Cuando llegue la hora de hacer reformas, en muchos casos, puede que te empiece a acechar un fantasma. El de los amigos y familiares “manitas” o que se dedican a las reformas a pequeña escala. También el del “amigo que tiene un amigo” que te puede hacer la reforma más barata y más rápida que nadie. En estos casos, más por compromiso que otra cosa, sueles ponerte en sus manos confiando que lo harán bien.

Se suele decir que “donde hay confianza da asco”, y en el caso de las reformas esta frase es en muchos casos una gran verdad. Confiar en familiares y amigos para realizar una reforma puede desembocar en un desastre. Por un lado, tú te confías pensando que le van a poner todo el cariño del mundo. Por otro, los que se encargarán de las obras puede que no sean tan cuidadosos como alguien que no te conoce. O que por ahorrarte un poco de dinero recurran a materiales de peor calidad. Todo pensando que te hacen un favor. Pero en realidad no es así.

Hacer una reforma con familiares y amigos puede ser problemático

Los problemas cuando vas a realizar una reforma integral de una vivienda y se la encargas a familiares y conocidos empezarán incluso antes de dar el primer golpe de martillo. Una reforma integral no es, simplemente, alicatar una cocina o cambiar un par de sanitarios del baño. Es una obra de gran envergadura, y sólo los profesionales pueden acometerla con garantías.

Es muy poco probable que tus conocidos o familiares tengan una empresa de reformas. Si se dedican profesionalmente a las reformas es probable que únicamente tengan experiencia en un área. Por ejemplo, la pintura, la albañilería o la fontanería. Como mucho, tendrán otros conocidos o empresas de confianza que puedan realizar otras tareas. Pero supervisarlos a todos puede ser un auténtico embrollo.

Pero si en vez de hacer la reforma con ellos decides contratar los servicios de una empresa de reformas profesional no tendrás que hacer nada para supervisar la obra. Sólo estar pendiente de las fechas y revisar que todo va quedando como deseas.

Esta es sólo la primera de las ventajas que te aporta hacer reformas con una empresa profesional. Pero claro, decir que no a familiares y amigos puede resultar problemático. Podrían molestarse, y decírselo puede resultar complicado. Sobre todo, en el caso de los familiares. No obstante, deberían entender tus razones. También puede que se sintiesen obligados a echar una mano con la reforma, y por su carga de trabajo no pudiesen. Si les comunicas que vas a encargar la obra a una empresa especializada, puede que incluso les quites un peso de encima.

En el caso de los conocidos o los amigos de conocidos, lo más aconsejable es que no se enteren de que vas a reformar tu vivienda. Por lo tanto, evita dar publicidad a tus intenciones de hacer reformas en la medida de lo posible. Luego, cuando ya esté avanzada, no podrán hacer nada. Y siempre podrás alegar que o no sabías que se dedicaban a ello o que no lo recordabas.

Las diferencias al hacer reformas, palpables desde el principio

La diferencia entre hacer reformas con profesionales y no con amigos quedarán a la vista desde el primer momento. Aunque tengan buenas intenciones, los amigos pueden pasar por alto puntos fundamentales. Por ejemplo, la necesidad de realizar un plano de la vivienda, y mucho menos de electricidad o fontanería. Pensarán que con verlo contigo en obra ya es suficiente. Pero esto puede dar lugar a malos entendidos.

También puede que en la selección de materiales aconsejen unos más económicos en vez de los que necesitas. Es posible que por ahorrarte un poco de dinero luego te ocasionen problemas. También puede ocurrir lo contrario, te pueden ofrecer materiales muy caros para que tu casa tenga resultado de alto nivel, pero hoy en día existen infinidad de materiales económicos a buen precio que “lucen” muy parecido a los realmente caros.

Una empresa de reformas integrales no se saltará ninguno de los pasos que hay que dar antes de hacer reformas. Por ejemplo, elaborará un plano detallado con todas las medidas de las estancias a reformar. Y será completamente neutral a la hora de escoger materiales. También cuando te aconsejen sobre la idoneidad de realizar cualquier movimiento.

Problemas con diferencia de opiniones

Cuando encargas la obra a familiares o amigos puede que no se atrevan a contradecirte para no contrariarte. Como consecuencia, puede que algo que quieras hacer y parezca una buena idea, pero no lo sea tanto, acabe haciéndose. O al menos, que se intente hacer. El resultado te lo puedes imaginar. Tiempo perdido, trabajos que hay que rehacer y enfados que podrían haberse evitado.

No faltarán los que, creyendo saber más que tú, incluso tomen decisiones por su cuenta. Eso, por supuesto, es algo que no debes tolerar. O que incluso tú no quieras decirles algo que no te gusta porque te parece que se lo van a tomar mal y tengas que tragar con decisiones que nunca hubieses tomado si hubieses hecho la reforma con una empresa que no conocieras. Y a la larga.. esto explota, puede que un primer desacuerdo lo aguantes, el segundo, pero seguramente en el tercero ya saltes y es ahí cuando empiezan los problemas.

