En el interiorismo, los materiales y los acabados de decoración tienen una capacidad única para conectar con el alma de un proyecto a través de los sentidos gracias a su aspecto y textura. Una selección armónica de materiales, que muestre sus características naturales, aporta una riqueza que en ocasiones hace innecesario añadir más decoración.

Pero por encima de que la decoración de una vivienda sea equilibrada y acogedora, están los materiales de construcción, los acabados y los remates.

En un proyecto de remodelación, de ampliación o de obra nueva, hay que tomar muchas decisiones sobre instalaciones o estructura, desde el sistema constructivo hasta la pintura, pasando por los suelos, las paredes y el techo. Pero el principal factor para ganar en economía y en calidad es saber qué material y producto elegir para que en cada caso la vivienda tenga las mejores cualidades. 

Contemplar sólo la estética de los acabados es entender el interiorismo de forma sesgada y sobre todo implica desperdiciar el inmenso potencial que nos ofrece una adecuada elección de los materiales de construcción adecuados.

Primeramente hay que anotar que la buena calidad de una vivienda no tiene que ver con su apariencia. Por el contrario, la buena calidad tiene que ver con su estabilidad y buenas instalaciones. Es decir, que la estructura sea sólida, que la casa este bien aislada del agua y humedad, y que sus instalaciones eléctricas e hidrosanitarias funcionen correctamente.

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Hoy en día la pérdida de calidad en las nuevas construcciones se debe a la aparición de materiales de inferior calidad y que a la larga implican un mayor coste por la tendencia a la mala conservación en el tiempo, buscando en ello un potencial barato y rápido. Por eso, es aconsejable tener en cuenta los siguientes factores y propiedades a la hora de elegir adecuadamente los materiales de construcción y acabados para casas:

  • Calidad del material: Se puede conseguir el aspecto que se desee en el hogar con poco presupuesto, sin sacrificar la calidad; la clave está en elegir el material adecuado de acuerdo al uso que se le va a dar.
  • Aspecto del material: Hay factores sensoriales que complementan, para bien o para mal, el sentido visual que ofrece un material. Todo material, elemento o parte de la obra que sea visible tendrá efecto sobre el conjunto del que forme parte. Por esto, al elegir cada una de las partes conviene tener en mente la imagen del conjunto y elegir con sensatez.
  • Mantenimiento del material: En la mayoría de ocasiones el mantenimiento de un acabado, o sistema constructivo, deriva en una cuestión económica. Cualquier material constructivo requiere de un mantenimiento por mínimo que éste sea. Importante criterio a la hora de tomar decisiones.
  • Eficacia del material: Lo idóneo es elegir aquel material que satisfaga eficientemente los requerimientos y funciones a las que se destine.

 

Muchas veces con talento y creatividad hay que pensar en cómo se pueden utilizar los materiales convencionales de modo no convencional y a la vez lograr ahorrar. Un buen arquitecto ejerce de alquimista en su oficio. Es el cometido del proyectista descubrir, mostrar y aconsejar toda una gama de acabados para cada partida, y es responsabilidad del cliente elegir en base a los consejos profesionales recibidos. Normalmente el que habite la vivienda en cuestión debe tomar la decisión final dado que ésta también estará influida por gustos y filosofía personal.

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