En general, las reformas suelen ser costosas, pero calcular su precio final no es tan simple como parece. Hay numerosos factores que sumar al total para calcular el precio de una reforma. No solo el precio de materiales y mano de obra, sino que también hay otros factores que hacen subir su precio. Permisos, licencias, retirada de escombros, planificación de las obras, etc. En cualquier caso, conviene calcular, de la manera más fiel posible, su precio. Así se evitarán sustos cuando nos encontremos el total a pagar a mitad de una obra.

Pero, ¿cómo hacerlo para no dejar fuera ningún concepto? Lo mejor es realizar una estimación de costes antes de comenzar la obra para hacernos una idea. También elaborar una lista de todas las tareas incluidas en la reforma. A partir de ahí, es necesario calcular los costes aproximados de cada una. En algunos casos serán variables y cambiarán en función de los materiales escogidos o de las dimensiones del espacio a reformar. Pero en cualquier caso, te permitirán hacerte una idea de lo que costará la reforma.

Calcular el precio de una reforma: pasos previos

Los gastos relacionados con una reforma, por ejemplo, de un piso, no comienzan cuando se compran los materiales y se empieza la obra. Antes hay que dar varios pasos previos. Por ejemplo, pedir presupuestos a varias empresas para elegir el que más convenga. Pero también será necesario, en caso de que la reforma sea de cierta envergadura y complejidad, solicitar varios permisos. Será necesario hacerlo cuando la obra sea considerada mayor, lo que sucede por ejemplo si la reforma es integral. Si la reforma es pequeña e implica, por ejemplo, pintar paredes o cambiar unas baldosas, no será necesario pedir una licencia de obra.

En el caso de reformas que impliquen cambios en los cerramientos exteriores e interiores, la eliminación de barreras arquitectónicas, la instalación de calefacción o saneamientos y las obras de fontanería y electricidad será necesario solicitar una licencia de obra menor Para esta licencia no será necesario presentar un proyecto, aunque sí habrá que pagar una tasa, que será un porcentaje de su presupuesto. Esta cantidad será variable en función de la localidad, pero habitualmente estará entre un 4% y un 6% del presupuesto.

Si la reforma es de gran calado, será necesario pedir una licencia de obra mayor, como hemos visto. En estos casos habrá que presentar un proyecto técnico de la obra, cuyo coste de elaboración habrá que sumar al presupuesto. También pagar una tasa que será un porcentaje del presupuesto. Y en la Comunidad de Madrid, abonar el ICIO, un impuesto sobre construcciones y obras, que también se calcula en función del presupuesto; es entre un 2% y un 4% del total.

Escombros y protección de espacios comunes

Las reformas que se llevan a cabo en un piso hacen necesario (y obligatorio) cubrir las zonas comunes por las que se van a mover materiales para que no sufran desperfectos (ascensor, escaleras, portal, etc). Esto también hay que incluirlo en la lista de gastos, aunque no es muy caro: más o menos está entre 300 y 400 euros. Además, hay que tener en cuenta que si hay que retirar cascotes, habrá también que pagar más tasas, porque el contenedor o los sacos que se utilicen para almacenarlos y transportarlos después a un vertedero se colocarán en la calle.

Si es así, tocará pedir un permiso por la ocupación de la vía, cuyo precio también es variable. Depende no sólo del tipo de calle en el que se coloque. También de los días que vaya a estar en ella, porque se cobra una cantidad por cada día que esté en la calle. Aparte, también hay que abonar el precio del alquiler del contenedor o los sacos, fijado por la empresa que los alquila. Lógicamente, los sacos son más baratos que los contenedores, aunque tienen menos capacidad, algo a tener en cuenta. Por si pagar estas tasas fuese poco, también será necesario abonar otra para poder tirar los escombros en el vertedero. En total, los pagos de tasas relacionadas con los escombros y el alquiler de contenedores y sacos pueden superar ampliamente los 3.000 euros.

Los costes de una reforma: materiales y mano de obra

Una vez calculados todos los costes que rodean a la obra, ya se pueden calcular todos los relacionados con ella. No hay que olvidarse de anotar todas las tareas a realizar, porque cuantas más haya, más costará la reforma. Así, para calcular el precio de una reforma hay que anotar todas las tareas que se harán en ella: cambiar la instalación de la luz, la fontanería, la instalación de la calefacción, el cambio del suelo, la pintura de paredes o el alicatado de cocina y baños.

Para cada una de estas tareas habrá que conocer los materiales a emplear en ella y su precio. Tras sumarlos todos llega el momento de añadir la mano de obra de los operarios que realizarán la tarea. Generalmente, será un precio fijo por hora, y cuantos más operarios trabajen en ella, más cara será.

En general, el grueso de los costes de la reforma se lo llevarán los trabajos de albañilería, que pueden llegar a los 8.000 euros. También la instalación de suelos y elementos cerámicos en paredes de cocina y baños. (unos 5.000 o 6.000 euros). Las reformas que impliquen un cambio de la carpintería exterior podrán sumar a su coste total unos 4.500 euros. Y si es la interior la que se cambia, más o menos otro tanto.

Renovar las tuberías y la calefacción tiene un coste de unos 4.000 o 4.500 euros, y la de iluminación, alrededor de 5.000 euros. En cuanto a la pintura de superficies como techos y paredes, puede costar unos 3.000 o 3.5000. Por lo tanto, para calcular el coste de la obra solo tienes que sumar el coste de cada tipo de modificación a realizar, y unirlo a los de los relacionados con la petición de permisos y tareas derivadas de la obra.

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