La reforma de una terraza implica en muchos casos cambiar el suelo. No sólo para darle un nuevo aspecto. También para mejorar muchos otros. El aislamiento, su impermeabilización o, por qué no, un mejor agarre para cuando se camina por ella. Incluso un pavimento mejor dispuesto para la evacuación del agua de lluvia o del riego. Para conseguir todo esto, y que quede a tu gusto, sólo hay que decidirse por los suelos para terrazas más apropiados en cada caso.

Eso sí, antes de decidirte por un suelo hay varios aspectos que debes tener en cuenta. El más importante es quizá el presupuesto, que será lo que permitirá saber con cuánto dinero cuentas para elegir los materiales. También para pagar la mano de obra necesaria para su colocación. Pero además, es necesario conocer los distintos suelos para terrazas que existen. Así podrás elegir el que prefieras con la información suficiente.

Que se necesita hacer en una terraza antes de colocar el suelo

Da lo mismo si has elegido o no el tipo de suelo que vas a colocar en una terraza. Antes de su colocación hay que realizar algunas operaciones previas. Por ejemplo, vigilar que su superficie esté bien impermeabilizada. De no ser así, no sólo entrará el agua en ella y generará goteras. También será la principal causa de que el suelo se abombe y levante.

Por tanto, si vas a cambiar el suelo, aunque en apariencia no esté dando problemas, es el momento de revisar su nivel de impermeabilización. En caso de que no sea la correcta, o de que el aislante ofrezca muestras de ir a gastarse pronto, lo mejor es sustituirlo.

Si decides hacerlo, lo más recomendable es que quien vaya a realizar esta primera fase de la obra estudie el suelo. Una vez hecho esto se pueden valorar las necesidades que tiene de cara a una impermeabilización. Sólo tras todo esto, los especialistas en aislamiento elegirán los materiales que necesitan para ello y elaborarán un presupuesto.

Qué tener en cuenta en la elección de suelos para terrazas

Como ya hemos visto, a la hora de elegir un suelo para la terraza haya que tener en cuenta el presupuesto. Pero también el clima del lugar en el que está la terraza. Si es muy caluroso y la terraza pasa muchas horas al sol, lo más adecuado es elegir un material que soporte bien tanto el calor como las diferencias de temperatura.

Si por el contrario la terraza está en un lugar en el que el clima es lluvioso, es más aconsejable elegir un suelo que deje espacios por los que pueda circular el agua de cada a su evacuación. De lo contrario, un suelo inadecuado puede derivar en balsas de agua por una mala evacuación de líquidos. También en inundaciones en los pisos inferiores.

En definitiva, en la elección de un tipo de suelo, además del presupuesto y los gustos personales, intervienen otros factores. El estilo de la vivienda o la superficie, entre ellos. También el clima o las horas de sol que reciba al día.

Hay otro factor de valorar que muy poca gente tiene en cuenta a la hora de poner el suelo de una terraza. Estamos hablando de los muebles que se van a colocar en ellas. Generalmente no hay ninguna terraza sin muebles. Aunque sea pequeña. Mínimo suele haber en ella un par de sillas y una mesita pequeña. Si su tamaño es mayor, puede que tenga hasta algún balancín y sofás de exteriores. Y seguramente, plantas.

Por tanto, a la hora de elegir el suelo hay que tener en cuenta tanto el peso que tendrán los muebles como su estilo. Si son de tipo rústico, un suelo de cemento pulido y aspecto ultramoderno no les quedará bien. Y si se intentan poner muebles de exteriores pesados sobre un suelo débil, como los de césped artificial, el deterioro de la superficie será muy rápido. En este caso es mejor optar por suelos lo más resistentes posible. Tampoco hay que olvidarse de revisar las patas o puntos de apoyo de los muebles, para evitar que tengan puntas o esquinas que puedan rayarlos. En estos casos, se pueden colocar topes que suavicen sus puntos de apoyo.

Suelos para terrazas: los cerámicos

El pavimento cerámico es una de las opciones más utilizadas en terrazas, por diversos motivos. Por un lado, su mantenimiento es muy sencillo. También su limpieza. Además, presentan bastante resistencia a los cambios de temperatura. Por tanto, este tipo de suelo está recomendado para lugares en los que hay mucha diferencia de temperatura entre el día y la noche. Por esto mismo son perfectos también para climas con inviernos muy fríos y veranos calurosos.

Dentro de los suelos cerámicos encontramos varios tipos, que van desde los suelos de barro cocido, los tradicionales y también los más económicos, hasta los de gres porcelánico, pasando por los de gres cerámico.

Los suelos de barro son perfectos para dar un estilo rústico a una terraza. Se trata de un suelo bastante artesanal, y normalmente tiene irregularidades. Es bastante resistente a los golpes, aunque le afectan las manchas, que si no se tiene cuidado costará sacar. Por lo tanto, hay que tratarlo adecuadamente para mantenerlo sin manchas. Además, es de los suelos más económicos que existen en la actualidad.

