Cuando abordan la reforma de un hogar, sus propietarios, siempre dentro de sus posibilidades, buscan conseguir un equilibrio entre comodidad y estilo. También entre elegancia y funcionalidad. Esto no quiere decir que vayan a centrarse únicamente en opciones conservadoras para las reformas. Ni en cuanto a las obras, ni en cuanto a la decoración. De hecho, no son pocos los que buscan un elemento que diferencie su vivienda, una vez reformada, de las demás. Y en determinadas ocasiones, este elemento va mucho más allá de la decoración. Se integra en la propia estructura de la vivienda, con ejemplos como la construcción de una pared de cristal.

Este tipo de divisiones de espacios, a pesar de que pueden resultar atractivas sobre el papel, cuando se planifica una obra, en realidad no han disfrutado de mucha popularidad fuera del mundo de las oficinas hasta no hace mucho. Pero sus posibilidades y resultado han hecho que sea muy recomendable tenerlas en cuenta en no pocos supuestos, que verás a continuación. Pero antes, hablaremos de a qué nos referimos cuando hablamos sobre una pared de cristal.

¿En qué consiste una pared de cristal?

Como su propio nombre indica, una pared de cristal no es mas que un muro fabricado completamente de cristal. Eso sí, de cristal reforzado para evitar accidentes y roturas. Pueden ser completamente transparentes o contar con un tratamiento para convertirlas en translúcidas. Por completo o solo una parte. De esta manera, a diferencia de lo que sucede con las paredes de cristal transparente, que dejan pasar tanto la luz como todo lo que se ve tras ellas, las translúcidas dejan pasar la luz pero no ver lo que hay detrás.

Este tipo de paredes si son frecuentes en casas que están decoradas o construidas en un estilo concreto. Entre ellos están los estilos moderno, minimalista, modernista e incluso industrial. Gracias a ellas, espacios que de otra forma no contarían con mucha iluminación comparten luz con otros, generalmente más grandes y mejor iluminados. Incluso hay estancias que con este tipo de paredes pueden conseguir acceso directo a iluminación natural, que de otro modo no tendrían. Todo esto, además de generar una mayor sensación de amplitud en las estancias con al menos una pared de cristal.

¿Cuándo es una pared de cristal la mejor opción?

Acabamos de ver algunas de las ventajas de construir una pared de cristal. Por tanto, existen varias situaciones concretas en las que es aconsejable tirar un muro y hacerlo de vidrio. O varios. También en las que es mejor dividir una estancia para hacer dos separadas pero sin que la sensación de separación sea tan evidente como con muros opacos. Siempre y cuando, claro está, no vaya a suponer un problema con el estilo de la decoración. O que no vaya a hacer perder intimidad a personas que desean conservarla.

En general, una pared de cristal quedará bien para separar estancias en las que una sea pequeña y oscura, como suele pasar con las cocinas, y la otra más grande y luminosa, como un salón. También en las que se quiera dar más sensación de amplitud a una estancia uniéndola a otra, pero sin que se extiendan por toda ella ciertos olores. De nuevo viene la cocina a la mente en estos casos. Este tipo de separación te permite contar con la privacidad necesaria, pero también te permite no perderte lo que pasa alrededor, puesto que por sus características, estas paredes permiten ver al otro lado.

Las paredes de cristal también funcionan bien para crear estancias separadas para evitar ruidos y distracciones sonoras del exterior. Por ejemplo para disponer de zonas de estudio o trabajo dentro de una vivienda, separadas de otras áreas de estar, en las que suele haber más gente y son, por tanto, bastante ruidosas. Especialmente si hay niños en la vivienda.

También pueden utilizarse, especialmente en las viviendas unifamiliares con jardín o con un balcon generoso, como acceso a las estancias del interior desde ellos pero de manera que la casa quede aislada del exterior sin perder luz.

Ventajas de las paredes realizadas en cristal

Ya hemos visto algunas de las ventajas que comporta la instalación de una pared de cristal. Pero tiene muchas más. Sobre todo si se construye para separar ambientes que antes no contaban con ninguna división. En este caso, la instalación de una pared de este tipo es muy sencilla. Para construir una pared de cristal no hay que pedir, para empezar, un permiso de obra. Además estará lista en un tiempo mucho menor del que hay que invertir si se construye una pared tradicional. Además, todo el proceso será mucho más limpio.

Ahorro en electricidad

La instalación de una pared de cristal también reduce la necesidad de emplear luz artificial en muchas ocasiones. Si se instala en una habitación que no dispone de luz natural o recibe muy poca, para separarla de otra que sí recibe mucha luz del exterior, la iluminación se compensará. Entonces no será necesario encender tanto la luz en las horas en las que hay luz natural. Se consigue una luz más agradable por el día, además de reducir la factura de electricidad.

Insonorización

Las paredes de cristal también permiten separar ambientes, lo que aporta una sensación agradable a quienes tienen que utilizarlos. Así, por ejemplo, en un salón del que quede separada la zona de cocina no habrá que soportar los olores propios de la preparación de platos. Tampoco subirá el nivel de humedad que muchas veces se genera como consecuencia de los procesos de preparación de la comida. Ni se escucharán los ruidos en la otra habitación.

Mejor organización

Al permitir dividir estancias, las paredes de cristal permiten compartimentar actividades. Pero también aportan una mejora en la organización de un hogar. Los objetos y elementos que se utilizan en una actividad de terminada tienden a guardarse en ella. Si no hay división entre estancias, el almacenamiento de objetos y elementos tiene a expandirse por varios puntos, lo que puede crear un poco de caos cuando sea necesario encontrar algo. Por tanto, dividir estancias también mejora el orden del hogar.

