Integrar el dormitorio y el baño es un recurso cada vez más habitual y que añade un plus de originalidad y confortabilidad a uno de los espacios más importantes de la casa; y si el vestidor se incorpora al mismo, el resultado es práctico y versátil.

La zona de descanso, el vestidor y baño comparten cada vez más en los diseños y decoraciones de viviendas un único espacio, mediante soluciones decorativas y estructurales con las que se busca funcionalidad.

Sin embargo, antes de decidir si se integra el vestidor en el baño, se debe tener en cuenta si se dispone del espacio suficiente para hacerlo, incluyendo el sitio necesario para abrir y cerrar las puertas de los armarios y para cambiarse y vestirse con comodidad.

Es recomendable apostar por armarios modulares, ya que se adaptarán a la perfección al espacio disponible y a las propias necesidades. En cuanto a los materiales, deberán ser resistentes a la humedad y a los cambios de temperatura. Las maderas tropicales y los acabados lacados son opciones muy resistentes.

Por otro lado, se debería en lo posible potenciar la luz natural y evitar interrumpir el paso de ésta. Así como también es importante usar luz suave y envolvente para crear espacios que inciten al relax sin olvidarse de iluminar correctamente la zona del vestidor. Un elemento que no podrá faltar en el vestidor del cuarto de baño es un buen espejo que permita verse uno de arriba abajo; además de duplicar visualmente el espacio, también ayuda a reflejar y distribuir la luz.

Es conveniente recordar que no todos los pavimentos son aptos para una zona de baño. Hay que tener en cuenta que el suelo de la zona de la cama, en ocasiones, no servirá para el baño. Para evitar que se estropee, hay que elegir un pavimento adecuado: laminado sintético de calidad, porcelánico, cemento pulido, piedras naturales, etc.

Las soluciones para que esta conexión sea armónica y también práctica son de lo más variadas. Un espacio estanco con la puerta, corredera o no, cerrando el baño es una opción clásica: permite aislar o unir cada zona a nuestra conveniencia. Una alternativa menos rígida es un murete a media altura o abierto por los lados, que aumenta la continuidad visual sin restar privacidad. Piezas del mobiliario, como el cabecero o un armario, funcionarán de la misma forma. Pero hay más: establecer un área de paso entre los distintos ambientes, ponerlos a diferente nivel o recurrir al cristal como elemento separador-integrador son buenas elecciones.

Existen otras soluciones más arriesgadas pero igual de buenas. Por ejemplo colocar el mueble del baño y el vestidor en un mismo habitáculo y separar con un tabique alto (o uno más bajo) la zona de váter y bañera; o envolver las paredes con un vestidor y colocar en el centro de la estancia el resto de elementos del baño.

La imaginación siempre tiene buenas soluciones, sólo hay que pensar en el espacio con el que se cuenta y en si realmente esta opción es viable o no. La distribución corre a cargo de los arquitectos y en definitiva, integrar en la misma pieza los conjuntos formados por dormitorio, baño y vestidor, permite que la conexión entre ellos sea práctica y armónica, y da lugar a una suite tan acogedora como cómoda.

El vestidor detrás del dormitorio

Hay muchos sistemas y posibilidades para la integración de estos tres ambientes. Pero todas dependen de varios factores. Estos van desde el tipo de suelo, como hemos visto, a la distribución de los espacios. Pero muchas de las opciones que se pueden barajar dependen de algo fundamental: el tamaño de las estancias.

Como es lógico, si el espacio disponible en el dormitorio es amplio, se contarán con más posibilidades de cara a la construcción de un vestidor. No se trata de un elemento que suela construirse en la mayoría de viviendas. Por lo tanto, habrá que crearlo. Por ejemplo, si el dormitorio es grande, y ya tiene el baño integrado, mediante el levantamiento de una pared tras el cabecero con espacio suficiente para crear el vestidor y dejar espacio suficiente para  poder utilizarlo.

En este caso es aconsejable que entre los armarios y la nueva pared quede un espacio de una anchura no inferior a un metro. De otra manera, no se podrá utilizar con comodidad. Ni siquiera se podrán abrir las puertas y cajones del armario sin tocar la pared.

En este caso, es importante que los laterales de la nueva pared queden abiertos. De esta manera, el vestidor queda integrado en el dormitorio y, en cierta manera, abierto a él.

El vestidor como separación del baño y el dormitorio

Si el baño está integrado en el dormitorio, y abierto a él, puede que quieren lo utilicen echen en falta un poco de intimidad. Esto no quiere decir que tenga que estar completamente cerrado. Simplemente puede que haga falta algo que separe un poco ambos ambientes. Por ejemplo, el vestidor. La construcción de un vestidor en forma de armario de varios cuerpos que vaya desde el suelo hasta el techo puede dar la intimidad necesaria en varias zonas del baño.

Eso sí en este caso hay que tener varios aspectos en consideración. Por ejemplo, el tipo de madera que se va a utilizar para la construcción del armario-vestidor. Dado que va a estar prácticamente en el baño, es importante que tenga cierta resistencia a la humedad. Por eso, los modelos lacados son los más adecuados en estos casos.

En caso de que el entorno lo permite, puede construirse en algún tipo de madera tropical. Por ejemplo, ipé. Este tipo de madera, por el clima en el que se dan, suele aguantar mejor la humedad. Así no sufrirán por el efecto de la humedad del ambiente. Eso sí, sólo es recomendable utilizar este tipo de madera en habitaciones en estilo provenzal o colonial. De otra manera, más que un separador natural quedará como una espacio de pegote.

En cuanto a la orientación que debe tener el armario, es recomendable que sus puertas queden hacia el lado del dormitorio. Si dan al baño, servirá de poco utilizarlo como separador para dar intimidad a quien esté en él. Cuando se necesite un objeto o prenda que esté guardado en él, si las puertas dan al baño, o bien hay que esperar a que quien esté en él salga, o interrumpirle. En ambos casos, no sería agradable para ninguna de las dos personas.

Estas son sólo un par de opciones de integración del vestidor, el baño y el dormitorio. Pero hay muchas más. El límite sólo está en la imaginación y las posibilidades que ofrezca la estancia.

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