Las chimeneas son probablemente uno de los elementos que más acogedor pueden hacer un salón en invierno. Por eso, están bastante presentes en viviendas unifamiliares. Y no sólo en las zonas rurales, como seguro que piensan una mayoría. La posibilidad de utilizar en ellas como combustibles otros elementos distintos a la madera o el carbón han hecho que las chimeneas lleguen también a las ciudades. Incluso a los bloques de viviendas de cierto nivel. Es lo que sucede, por ejemplo, con las chimeneas de bioetanol.

Este tipo de chimeneas se caracterizan por su limpieza, ya que su combustible no es ni leña ni carbón. En su lugar se emplea un líquido natural. Se trata del bioetanol, al que también se le denomina etanol o bioalcohol, y que se caracteriza por no contaminar ni ensuciar. Esto se debe a que además de no producir humo, tampoco desprende cenizas.

Chimeneas de bioetanol: cómo funcionan

Las chimeneas que utilizan el biocombustible bioetanol basan su funcionamiento en el elevado calor que desprende este líquido al quemarse. Así, al poco tiempo de encenderse, la chimenea ya desprenderá bastante calor. Y todo este calor se quedarán en la estancia en la que se encuentra en la chimenea.

Por lo que respecta al consumo de estas chimeneas y a su potencia, un modelo con una capacidad de producción de calor de 4 kw/hora es capaz de calentar una habitación de 40 metros.

El bioetanol de la chimenea se coloca en el quemador, un recipiente que puede tener desde medio litro de capacidad en los modelos más pequeños hasta cinco litros en los más grandes. Aproximadamente, una chimenea de bioetanol consume un litro por cada cuatro horas que está encendida. Por lo tanto el tamaño del quemador no sólo dependerá del modelo de la chimenea. También de la necesidad de tenerla encendida más o menos horas cada día.

Esto se debe a que, al no ser el bioetanol un combustible que desprenda humo y residuos, y que sólo produce llama y calor, no precisa contar con una salida al exterior. Es decir, no hace falta que estas chimeneas tengan tiro ni escape para dejar salir el humo, porque no se produce. De esta manera, el calor generado en la combustión del etanol en su interior se proyecta por convección, y no se producen escapes de energía al exterior.

Ventajas e inconvenientes de las chimeneas de bioetanol

Estas chimeneas no son como las convencionales, ajenas completamente a la tecnología. Los modelos de bioetanol son chimeneas que pueden regularse, e incluso programarse y ajustar su funcionamiento para automatizarlo. Esto les aporta diversas ventajas, entre las que está la comodidad y la facilidad en su mantenimiento.

No hace mucho eran pequeños envases con forma de cilindro, pero han ido avanzando y evolucionando, tanto en tecnología como en diseño. Hasta la actualidad, que ya tienen diferentes aspectos, que resultan muy modernos y atractivos. No se limitan, por tanto, a presentar el mismo aspecto que una chimenea de lujo de las convencionales. Están disponibles con distintos diseños y formatos, de manera que pueden adaptarse sin problemas a numerosos ambientes con diferentes estilos.

Además, su colocación no requiere obras en la mayoría de los casos. Pueden colocarse en el punto deseado con sólo unos pequeños ajustes. Bien sobre un punto del suelo o colgadas de una pared. Algunas pueden incluso acoplarse al mobiliario.

Como hemos visto, estas chimeneas de bioetanol tienen un elevado poder calorífico. Por lo tanto, dado que además no tienen tampoco salida al exterior, calientan una estancia con rapidez. Se calcula que se necesitan poco más de media hora para calentar una estancia de tamaño medio.

Estas chimeneas son además muy seguras, y cuentan con un sistema de apagado automático del fuego, lo que evita incendios. En cuanto a su combustible, produce un olor bastante fuerte y no muy agradable. Por lo tanto, esto puede ser una desventaja para estas chimeneas. Afortunadamente, se puede neutralizar agregando alguna esencia al líquido combustible. De esta manera el olor producido en la combustión será más agradable.

Estas chimeneas, a pesar de lo atractivas que pueden parecer, tienen un precio bastante elevado. Por lo tanto, no están al alcance de todos los bolsillos. Hay que tener también en cuenta que, a pesar de que producen más calor, lo hacen únicamente en la habitación en la que están. Por lo tanto, no se pueden utilizar como sistema único de calefacción. Más bien puede plantearse como un complemento al sistema principal de calefacción de la vivienda en la que se instale.

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