La instalación de suelos vinílicos, uno de los tipos disponibles para colocar en hogares y estancias de todo tipo, en principio, suele ser un proceso sencillo y rápido. Además, no es necesario hacer obras para conseguirlo, por lo que por regla general, no suele presentar problemas. Pero no siempre es así, y a veces surgen problemas inesperados. O es más complicado. Generalmente no es por la naturaleza del suelo, sino por las particularidades de la estancia en la que se va a instalar. Suelos irregulares, habitaciones que no son cuadradas o rectangulares, etc. Esto dificulta la instalación. Pero no es lo único que puede poner más difícil la instalación de suelos vinílicos.

La propia naturaleza de este tipo de suelos, que son delgados y adaptables, hacen que se adapten con facilidad a las formas del suelo que quede debajo. Por lo tanto, si este no está perfectamente nivelado o tiene grietas, quedarán reflejadas en el vinilo que se coloque encima. Este, y otros problemas, pueden hacer desesperar a quienes quieren instalar un suelo vinílico sin recurrir a especialistas, por lo que lo mejor es que antes de empezar se tengan en cuenta algunos trucos para evitar problemas, como los que exponemos a continuación.

Instalación de suelos vinílicos: pasos previos y vinilo en rollo

La colocación de suelos vinílicos no exige la retirada del suelo anterior. Eso sí, es aconsejable que este se encuentre perfectamente nivelado y su superficie no presente imperfecciones. Si hay grietas o juntas muy separadas, es más que recomendable taparlas con cemento. Con cuidado, eso sí, de que quede, además de tapado, al mismo nivel del suelo que le rodea. Así se evitará que el suelo refleje cualquier imperfección.

Por otro lado, es conveniente dejar que el material vinílico que se va a colocar como suelo se aclimate antes a la estancia en la que se va a colocar. Para ello hay que desembalarlo y extenderlo unas horas antes de instalarlo. Si se puede, entre 20 y 24 horas. Antes de la instalación, además si se desconoce si el suelo pega bien, es conveniente aplicar una capa de imprimación encima. Sobre todo para el suelo vinílico en rollo. No importa si tiene autoadhesivo en la parte que irá con el suelo. Así se mejorará su adherencia.

Instalación del suelo en rollo, tiras, losetas o baldosas

Una vez hecho esto, habrá que tomar distintas medidas en función del tipo de suelo a instalar. En muchos casos se instalará suelo vinílico en láminas o losetas. Pero en otros casos también habrá que instalarlo en rollo. Si es así, y la habitación es cuadrada o rectangular, la instalación no ofrecerá muchas dificultades. Generalmente, este tipo de suelo viene en rollos con una anchura que puede ir desde unos centímetros a dos e incluso cuatro metros. Lo más aconsejable, en caso de que el ancho del rollo no sea excesivo, es colocarlo perpendicularmente a una de las paredes rectas principales, y empezar desde el centro de la habitación. Hay que medir con cuidado, y marcar una línea recta que sirva de referencia para que la primera tira no quede torcida.

Su colocación no ofrecerá mayores problemas, puesto que en la mayoría de los casos son láminas autoadhesivas. Hay que colocarlas de manera que queden pegadas a una de las paredes, fijándolas bien al suelo una por una. Cuando la primera tira, que se habrá puesto tomando como referencia las medidas esté bien fijada, hay que despegar también el papel protector que cubre la superficie de la tira. Luego, cuando se llegue a la pared de enfrente, es recomendable cortar con un poco de espacio por encima del suelo, para pegar bien el vinilo y dejarlo junto a la pared. Después se puede cortar, con un cúter o similares, dejando el menor espacio posible entre el vinilo y la pared. Retirar el sobrante y repetir el pegado de las láminas de suelo de vinilo pegadas unas a otras hasta que ya no quepa una lámina entera.

Entonces hay que medir el espacio restante y cortar la lámina a lo ancho para poder pegarla en el sitio que queda. Tras pegarla corta para que quede lo más unida posible a la pared, empieza a colocar las tiras de la otra mitad hasta que quede cubierta todo el suelo. Para la puerta hay que tener cuidado a la hora de hacer los cortes para bordear las jambas. Generalmente serán tres cortes que rodeen las de los dos lados, en ángulo recto.

En caso de que el rollo de suelo vinílico tenga un ancho notable, habrá que colocarlo pegado a una de las paredes para que sea más manejable. Si la estancia tiene paredes que no están en ángulo recto con las adyacentes, hay que colocarlo pegado a dos que sí estén en perpendicular, para facilitar su extensión y pegado. Al llegar a puntos en los que ya no quepa el rollo de ancho, habrá que cortarlo según el espacio que quede disponible.

Para instalar suelos vinílicos en baldosas y losetas hay que tener las mismas precauciones previas que para su instalación en rollo no muy ancho, e instalarlas de manera longitudinal. Es mejor comenzar por la zona central de la habitación, con una línea de losetas, e ir fijando una por una al suelo con firmeza. Cuando se vaya llegando a las paredes, habrá que cortar las losetas en trozos cuyas dimensiones quepan en el espacio que hay disponible. Basta un poco de paciencia y mano firme a la hora de tomar medidas y cortar para que el suelo quede colocado correctamente.

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