Con la llegada del frío nuestras casas empiezan a perder temperatura. Esto hace que sea necesario el uso de métodos para favorecer el calentamiento del hogar. Si quieres saber cómo hacer que el calor no se escape de tu casa presta atención a nuestros consejos. No hay nada como conocer el funcionamiento estructural de una vivienda para aprovechar mejor la temperatura.

Por dónde se pierde el calor de una casa

Uno de los principales problemas que te puedes encontrar a la hora de tratar de calentar tu vivienda son las fugas de energía. Para favorecer el calentamiento del hogar lo primero que es necesario hacer es localizar y reparar los puntos de escape del calor o entrada del frío. Por lo general, los puentes térmicos o las zonas más vulnerables en este sentido son:

  • Los techos.
  • Las paredes.
  • Los suelos.

Y es que hasta el 30% del consumo de energía en el hogar se llega a perder a causa de un mal aislamiento. En este sentido, necesitamos aplicar algún sistema de aislamiento térmico que favorezca el calentamiento de la casa. Con el fin de elegir un buen material que cumpla con nuestro objetivo deberemos prestar atención a dos conceptos:

  1. La conductividad térmica: consiste en la capacidad de un material determinado para la transmisión de calor.
  2. La resistencia térmica: es decir, su capacidad aislante tanto del calor como del frío.

Tipos de aislantes térmicos para favorecer el calentamiento del hogar

Cuando nos enfrentamos a una reforma en la que es necesario reforzar los puntos de fuga de energía disponemos de varias opciones para hacerlo. Estos son las diferentes clases de materiales aislantes disponibles en el mercado hoy día:

AISLAMIENTOS RECICLADOS Y ECOLÓGICOS:

  • Corcho.
  • Algodón.
  • Virutas de madera.
  • Cáñamo.
  • Geotextil.

AISLAMIENTOS MINERALES:

  • Fibra de vidrio.
  • Lana de roca.

AISLAMIENTOS REFLEXIVOS:

  • Aislantes multicapa y burbuja.

AISLAMIENTOS SINTÉTICOS:

  • Poliestireno extruido.
  • Poliestireno expandido.

Todos estos materiales poseen una serie de ventajas muy a tener en cuenta para favorecer el calentamiento del hogar. Gracias a ellos:

  • Se reduce hasta en un 30% el consumo de energía en calefacción y aire acondicionado.
  • Esto se traduce en viviendas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
  • El hogar se vuelve mucho más confortable y amplio al llegar a aprovecharse zonas como sótanos y buhardillas.

Como puedes ver no hemos empezado este artículo mencionando los diferentes tipos de calefacción para el hogar. Sino más bien la manera en la que no deberías estar perdiendo energía. De nada sirve instalar una buena calefacción si parte de ese calor desaparece a través de techos, paredes o suelos.

La importancia de las ventanas y las puertas como puentes térmicos

Las ventanas y las puertas también pueden suponer puntos de fuga. En este sentido, lo primero de lo que te tienes que asegurar es que ambas cierran herméticamente. A continuación, vamos a repasar los mejores tipos de ventanas para favorecer el calentamiento del hogar:

  1. Ventanas de PVC: hoy día, son las que mejor aislante térmico ofrecen del mercado. Su composición impide que el calor se trasfiera entre el interior y el exterior. Su efectividad es, por tanto, superior a otros sistemas llegando a un ahorro energético de hasta el 50%.
  2. Ventanas de aluminio: las más populares entre los usuarios debido a su versatilidad en diseño, así como en su calidad – precio. Las ventanas de aluminio son menos aislantes que las de PVC, pero sin embargo, ofrecen una alta resistencia al fuego. Por otro lado, lo que se conoce como rotura del puente térmico de estas ventanas ha mejorado considerablemente su efectividad, pero también ha encarecido su coste.
  3. Ventanas de madera: perfectas para un buen aislamiento acústico aunque no tanto para el térmico. Su aspecto rústico aporta una mayor sensación de calidez al hogar, pero también requieren de un mayor mantenimiento.

