Si te hablan de baldosas hidráulicas, es muy posible que en un primer momento no tengas ni idea de a lo que se refiere quien te habla. Pero seguro que no te resultan tan extrañas. Es más, en los últimos años es muy probable que las hayas visto más de una vez. No son más que baldosas de colores, lisas y sin relieve, que suelen colocarse formando diversos dibujos o frisos. Pueden verse tanto en interiores como en exteriores. Y están entre los materiales que en empresas como Reformadísimo se utilizan en las reformas de viviendas.

En la actualidad, este tipo de baldosas son de cemento coloreado. Sus orígenes se remontan al siglo XIX. Provienen del Sur de Francia, donde se originaron allá por la mitad de dicho siglo. En un pasado no muy lejano se utilizaron bastante en solados de diversos tipos. No sólo en exteriores, sino también en el suelo de cocinas, baños y salones. Hasta 1960 eran bastante comunes, tanto en viviendas unifamiliares como en pisos. Pero desde entonces su uso fue decayendo en favor de otro tipo de solados. Por ejemplo, la madera en interiores.

No obstante, desde hace aproximadamente un par de años, están volviendo poco a poco a estar de moda. Y no sólo para dar a los suelos un aspecto vintage. Ni mucho menos. Este tipo de baldosas, cuyo proceso de fabricación no se ha modernizado excesivamente, se vuelve a utilizar tanto en interiores como en exteriores. Los dibujos que permite crear en los pavimentos resultan muy atractivos. Además, aportan un toque nostálgico, a la par que hogareño, a los ambientes en los que se colocan.

Baldosas HIdráulica

Como hemos comentado, su proceso de fabricación no ha variado mucho dese sus inicios. Como consecuencia, las baldosas hidráulicas actuales son, como las de antaño, igual de fuertes y resistentes

Los orígenes de las baldosas hidráulicas

La base de la fabricación de las baldosas hidráulicas es el cemento prensado. Para fabricarlas, y aplicarlas los colores, se utilizan moldes metálicos. Estos moldes se fijan a la base de cemento de la baldosa mediante prensas, y así se consiguen los dibujos que tienen.

En un principio comenzaron a utilizarse como sustitutas de la piedra, que solía utilizarse en los suelos hasta bien entrada la década de los 60 del siglo XIX. También se utilizaba el mármol, pero era bastante caro. Y también, todo hay que decirlo, bastante frío. Pero tras su presentación internacional por parte de una empresa de Barcelona en la Exposición Universal de París de 1867, su uso se popularizó.

La etapa en la que comenzaron a ser más populares por aquel entonces coincidió prácticamente con la eclosión del modernismo. Este tipo de suelos dio pié a muchos arquitectos y decoradores modernistas a dar rienda suelta a su creatividad también en el suelo. Así, hubo muchos arquitectos que no sólo se encargaban de diseñar edificios y sus estancias interiores. También daban rienda suelta a su vena artística en los dibujos de las baldosas que colocaban en los suelos de las viviendas y oficinas de las casas que diseñaron. Incluso el mismísimo Gaudí se encargó del diseño de suelos para sus casa. Una muestra de si trabajo se puede ver en la Casa Milá. Las baldosas de algunos de sus pisos y estancias tienen dibujos modernistas. En origen se diseñaron para otra de sus casas, la Batlló.

Las baldosas hidráulicas tienen diversas medidas, aunque suelen ser cuadradas. En el siglo XIX, las más comunes tenían 20 centímetros de lado. No obstante, las había hasta de medio metro. Y para fabricarlas no era necesario cocerlas. Sólo prensar el cemento y esperar a que secase y fraguase. Más o menos, el mismo procedimiento que se sigue empleando hoy en día.

Estas baldosas de colores acostumbran a tener dibujos, que de manera individual o junto con algunas más, permiten formar frisos y diseños muy atractivos. Por ejemplo, se pueden crear dibujos divididos entre varias baldosas. Colocándolas juntas, se consigue generar el dibujo en el pavimento. Y si es necesario y se desea, se puede repetir en el suelo tantas veces como se desee. También se pueden combinar baldosas lisas con otras que, por ejemplo, dibujen un perímetro del suelo de la estancia en el que se van a colocar.

