El open concept, o concepto abierto, es una tendencia en diseño y decoración de interiores cada vez más en boga. Consiste básicamente, en la apertura de espacios y su integración en otros. En la práctica, en el diseño de interiores implica la integración de la cocina en el salón, y viceversa. Esto es, que entre la cocina y el salón de una vivienda no haya muros de separación.

El grado de uso del open concept en el diseño de una vivienda dependerá de muchos factores. En primer lugar, de las dimensiones de la vivienda. Y del grado de intimidad que necesiten y quieran tener cuando cocinan. También hay que tener en cuenta, antes de decantarse por este diseño, que los olores de la cocina se extenderán por toda la casa al optar por un diseño abierto. Estos son algunos de los factores que han de tenerse en cuenta en el diseño de una casa en la que se emplee el concepto abierto para su distribución y decoración.

Open concept: cocina abierta al salón

El diseño de cocinas abiertas al salón, y separadas de este, implica que, como mucho, la separación esté marcada por un mueble bajo con cajones o electrodomésticos. Ofrecen numerosas ventajas, sobre todo en las casas más pequeñas. Entre ellas, dan más luz a la cocina, y dejan aprovechar más el espacio. Si la casa es pequeña (y las habitaciones también), permite librarse de tener una cocina diminuta. Pero como hemos mencionado, no todo es de color de rosa en la aplicación de este concepto.

Al cocinar, los humos se extenderán al salón y a otras partes de la casa. También los olores. Además, es posible que la cocina abierta lleve a una mayor suciedad en el salón. Por tanto, hay que tener muy en cuenta todos estos factores antes de decidirse por el open concept en el diseño del salón y la cocina.

Hasta no hace mucho, encontrar pisos con este tipo de distribución no era habitual. Sí que era más común en viviendas unifamiliares, con cocina y salón en la planta baja, y varias plantas más con dormitorios y otras estancias. Pero esto ha cambiado, sobre todo en apartamentos, lofts y pisos más pequeños. Un espacio abierto entre la cocina y el salón da, visualmente, la sensación de que ambos ambientes tienen un tamaño mayor.

Trucos para un diseño open concept cómodo y acogedor

Si tras analizar los puntos a favor y en contra de utilizar el open concept en el diseño de la reforma o construcción de tu vivienda, decides apostar por él, tendrás que tener en cuenta varios puntos para que quede bien. Y que no parezca forzado o artificial.

Uno de los primeros puntos a tener en cuenta es que la zona que comparten cocina y salón debe adaptarse a la cocina. No al revés. Esto no sólo hay que tenerlo en cuenta de cara a la decoración. También en la distribución de las tomas de luz y agua de la estancia, así como de la ventilación.

Además de las tomas mencionadas, lo que hay que tener más en cuenta es el diseño de la estancia común. Primero, porque la cocina es quizá la zona de la casa que más cuesta diseñar. Segundo, porque la calidad de sus muebles es importante. Son quizás los que más van a sufrir de toda la casa, por lo que tienen que dar buen resultado.

Además de resistentes, es aconsejable que los muebles tengan líneas rectas y colores naturales. Tanto si son de madera como de acero. De esta manera, podrán integrarse con más facilidad con el resto del ambiente, el destinado al salón.

También hay que tener en cuenta que la cocina estará a la vista de todos los que estén en el salón, por lo que hay que procurar que esté limpia y recogida. Por eso, es aconsejable poner una isla de separación de la zona de cocina de la de estar. Disimulará el estado del espacio. Por el mismo motivo, habrá que cuidar la estética de la cocina.

Los muebles y electrodomésticos de aspecto menos atractivo tendrán que colocarse en puntos que no queden muy a la vista. De ahí la importancia de colocar una isla divisoria. También se pueden panelar los electrodomésticos con el mismo material que los armarios. Así se consigue un aspecto más uniforme.

Además, hay que cuidar que los electrodomésticos sean silenciosos para no molestar a quienes estén en la zona de estar. Y para evitar que se esparzan los olores por la estancia, hay que incorporar una campana extractora potente. Se encargará de recoger no sólo los olores, sino también los humos y la humedad resultado de las labores de cocina. Como mínimo, la campana debe cubrir el ancho de la placa. Y no debe estar muy alta. Aproximadamente a medio metro de altura.

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