Llega un momento en que a todas las viviendas y locales, aunque se mantengan muy bien y estén cuidados, hay que hacerles una reforma. Esta será de mayor o menor envergadura, pero, transcurrido un cierto periodo de tiempo, es necesario reparar, mejorar o renovar uno o varios de sus aspectos. El suelo, la carpintería exterior, el tejado o la instalación de calefacción, se deterioran con el paso del tiempo. Por tanto, habrá que repararlos. Si el daño lo ha sufrido un único aspecto o instalación se puede pensar en una reforma parcial. Pero si ya hay varias áreas que presentan deficiencias, empieza a asomar la necesidad de una reforma integral.

Con esta necesidad surgen también otras dudas. Generalmente relacionadas con la envergadura de la obra a acometer. Es decir, si conviene hacer una reforma integral y reparar o hacer cambios en todo lo que sea necesario, o ir reparando lo que vaya siendo necesario por partes en varias etapas. ¿Reforma integral o paso a paso? He aquí el dilema. Si tienes esta duda, te ayudamos a tomar una decisión en función de diversas variables.

Reforma integral ¿sí o no?

Llega el momento. Tu vivienda tiene problemas de aislamiento, y al mismo tiempo las ventanas ya no ajustan como antes. Además, el suelo está deteriorado y a las paredes les vendría bien un repaso. Hay que reformarla. Pero claro, la decisión sobre cómo hacerlo no está tan clara. Hay que pararse a valorar qué opción es la más adecuada, y sopesar todo lo que hay a favor y en contra de cada una de ellas.

Lo primero que hay que hacer es una lista de todo lo que necesita reparación. Desde la obra más nimia hasta la más importante. Después, conviene clasificarlas por orden de urgencia. Evidentemente, si hay goteras será más urgente acabar con ellas que pintar las paredes. Además, también es generalmente una obra de mayor envergadura. Con la lista terminada, hay que repasar todo lo que es necesario hacer, más tarde o más temprano. Y sopesar si es conveniente hacer todas las reparaciones de una vez o no. Si optas por una reforma integral o trazas un plan para ir haciéndolas poco a poco.

Qué hay que valorar en una reforma integral

En la toma de la decisión de qué tipo de reforma llevar a cabo, intervienen numerosas variables. No solo el estado del espacio a reformar. Una de las principales es el presupuesto de que dispones para las reparaciones. Generalmente, una reforma integral es bastante costosa, lo que conlleva un desembolso económico importante. Y no siempre se cuenta con el músculo económico necesario para acometerla.

También hay que tener en cuenta que, si la reforma que se va a realizar en un espacio es integral, va a causar bastantes problemas e impedimentos. Sobre todo, si la reforma hay que hacerla en tu vivienda habitual. Generalmente, la casa quedará inhabitable mientras no termine la reforma. Esto llevará a que no quede otro remedio que buscar otro lugar para vivir mientras duran las obras. Algo que no siempre es posible, más que nada porque una reforma integral no se termina precisamente en cuatro días.

Pueden pasar semanas o meses hasta que se pueda volver a residir en ellas, con todo lo que ello conlleva. Buscar un guardamuebles para guardar los muebles, desmontar la casa, irte a otro lugar a vivir, etc. No es sencillo. Y aún menos si el presupuesto es ajustado. Además, la vuelta tras la obra no es inmediata. Es necesario limpiar (aunque de esto se suele ocupar la empresa encargada de la reforma), colocar de nuevo los muebles en su sitio, decorar y guardarlo todo de nuevo en su sitio. Vamos, que no es rápido precisamente terminar con todo.

En el caso de que lo que se reforma sea una oficina, más de lo mismo. No se podrá trabajar en ella mientras dure la obra. Por lo tanto, o se hace cuando todo el mundo esté de vacaciones o será necesario teletrabajar o buscar otro sitio. Lo mismo sucede si lo que hay que reformar es un comercio. Habrá que cerrarlo y guardar todo el género mientras dure la obra.

Dado que las obras de reforma integral suponen tener que dejar vacío el espacio, hay que valorar también cuándo hay que hacer la obra. No es algo tan sencillo como esperar a que los operarios de la empresa de reformas tengan un hueco de tres días entre obras para hacer unas reparaciones. Las reformas integrales deben planificarse con tiempo suficiente para poder preparar el espacio y todo lo relacionado con la obra. También para dejarlo vacío y encontrar una alternativa si se necesita. Por tanto, es conveniente planear su inicio con varias semanas de antelación.

En el caso de oficinas y comercios, puede que lo más aconsejable sea hacer la reforma en periodo de vacaciones. Así estará vacía y no será necesario utilizar otro espacio para trabajar. En caso de que en la empresa haya varios empleados será necesario hablar con ellos para solicitarles que pidan las vacaciones todos a la vez, algo que no siempre resulta sencillo porque cada persona tiene sus preferencias. En definitiva, la planificación es clave para acometer una reforma integral.

Las reformas paso a paso, menos aparatosas

Cuando se opta por reparar o remodelar una vivienda o una oficina por partes, se acomete una tarea de reforma completa pero dividiéndola en varias fases, por lo que es muy probable que la casa o el local de la empresa vaya a poder seguir utilizándose. De esta manera se puede optar por reformar en primer lugar lo más urgente e importante y dejar para más adelante otros cambios no tan importantes. O los que sean más accesorios y no resulten relevantes.

