Uno de los aspectos a tener en cuenta durante la reforma de una casa es su aislamiento. No sólo del relacionado con el sonido, el acústico, sino también del que se ocupa de detener el calor o el frío que pueda hacer en el exterior. Es decir, del térmico. Para mejorarlo, lo mejor es incluir una mejora del aislamiento térmico de tu vivienda en su proyecto de reforma. Y elegir no solo el tipo de aislamiento que quieres, sino también los materiales aislantes térmicos más adecuados.

En la actualidad hay diversos tipos de materiales aislantes térmicos. No son adecuados para todo tipo de viviendas y ambientes. Ni proporcionan el mismo nivel de aislamiento ni tienen los mismos costes. Por lo tanto, antes de decidirse por uno, es conveniente conocer los principales, para saber exactamente cómo son, lo que pueden aportar e incluso si son adecuados o no para tu vivienda y presupuesto. A continuación te mostramos los tipos de materiales aislantes térmicos más utilizados para proteger las viviendas del frío y del calor.

Principales materiales aislantes térmicos: el poliestireno

Entre los principales materiales aislantes térmicos que se utilizan para mejorar el nivel de confort de las viviendas está el poliestireno, que puede utilizarse en distintos formatos.

El poliestireno utilizado como aislante puede utilizarse en formato de espuma, o también en planchas sólidas. Entonces puede ser extruido o expandido. Este último es ni más ni menos que el corcho blanco, que instalado en láminas puede aislar del frío y del calor una vivienda sin aumentar mucho la factura de la reforma. Es un material no sólo económico, sino también muy fácil de instalar y muy versátil. Gracias a todo esto, se utiliza bastante en aislamientos. Sobre todo para cubrir tabiques y muros con sus planchas. No obstante, se puede utilizar en casi cualquier superficie: suelo, techo e incluso en las fachadas.

En cuando al poliestireno extruido, destaca por su mayor resistencia con respecto al expandido. Es también bastante resistente a la deformación, soporta bien el peso y, además, impermeabiliza la superficie sobre la que se coloca. Esto se debe a su carácter repelente del agua. Gracias a estas características, y a que aísla mejor que el expandido, se utiliza sobre todo para el aislamiento en los exteriores de las viviendas. Se instala por tanto con mucha frecuencia en cubiertas y fachadas.

Mientras tanto, la espuma de poliestireno, obtenida en su mayor parte a partir de la combinación de petróleo y azúcar, da como resultado un material con un elevado nivel de aislamiento térmico. Proporciona un aislamiento eficaz por un precio no demasiado elevado, por lo que se emplea con frecuencia en los aislamientos de viviendas.

A pesar de ser una espuma, su aspecto y acabado final es bastante rígido y compacto. Además, es bastante resistente a la humedad. Por lo tanto, se emplea con mucha frecuencia para el aislamiento de fachadas y tejados. No obstante, también se puede emplear en muros y espacios interiores.

Lana y corcho como aislantes térmicos

La lana que se utiliza en aislamientos térmicos es sobre todo de dos tipos: de roca o de vidrio. La primera se consigue a base de fundir rocas volcánicas, y es ignífuga, lo que incide en un buen aislamiento frente al calor. Pero no solo eso. Por sus propiedades también aísla del sonido, por lo que está indicada para utilizar como aislante en entornos en los que también hay bastante ruido.

Se puede instalar en suelos, techos y paredes, así como en el bajo de las cubiertas y en fachadas. Eso sí, en este caso sólo en las que no tengan contacto directo con el agua.

En cuanto a la lana de vidrio, se obtiene de la fusión de materiales como el magnesio, el sílice o el carbonato cálcico, entre otras arenas. Se emplea en ambientes en los que haya que aislar las viviendas para hacer frente a climas muy fríos o muy calurosos, debido a que presenta una elevada resistencia al calor. Es también ignífuga, y aísla mejor del ruido que la lana de roca. También es resistente a la humedad. Eso sí, ofrece una desventaja con respecto a ella: es menos moldeable, por lo que no sirve para todos los ambientes.

En cuanto al corcho, es quizá el material aislante más natural y ecológico que se puede utilizar para un aislamiento térmico. Además, por su aspecto, se puede dejar a la vista. Eso sí, en función del estilo de decoración y el tipo de vivienda que se quiera aislar. Y también de los elementos que se aislarán. Por ejemplo, se puede dejar a la vista en la parte inferior del tejado. Pero no queda igual de bien en las paredes de una cocina, por ejemplo.

Destaca por su durabilidad, es económico y aísla de la humedad. Además, se puede utilizar casi en cualquier superficie. También es un material bastante económico, y como en otros casos, proporciona aislamiento de varios tipos.

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