Estas tres opciones son perfectamente válidas para favorecer el calentamiento de la casa. Sin embargo, necesitamos seguir teniendo en cuenta otras consideraciones, tales como:

  • El tipo de cierre: la apertura de una ventana o su tipo de cierre viene condicionado por el espacio disponible en una determinada estancia. Cada uno de ellos ofrece unas determinadas ventajas a la hora de calentar un hogar. Estos son los más recomendados: cierre batiente, pivotante, abatible, corredera, oscilo batiente, etc.
  • El tipo de cristal: existen acristalamientos dobles o sencillos. Evidentemente el cristal doble es que mejores resultados aislantes ofrece. Su fabricación se realiza a partir de dos hojas de cristal que se encuentran separadas por una cámara de aire. Una ventaja térmica que también depende directamente del grosor del cristal, así como de la cantidad de superficie destinada a la cámara de aire.

Por último, hemos de prestar atención al tipo de puertas que instalamos en una vivienda para favorecer el calentamiento del hogar. Estas son nuestras sugerencias.

¿Qué puertas puedo poner en mi casa para evitar pérdidas de energía?

Si hablamos de puertas nos estamos refiriendo a todas aquellas que suponen una barrera entre el frío y la casa. Es decir, puertas y portones que actúan como puentes térmicos para un mejor aislamiento. Estas son aquellas que mejor resistencia térmica y aislamiento ofrecen:

  1. Puertas de PVC.
  2. Puertas de aluminio.
  3. Puertas de madera.

Al igual que sucedía con la elección de las ventanas, todas estas clases de puertas tienen sus ventajas e inconvenientes. Una vez más, la puerta de PVC se corona como la más efectiva frente a las pérdidas de calor, mientras que la de aluminio sigue siendo la más popular gracias a su multitud de diseños y acabados.

Sistemas de calefacción para favorecer el calentamiento de tu casa

Una vez que ya tenemos la vivienda bien aislada es momento de pensar en qué sistema de calefacción es el mejor para tus necesidades. En el mercado dispones de diferentes opciones que te brindan características diferentes. Para saber cuál es la que mejor se ajusta a tu hogar es importante conocerlos todos.

Bomba de calor

Muchas personas utilizan como sistema de calefacción el mismo aparato que encienden como aire acondicionado en verano. Son las llamadas bombas de calor, las cuales sirven tanto para introducir aire frío a partir del calor exterior. O bien al revés. Metiendo calor en la casa a partir del frío de fuera. El funcionamiento de una bomba de calor es similar al de una nevera. Es decir, disponen de un fluido que se hace pasar por un circuito a muy baja presión y temperatura. Este sistema utiliza el calor del aire para convertir dicho líquido en gas y viceversa. Si pasa de gas a líquido se enfría el aire. Si, por el contrario, pasa de líquido a gas se libera calor. Es un sistema bastante eficiente para calentar hogares no muy espaciosos y que no requiere mucho consumo de energía. Se dice que las bombas de calor producen hasta casi 5 veces más energía de la que gastan. La bomba de calor se recomienda para lugares de costa con poco frío.

Gas ciudad

Este sistema requiere de obra previa, así como del mantenimiento de la caldera y los radiadores. El precio del gas ha de ser considerado dentro de todo el total para poder saber cuánto va a consumir un hogar al año en calefacción. Y precisamente el gas no es un elemento barato. Sin embargo, este es, tal vez, el mejor sistema para favorecer el calentamiento del hogar en zonas con inviernos fríos. Sobre todo, si la casa está bien aislada de la manera que hemos mencionado anteriormente. Ideal para casas y pisos grandes incluso con varias plantas. El uso del gas ciudad se puede implementar por medio de radiadores, paredes y suelos radiantes. Una interesante opción gracias a la capacidad del aire caliente para propagarse hacia arriba. La pérdida de calor, en este sentido, es prácticamente nula y las estancias se calientan de una manera homogénea. Una forma de ahorrar con el gas ciudad es apagar los radiadores de las habitaciones que no se quieran calentar.