Cómo se fabrica una baldosa hidráulica

Como hemos comentado, el proceso de fabricación de una baldosa hidráulica ha variado bastante poco desde su aparición. Primero hay que diseñar el dibujo que llevará cada baldosa o cada grupo de baldosas. A continuación hay que preparar la mezcla para cada uno de los colores que se utilizarán en el dibujo. En origen, esto se hacía mezclando agua, polvo de mármol blanco, arena, cemento y varios pigmentos. Estos últimos eran los encargados de dar el tono deseado a la mezcla. En la actualidad, el proceso es bastante más automatizado y menos artesanal. Pero la base es similar.

En la mayoría de los casos, los diseños de las baldosas hidráulicas son motivos florales y geométricos. Las más sencillas tienen un dibujo de formas geométricas, repetido en todas las que se colocan en el mismo solado.  La mezcla se va echando en el molde, y tendrá colocados los separadores para cada parte del dibujo. Cada color en la parte del dibujo que le corresponde. La capa decorada quedará en la parte exterior, y tendrá unos cinco milímetros de grueso. Tras esa capa va otra con arena y cemento, y finalmente la de apoyo, compuesta por una mezcla de cemento y arena. Al final, la baldosa tendrá habitualmente entre 2 y 2,5 centímetros de grueso.

Relleno completamente el molde, se pone bajo una prensa hidráulica encargada de apretar y comprimir la mezcla. Varias horas después, se saca del molde y se deja secar varias horas. Después deben meterse otras horas más en agua y, por último, se sacan, se limpian con agua y se dejan reposar varios días en una cámara con un cierto grado de humedad. Cuando el cemento ya está duro, están listas para su colocación.

Colocación de baldosas hidráulicas

Para situar las baldosas hidráulicas es aconsejable hacer antes un diseño de dónde irá cada una. Sobre todo en el caso de que los dibujos de las baldosas estén repartidos por varias unidades. En esos casos, su colocación se complica bastante, y hay que tener cuidado para no equivocarse. También para que los dibujos queden bien situados y no se “rompan” por la llegada de una pared. En el caso de los dibujos geométricos, es habitual que no ocupen toda la estancia en la que se ponen.

En esos casos, generalmente se suelen dejar una o dos filas de baldosas hidráulicas lisas bordeando el dibujo. Para ello se emplean baldosas de tonos que combinen con los del dibujo. Además, también se suele rodear el mosaico con una cenefa que lo delimite y lo separe de las lisas.

Una vez compuestas forman un pavimento muy vistoso, sólido y resistente. De hecho se pueden encontrar suelos con este tipo de revestimiento en el que las baldosas superan ampliamente los 50 años desde su instalación.

Todo debido a la gran resistencia de este tipo de baldosas. Un pavimento compuesto por ellas puede soportar muy bien el paso sobre las baldosas de grandes pesos. Por lo tanto, pueden utilizarse hasta en zonas exteriores que vayan a tener paso de vehículos. Además, aunque estén soportando mucho peso, las baldosas hidráulicas no se deforman.

En interiores, es un suelo que se limpia fácilmente. Por otro lado, si los colores de los diseños de sus baldosas es de un tono oscuro, un suelo de baldosa hidráulica es bastante sufrido. Esto se debe a que las pequeñas manchas que pueda tener no se aprecian bien a primera vista.

Inconvenientes de las baldosas hidráulicas

Pero como todo, este tipo de suelos tiene también sus inconvenientes. Al tratarse de un suelo de cemento, es bastante más frío que uno de madera. Por lo tanto, no está recomendado instalarlo en interiores de viviendas de climas fríos. Salvo, por ejemplo, en la cocina o el comedor. En estas estancias se suele necesitas un suelo resistente y fácil de limpiar. Y este tipo de baldosas son perfectas.

También es bastante deslizante, por lo que hay que tener cuidado cuando se camina por él. Especialmente si está húmedo o mojado. Y cuando se circula con un vehículo sobre una pista de baldosas hidráulicas, hay que tener en cuenta que deslizarán más. Este pavimento no ofrece tanta resistencia como el asfalto, lo que hace que los vehículos necesiten menos potencia y gasten menos gasolina. Pero cuando llueve, puede resbalar más, algo que hay que tener en cuenta.

Si te atrae la posibilidad de instalar un pavimento compuesto por baldosas hidráulicas ten en cuenta en qué superficie quieres ponerlo. No en todas partes queda bien, por lo que es recomendable que antes de nada consultes con un experto para decidir su idoneidad. Por ejemplo, los de Reformadísimo, que te ayudarán a decidirte por este u otro tipo de suelo. Si lo eliges, te ofrecerán consejos sobre su mantenimiento o el diseño que quedará mejor.

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