Cuando el propietario de una vivienda se plantea hacer una reforma integral en ella, con frecuencia piensa en cambiar su distribución. Para ello, en muchos casos, se plantea hacer más aseos si la vivienda es grande y necesita más baños, o unir dos ambientes en uno. Este último paso acostumbra a darse en viviendas más pequeñas y con habitaciones de tamaño reducido o poca luz. También en otras en las que queda una estancia, generalmente no muy grande, sin utilizar, con el objetivo de convertir una de las habitaciones en un espacio amplio y con varios ambientes. De este último tipo de modificación, la más popular es unir la cocina con el salón.

Hacerlo no siempre es posible, y generalmente es un arquitecto el que tiene la última palabra sobre si se pueden derribar o no las paredes que unen ambas estancias. Pero si es posible, y se dan ciertas condiciones, las ventajas de dar este paso son bastante numerosas. A continuación tienes las principales.

Unir la cocina con el salón: analizar si es posible

En la mayoría de viviendas, la cocina y el salón están separados únicamente por una pared. A veces, esa unión no es ni siquiera completa, y hay una especie de ventana por la que se comunican ambos espacios: el pasaplatos. Efectivamente, se llama así porque se utiliza, entre otras cosas, para pasar platos de comida desde la cocina al salón, donde suele estar el espacio dedicado a comer. Con esta ventana, la cocina gana generalmente también algo de luz, porque un denominador común en las cocinas con pasaplatos es que no suelen contar con mucha luz natural. Además, suele tratarse de cocinas pequeñas.

En realidad, esto es algo que afecta a muchas cocinas en viviendas no muy grandes. Sobre todo, a las que están en pisos de tamaño ajustado. Las cocinas suelen ser pequeñas, generalmente además no muy anchas, y con poca luz natural. Muchas dan incluso a una especie de recocina en el que muchas veces también hay un tendedero, e incluso la lavadora. Por eso, el espacio que hay en ellas, tanto para cocinar como para estar, y también para almacenar utensilios y alimentos, es reducido. Contrasta con la luz que recibe el salón, ya que suele ser la estancia con más luz natural y tamaño de toda la vivienda.

Por eso en muchas reformas se plantea terminar con las limitaciones de este tipo de cocinas y unirla al salón. Pero antes es necesario analizar si se puede hacer. En ocasiones, una de las paredes que separa ambos espacios es un muro de carga. Y entonces no se puede eliminar, porque al hacerlo afectaría a la estructura. Por eso es necesario que un especialista examine las paredes de la cocina, y estudie los planos del edificio para ver si es posible derribarlo sin afectar a la estructura. Generalmente, será un arquitecto o un arquitecto técnico.

Distribución de los espacios al unir ambas estancias

En caso de que sea posible, al derribar los muros que unen la cocina y el salón se creará un único espacio, con zona de estar y comer, y otra para cocinar y almacenar menaje y alimentos. Esta última ya no tendrá problemas de espacio para cocinar o estar en ella. También tendrá un nivel de iluminación natural muy superior. Eso sí, hay que tener cuidado de tener los dos ambientes, el de estar y el de cocinar, perfectamente diferenciados. Eso sí, se agradece cierta uniformidad en colores y aspecto de los muebles. No conviene que los muebles de la cocina sean estéticamente muy distintos de los del salón.

Por eso hay que planificar bien los cambios que se hagan en ella durante la obra. Tampoco es conveniente que el suelo sea de un material completamente distinto en ambos espacios. No obstante, el suelo es el punto perfecto para diferenciarlos de alguna manera. Solo hay que conjugar adecuadamente qué colocar en cada zona, y también aquí pueden ayudar los profesionales que se contraten para la reforma. Por lo demás, contarás con un espacio mucho más grande y, en ciertas zonas, más iluminado

Ventajas de unir la cocina con el salón

Como hemos mencionado, las mayores ventajas de unir la cocina con el salón se obtienen en la zona de cocina. Tendrá más luz, y no habrá estrecheces para cocinar. Además, si salón es grande, también pueden desaparecer los de almacenamiento. En muchas cocinas no hay armarios suficientes para guardarlo todo. Pero si el salón es grande, puede que alguno de sus armarios o aparadores, sobre todo si están cerca del espacio de cocina, se puedan emplear para almacenar menaje y alimentos.

Si el espacio que queda en el salón-cocina combinado es amplio, también entre otras ideas para el espacio resultante, se puede construir una isla hasta media altura. De esta manera la cocina y el salón quedarán un poco separados, pero no lo bastante como para que den la sensación de ser habitaciones distintas. La isla se puede aprovechar también para instalar un fregadero o una placa de cocina. También para ganar uno o dos armarios, e incluso para hacer una barra para poder tomar una comida rápida o desayunar sentado en ella. Además, se puede construir sin las limitaciones anteriores del espacio que provocaba la pared de división entre cocina y salón. No pasa nada porque ocupe un poco del espacio destinado a salón, porque se gana en espacio y comodidad a la hora de cocinar.

Unir la cocina con el salón también hace que quien se tenga que encargar de cocinar no se sienta aislado y separado de los demás que están en el salón. Podrá hablar con ellos, verlos sin tener que cambiar de habitación, e incluso hacer que quienes están en la zona de estar participen también un poco en las labores de cocina. Aparte, claro está, de poder ver cómo va la comida sin moverse prácticamente del sofá.

Estas son las posibilidades y las ventajas que se consiguen al unir la cocina con el salón. Una obra que hay que plantear como parte de una reforma de gran calado y que debe estar siempre en manos de profesionales y expertos. Pero si tu cocina es muy pequeña y oscura, y quieres ganar en espacio y comodidad ¡anímate a unir la cocina con el salón!

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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