Los expertos de una empresa de reformas escucharán los planes que tienes para la reforma de la vivienda. Pero si piensan que alguna tarea no es viable, o que el resultado no será el mejor, no dudarán en desaconsejarla. Con tacto y profesionalidad, te sugerirán otras opciones. Así evitarás perder después el tiempo, enfados y malos entendidos.

Los tiempos, otro de los problemas de las reformas con conocidos

Una reforma integral es un conjunto de trabajos que tarda bastante tiempo en estar terminada. Además, tiene unos plazos que respetar y unos tiempos que cumplir. Cada labor debe realizarse siguiendo un orden concreto. Y no se pueden pasar por alto. Por ejemplo, si se comienza a pintar antes de que las paredes terminen de secarse, el resultado será un desastre.

Si quienes están al cargo de la reforma no están habituados a la realización de reformas integrales, es posible que no estén al tanto de los tiempos necesarios. Esto puede llevar, de nuevo, a más malos entendidos. Y a que las distintas brigadas de trabajo tengan que esperar más de la cuenta o a trabajar apelotonados. Los perjudicados, una vez más, serán los resultados de la reforma.

Y ¿qué ocurre si eres tú quien tarda en tomar decisiones o hace cambios imprevistos durante la reforma? seguramente tu familiar o amigo no tenga la paciencia suficiente, justo porque te conoce y no te admita hacer ningún cambio o te apremie para que tomes decisiones de forma rápida. Todo esto perjudica la relación y al final la reforma se resiente.

Cumplir los plazos es más complicado con obras hechas por amigos

Los plazos de la reforma también pueden resentirse. Sobre todo, por culpa de la confianza. Es muy importante que se cumplan los plazos de finalización de las tareas.

Las reformas realizadas sin ningún tipo de supervisión general, y las que acometen conocidos y familiares suelen exceder los plazos. En ocasiones, bastante. Esto puede deberse a varios factores. Por un lado, la imposición de plazos demasiado apretados para tratar de contentar al dueño de la vivienda. Estos empezarán pronto a incumplirse a poco que no sean realistas. El incumplimiento de un plazo llevará al retraso del comienzo de la siguiente fase. Con mucha probabilidad, al empezar más tarde, también concluirá fuera de plazo. Y así sucesivamente. Por lo tanto, los planes de los habitantes de la casa se verán truncados. Deberán pasar más tiempo fuera de ella, con el consiguiente perjuicio.

En otros casos, aunque los plazos impuestos sean realistas, se producirán retrasos por otros motivos. Sobre todo, por dejadez y confianza de los operarios. Si están bajo la supervisión de un conocido del dueño de la casa, se confiarán y pensarán que van a ser más flexibles con ellos. Por lo tanto, ante cualquier problema, no se preocuparán. El resultado, el mismo: la obra se finaliza más tarde.

También puede que a la hora de hacer reformas haya imprevistos que dilaten alguna tarea. Esto siempre sucede, y las empresas profesionales de reforma ya tienen recursos para evitar retrasos. Aunque haya imprevistos. Pero los que no se dedican profesionalmente a ello no tienen la misma experiencia ni recursos. Nuevamente, las consecuencias llevarán a tener la reforma lista más tarde de lo prometido.

Una empresa de reformas profesional vigilará que los plazos se cumplan escrupulosamente. Así no se ocasionarán problemas añadidos a sus propietarios.

Acabados, más cuidados con una empresa de reformas profesional

Cuando la obra esté a punto de finalizar, llega el momento de cuidar los acabados. Y de revisar que no haya desperfectos. Una empresa de reformas profesional, como Reformadísimo, habrá reservado el tiempo necesario para ello. En muchos casos, cuando la reforma la hacen amigos y familiares no sucede lo mismo. Suelen esperar que el propietario de la vivienda sea el que se ocupe de repasar los resultados. Sobre todo si la obra ha excedido los plazos en los que se suponía que iba a estar terminada. Las prisas llevarán a tener menos cuidado y a no repasarlo todo bien antes de entregar la vivienda lista.

Nuevamente, esto con lleva más quebraderos de cabeza. A veces los defectos no se ven hasta que la casa está amueblada y ocupada de nuevo. Si es una cosa pequeña no pasa nada, pero como se trate de algo de cierta envergadura, habrá que hacer una obra. Por lo tanto, conllevará más molestias.

Una empresa de reformas integrales, como Reformadísimo, acostumbrada a hacer reformas completas de casas, no obrará así. Antes de declarar el fin de la obra, revisará la obra para asegurarse de que todo está bien. Así se minimizarán las molestias posteriores.

Si vas a hacer una reforma, nuestro consejo es que sigas lo que todo el mundo dice “Nunca hagas una reforma con familiares o amigos si quieres matenerlos de por vida”. 

En definitiva, más vale rechazar amablemente una oferta de reforma hecha por amigos o familiares a tiempo. Así ahorrarás varios dolores de cabeza.

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