Acondicionamiento para teletrabajo

Por otro lado, en una vivienda, generalmente, todo el espacio se dedica al ocio y al descanso. El único punto en el que se trabaja, y con el objetivo del aprovechamiento personal en muchos casos, es la cocina. Como mucho, en las habitaciones infantiles y juveniles hay un espacio para hacer deberes y estudiar. Por lo demás, en muchas casas no hay despachos. Pero en los últimos tiempos, el teletrabajo se ha abierto paso y nos encontramos con que no tenemos la mayoría un sitio reservado para ello.

Trabajar en la misma estancia en la que los niños quieren jugar una partida con la consola y todo el ruido que genera no es una opción. Por eso, dividir una zona del salón o de un dormitorio con paredes de cristal para poder trabajar crea una estancia para ello sin que se pierda la luz. De lo que sí te librarás es del ruido, y todo lo que necesites estará a tu alcance. Otra de las ventajas de este tipo de pared: permite crear zonas para trabajo dentro de otras que estén destinadas originalmente a descanso y ocio.

Cuándo es aconsejable construir una pared de cristal

Hasta aquí hemos visto las ventajas de una pared de cristal, y ahora vamos a ver en qué situaciones pueden ser más recomendables. Quizá la que más es la separación entre salón y cocina cuando esta es muy pequeña y además, oscura. De esta manera no se mezclan los olores ni los ruidos de una zona con la otra. Se puede cocinar sin interrupciones, y además enterarse de todo lo que pasa al otro lado de la pared. Los útiles de cocina y los alimentos estarán guardados en la cocina y no repartidos por dos ambientes. Y la cocina contará con toda la luz del salón. La limpieza también será mayor en el salón, puesto que la preparación de los alimentos se lleva a cabo en la cocina.

Puede parecer una tendencia contraria a otra que está muy en boga: unir el salón y la cocina. Pero realmente, no todos prefieren tener dos estancias sin separación. Incluso en estudios, en los que todos los ambientes del hogar, salvo el baño, están unidos, la posibilidad de separar la cocina con paredes de cristal está ganando adeptos. Más si en ellos vive más de una persona, Así, quien cocina no molesta a quien duerme o descansa en la zona de estar.

Lo mismo sucede si necesitas una zona de trabajo aislada del ruido exterior pero no quieres dejar de ver lo que pasa a tu alrededor. En este caso, se suele recurrir a cerrar una zona del salón. Se trata de un proceso más sencillo si el salón tiene varios ambientes diferenciados. Si no, habrá que poner dos paredes de cristal para cerrar una de sus esquinas.

Mejora la estética y refuerza el estilo de una vivienda

Hay casos en los que contar con una o dos paredes de cristal en una estancia es un recurso más para que su estilo quede más definido. Por ejemplo, en las habitaciones principales de viviendas que tienen su baño integrado. En estos casos, en los que el acceso a este baño se puede hacer sin salir de la habitación, se pueden sustituir las paredes tradicionales que separarían la zona de dormir del baño por unas de cristal. El aspecto será muy moderno y rompedor. Pero no eliminará la intimidad de quien usa este baño, puesto que generalmente no está a la vista del resto de la casa.

A este baño, generalmente, solo suelen acceder una o dos personas. Las que utilizan el dormitorio en el que están integrados. Por tanto, la pared transparente les aporta la intimidad necesaria para poder llevar a cabo su aseo personal sin molestar a quien esté en la habitación. Pero con la luz natural que llegue a ella, y sin los inconvenientes que supone integrar el baño completamente en la habitación. Además, si la habitación o la vivienda están decoradas en estilo moderno o minimalista, una pared de cristal en un baño integrado en una habitación es el toque perfecto.

Paredes de cristal en el jardín

Si una vivienda unifamiliar está rodeada de jardín o de una zona verde, una gran pared de cristal que abra el salón a estos no solo aportará más luz a la vivienda. También conseguirá que tenga mejores vistas y de una sensación de tranquilidad y relajación a sus habitantes. Eso sí, esta pared no puede ser como las que se construyen en otras partes de la casa. Habitualmente no será completa, sino que funcionará como una gran puerta de acceso al jardín o a la terraza. Será en muchos casos una gran puerta corredera.

Además, no tiene por qué se una pared continua en caso de que no sea una puerta corredera. Puede estar concebida como una serie de placas de cristal que se pliegan unas sobre otras para dejar acceso completamente libre y amplio al exterior. O estar cerradas como si fuesen una pared por las noches.

Separador de ambientes en la misma habitación

Una pared de cristal también puede utilizarse como separación entre elementos de una habitación. El lugar perfecto para hacerlo es, como seguramente estarás pensando, el baño. Y más concretamente, la ducha. Una pared de cristal es la separación perfecta para este sanitario. No solo ofrece más comodidad en el uso del baño si entra otra persona en él cuando alguien está en la ducha. También evitará que se moje el suelo del baño mientras alguien se asea. La pared limitará la expansión del agua que sale de la ducha y deja que se quede recogida sin mojar fuera.

Estos son solo algunos de los casos en los que tener una o varias paredes de cristal en una vivienda es aconsejable. No solo por estética, sino también por funcionalidad y ahorro energético. Pero seguro que se te ocurren muchos más. Eso sí, para instalarlas es mejor recurrir a una empresa profesional de reformas, como Reformadísimo. No solo te aconsejarán sobre la mejor opción en cada caso, sino que te ofrecerán todo tipo de garantías en su instalación. ¡Anímate a colocar una pared de cristal en casa!

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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