Las placas eléctricas

El recibo de la luz ha vuelto a marcar máximos históricos en nuestro país. Muchas familias con placas eléctricas en sus casas han tenido la necesidad de tener que moderar su uso para equilibrar el consumo. Sus ventajas son que no requieren de una obra importante para su instalación y que son bastante asequibles. Es decir, unos 100 euros por placa. Además, consiguen calentar con rapidez apartamentos no muy grandes y con techos bajos. Este sistema es recomendable para aquellas personas que no pasan demasiado tiempo en casa. Tan solo con encender las placas por la noche un rato ya consiguen la temperatura que necesitan. Las placas eléctricas pueden ser móviles y llevan termostato. Gracias a este sistema el usuario puede programar un horario de encendido y apagado cada día. Si las placas eléctricas te suponen un gasto importante también puedes optar por lo que se conoce como acumuladores de calor. Resistencias cerámicas capaces de acumular calor en las horas cuando la tarifa es más barata (de noche) para soltar dicha energía por el día. Es un sistema moderno que tampoco requiere de obras, pero que al contrario que las placas eléctricas, sus aparatos son bastante más caros.

Estufas de gas butano

Este sector ha evolucionado mucho en los últimos años. Modernizándose y ofreciendo a los consumidores modelos y diseños mucho más estéticos y seguros. Su principal ventaja es precisamente el coste del butano que es bastante más inferior al del gas ciudad o la electricidad (50% más barato). Su capacidad de generar calor es bastante rápida, pero hay que tener en cuenta que se trata de un calor de cercanía. Es decir, se pierde también con rapidez una vez apagada la estufa. A pesar de su modernización este es un sistema en retroceso que puede usarse como apoyo en algunas habitaciones o espacios pequeños poco usados. El inconveniente de este método es que necesitas de un espacio para el almacenamiento de bombonas, y los pisos pequeños no lo suelen tener.

Chimeneas

Por último, no podemos dejar de mencionar otra de las formas para favorecer el calentamiento del hogar. Las chimeneas. Son cálidas, decorativas y eficientes. Si echamos un vistazo a las revistas de decoración este sistema está presente en muchas de ellas. ¿Son realmente efectivas? En la variedad está el gusto. Lo cierto es que hoy día nos podemos encontrar con un amplio abanico de chimeneas, cada una de ellas con sus propias características:

  1. Chimeneas de leña: no solamente aportan calor a la casa, sino que además aportan un toque realmente acogedor a los hogares. El problema es que generan bastantes residuos y necesitan de espacio para el almacenaje de madera. Las chimeneas de leña no están permitidas en las comunidades de vecinos, reduciéndose su uso a casas unifamiliares.
  2. Chimeneas de gas: calientan bien el ambiente, son regulables y no producen residuos. Si el edificio cuenta con la instalación de gas pertinente no tendrás problema para su instalación. Solo tienes que echar cuentas como pasaba con la calefacción de gas natural para saber si es el tipo de sistema más adecuado para tu casa.
  3. Chimeneas de bioetanol: la mejor opción hasta el momento para los amantes de las chimeneas. Son limpias, calientan bien y aportan una visión verdaderamente hermosa y moderna. Además, no necesitan de tiro para poder funcionar. Pueden ser incluso hasta portátiles. Su temperatura es regulable y su único inconveniente es que el tipo de combustible que utilizan no es tan fácil de encontrar en el mercado. Sin embargo, si quieres tener una chimenea en tu casa que de calor estás ante la mejor solución de todas.
  4. Chimeneas decorativas: chimeneas eléctricas que ya incluyen la posibilidad de generar también calor. Aunque su principal papel es el decorativo. En este caso, volvemos a necesitar tener en cuenta el coste de la luz para su funcionamiento.

En resumen, para favorecer el calentamiento del hogar se necesita un buen aislamiento en la estructura de la vivienda, así como un sistema de calefacción eficaz. Haciendo una buena selección de todas estas pautas una familia puede llegar a ahorrar hasta el 70% en su consumo energético.

 

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