sector de la construcción… la rehabilitación de viviendas como una de las salidas a la crisis que atraviesa el país.

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