De esta manera, se puede afrontar una reforma de gran calado en la que el presupuesto sea abultado. De forma que pueda abonarse en varias etapas a medida que se vaya realizando cada parte. Así, tras pagar una parte de la reforma, se puede ir ahorrando para las obras que tienes que hacer en el futuro. Así podrás estar un poco más desahogado con el pago de los trabajos de reparación y remodelado. Eso sí, hacer las reformas por partes también tiene sus inconvenientes. La obra tardará muchísimo más tiempo en terminar. No solo por el propio transcurrir de las obras. También porque para comenzar cada una de las reformas será necesario acordar una fecha con los operarios, esperar a que queden libres, etc.

Igualmente, aunque en lo económico compense hacer una reforma paso por paso, habrá que tener en cuenta que la casa o el espacio que se está reformando va a estar ocupado más tiempo por obras, con todo lo que ello conlleva. Soportar durante más tiempo ruidos, suciedad, molestias, y gente en el espacio a reformar. Es algo a tener en cuenta a la hora de sopesar si hacer la reforma toda de una vez o repartirla en varias fases. Eso sí, hacerlo de esta manera quizá no sea una opción.

Este es el caso de las empresas o los locales comerciales. En estos casos, efectuar reformas paso a paso no es una opción para ellos a no ser que se trate de reformas muy rápidas que puedan terminarse en uno o dos días. Tener operarios haciendo obras en un comercio, directamente espanta a los clientes y compradores. Por tanto, compensa cerrar unos días y hacer toda la obra de una vez. Por más que las ventajas de hacerla por partes puedan superar en algún caso a los inconvenientes, en el caso de las empresas el argumento de peso será la disponibilidad del espacio. Porque en ello les van sus ingresos en muchos casos.

Por tanto, tienden a buscar todo tipo de apoyos y alternativas para poder efectuar la obra de una sola vez. Es decir, tienen a preferir la reforma integral sobre las que se hacen paso a paso. Este también puede ser tu caso, también si lo que tienes que hacer reformar una vivienda. ¿Qué hacer en este caso?

Una empresa de reformas que ayude a buscar la mejor opción

En la mayoría de ocasiones, quienes tienen que hacer una reforma no saben exactamente qué tipo de obras deben acometer. También se les puede escapar alguna reforma necesaria porque no es muy evidente, lo que puede llevar a que la necesidad de acometerla (o la avería), aflore cuando se haya terminado ya toda la obra. O bien que, de manera errónea, se crea que la reforma más urgente es una concreta pero no sea así y haya otra más urgente. Esto puede ser un problema si se optar por una reforma en varios pasos en vez de por una integral. Por eso, para evitar estos y otros problemas, lo más recomendable es consultar con una empresa experta en reformas.

Este tipo de empresas se encargarán de estudiar el estado de la vivienda, la oficina o el local de manera exhaustiva para ver su estado. También podrán darse cuenta con más facilidad de qué es lo que hay que reformar. Además, son capaces de identificar cuándo es necesario realizar una reforma. O en qué orden es aconsejable o posible hacer las obras. Por tanto, podrán ofrecerte algo que es necesario cuando se va a acometer una reforma: certezas.

Las empresas especialistas en reformas no solo se dedican a hacer una lista de los trabajos a realizar y a hacer obras. También se ocupan de muchas otras tareas relacionadas. Entre ellas de aconsejar si una reforma se puede o debe hacer a plazos o de una sola vez. En el caso de que sea necesario hacer una reforma integral, además, pueden ofrecer facilidades de pago para eliminar uno de los principales obstáculos de este tipo de reformas cuando son de gran calado: la falta de presupuesto.

La mayoría de empresas de reformas de cierta envergadura, una vez estudiado el presupuesto de la reforma, sobre todo si es muy abultado, ofrecerán el abono a plazos de la misma. De esta manera, la reforma integral podrá pagarse en varias mensualidades. Será prácticamente como si la reforma se hiciese en varios plazos. Pero sin los inconvenientes que ello conlleva. La obra y todo lo relacionado con ella habrá acabado en unas semanas, mientras que los pagos se espaciarán en el tiempo, durante el plazo acordado para ello.

No obstante, hay veces que la obra no puede, por el motivo que sea, hacerse de una sola vez. En esos casos será necesario hacer la reforma paso a paso. También en estas ocasiones, en las que no es posible hacer una reforma integral, una empresa de reformas puede ayudar a que el proceso sea lo más ágil y sencillo posible. Para empezar, estas compañías se encargan de identificar qué es lo más factible para empezar con las obras. También de lo que es más urgente, para evitar males mayores en caso de que tenga que esperar o que otra obra se realice primero.

Además, se encargará de gestionar todo lo relacionado con las obras. También la gestión de las cuadrillas y la asignación de los turnos de trabajo. De esta manera, tanto si es a plazos como si se hace de una sola vez, las reformas no serán ningún obstáculo ni darán más quebraderos de cabeza. La empresa gestionará cuándo ha terminado una cuadrilla de hacer su parte y puede entrar otra a realizar su trabajo. Además, serán los interlocutores únicos entre los operarios que estén trabajando en las reformas y el propietario de la vivienda o el espacio en reforma.

De esta forma, si el propietario de la vivienda o el espacio que está siendo reformado tiene algún problema con la ejecución de alguna obra o con los acabados no tiene que perder el tiempo intentando localizar a quien lo ha hecho. La persona que se encargue de la jefatura de la obra comprobará de qué problema se trata y buscará a quien tenga que solucionarlo. Por tanto, si no te decides por una reforma integral o una paso a paso, una empresa de reformas, como Reformadísimo, te ayudará primero a decidirte por la mejor opción y después a agilizar su ejecución.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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