Si bien es práctico, el aire acondicionado es costoso y de ninguna manera es necesario para poder estar frescos y a gusto en nuestras casas durante los calurosos meses de verano.

Un equipo de aire acondicionado de 3000 frigorías tiene un consumo equivalente a una TV de 21”, un tubo fluorescente de 105w, un ordenador, una cafetera y una lámpara de 100w, todos encendidos al mismo tiempo… ¡casi el mismo consumo que una oficina pequeña! Otra característica de estos sistemas es la baja permanencia de la sensación de confort al dejar de funcionar, lo cual implica que el equipo debe permanecer encendido durante todo el tiempo de uso, ya que, en cuanto lo apagamos, sentimos calor.

Para neutralizar estos dos inconvenientes la solución más efectiva es aumentar la aislación y así lograr que las condiciones climáticas afecten lo menos posible el confort del hogar. Si se tiene una construcción bien aislada, el calor del verano tardará mucho más tiempo en llegar al interior. En verano, la superficie que recibe mayor incidencia es el techo.

Para eso, una alternativa que reduce a la mitad la radiación solar son los “techos verdes”, ya que reducen la temperatura de la cubierta y la temperatura en el interior de la vivienda.

Un techo verde, azotea verde o cubierta ajardinada es el techo de un edificio que está parcial o totalmente cubierto de vegetación, ya sea en suelo o en un medio de cultivo apropiado. Se refiere a tecnologías usadas en los techos para mejorar el hábitat o ahorrar consumo de energía, es decir tecnologías que cumplen una función ecológica.

techos verdes

El único requisito para que se pueda instalar un techo verde es que la azotea de una edificación pueda soportar su peso aproximado de 140 kg/m2. Las construcciones nuevas por lo general no tienen esos problemas, en cambio a las antiguas se tendría que reforzarlas para poder instalarlas. Su escaso peso hace que puedan aplicarse sobre la mayoría de los techos planos o con poca inclinación y vienen en sistema continuo o modular. Están formados por un sustrato, especialmente diseñado de origen sustentable y una variedad de plantas cuya característica principal es el bajo mantenimiento.

Los techos vivos tienen virtudes que se suman para ayudar a combatir algunos de los problemas más importantes que sufren las concentraciones de población contemporáneas. Por algo están siendo adoptados en forma creciente y grandes ciudades, como Copenhague o Londres, ya los han incorporado a su normativa constructiva.

Aparte de los beneficios económicos, constructivos, ambientales, recreativos y para la salud, algunos de los beneficios adicionales de los techos verdes es:

  • que absorben hasta el 80% de la lluvia, ayudando a reducir los problemas de inundación producidos por las tormentas
  • reducen las temperaturas urbanas (es el efecto “isla de calor”)
  • además, protegen la edificación de los rayos UV y los cambios bruscos de temperatura, aumentando al doble la vida útil que tendría un techo sin protección.

El paisaje de nuestras ciudades podría cambiar de forma sustancial si parte de las actuales cubiertas con acabado de gravas se transformase en cubiertas verdes, y si además son impulsadas con regulaciones que ayuden y motiven su desarrollo, ayudaría a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y, al mismo tiempo, del medioambiente.

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