Las presentaciones más comunes de este tipo de suelo son dos: plaquetas cerámicas de 12 cm de ancho por 24 cm de largo y más o menos un centímetro de grueso, y losetas cuadradas, generalmente de 25 cm de lado. De ellas, la primera es la más recomendable para terrazas de climas húmedos. Esto se debe a que al ser más pequeñas, dejan más juntas de separación por las que puede evacuarse el agua. Se pueden colocar rectas o formando dibujos de ángulos, a gusto del propietario de la terraza.

Hay que tener en cuenta que los suelos de barro cocido no tienen un esmalte que los proteja. Por lo tanto, necesitan un tratamiento que repela el agua. De otra manera, lo absorberán y se deteriorarán. Pero no hay que preocuparse, porque por lo general, las losetas y piezas de barro cocido destinadas a exteriores ya incorporan un tratamiento hidrófugo. En cualquier caso, de decidirse por un suelo de este tipo para la terraza, lo mejor es preguntar antes de comprarlo si lo lleva. En caso contrario, habrá que aplicarlo tras su colocación.

El gres porcelánico es quizá uno de los tipos de suelo más resistentes y duraderos que hay. Se trata de un tipo de suelo muy versátil, y admite muchas formas y colores. Además, también puede imitar otras texturas, como la piedra e incluso la madera. Gracias a esto, se puede conseguir que una terraza tenga un aspecto completamente distinto al que tendría con losetas de gres cerámico convencional. Su instalación es sencilla, aunque para ello hay que tener en cuenta varios puntos.

El principal es que hay que dejar una cierta separación entre los azulejos al colocarlos. A este espacio se le conoce como junta de dilatación. Permite que los azulejos se contraigan y expandan ligeramente cuando hace frío o calor sin agrietarse ni romperse. Aguanta bien tanto las heladas como las altas temperaturas, por lo que es un tipo de suelo bastante resistente para exteriores. Y por lo tanto, para su colocación en terrazas.

En cuanto al gres cerámico es, como hemos comentado, más barato que el porcelánico. También se coloca con más facilidad. Eso sí, es más fino que el porcelánico, por lo que su colocación en exteriores, como en las terrazas, dejará un suelo menos resistente. En cualquier caso, las losetas de gres cerámico están disponibles en gran cantidad de diseños y colores. Por lo tanto, si buscas dar un aire personal a tu terraza pero no dispones de un gran presupuesto, un suelo de gres cerámico puede ser una buena opción.

No obstante, hay que tener en cuenta que las losetas de este tipo de material no soportan las heladas bien. Así, no es recomendable colocarlas en suelos para terrazas de localidades en las que haya heladas en invierno. Tanto estas como las rociadas pueden dar al traste con ellas en unos pocos años. En cambio, en climas más templados, con inviernos suaves y sin heladas, pueden aguantar perfectamente incluso décadas sin sufrir roturas.

La madera en los suelos para terrazas

La madera es uno de los elementos que más se utiliza en los suelos. Pero sobre todo en interiores. En exteriores suele ser poco habitual. Fundamentalmente, esto se debe al desconocimiento que existe sobre el comportamiento de este material en exteriores. Si bien requiere un mantenimiento quizá mas exhaustivo que el de otro tipo de pavimentos, es perfectamente posible instalar un suelo de madera en una terraza.

Es un material muy agradable a la vista y al pisar, y da un cierto nivel a la terraza. Además de aportar comodidad en la pisada. Eso sí, estas sensaciones sólo se mantendrán si la terraza está mantenida de forma adecuada. Si decides optar por la madera para el suelo de una terraza, debes tener en cuenta que no te vale cualquiera.

Lo más recomendable es que optes por una madera indicada especialmente para su colocación al aire libre. Por ejemplo, las maderas tropicales, como la teca o el bambú. En cualquier caso, si la terraza está en una casa construida en un clima muy húmedo y frío no es recomendable utilizar la madera como suelo para su terraza.

En cualquier caso, los suelos de madera son los que sin duda pueden proporcionar un aspecto más atractivo a una terraza. Además, como va colocada sobre una estructura y queda un cierto espacio entre ella y el suelo, consigue nivelar el suelo y acabar con las irregularidades. Así se acaba con los muebles que cojean. La madera no transmite el calor, y tampoco el frío. Por lo tanto es bastante cómoda para andar descalzo sobre ella.

En cuanto al mantenimiento de este tipo de suelos, que como hemos comentado es bastante exhaustivo, pasa por tratarla cada año. De esta manera se reduce el efecto que tiene sobre ella el sol, el agua, el calor y el frío.

Si el dueño de la terraza quiere un suelo con el mismo aspecto de la madera pero no quiere tener que lidiar con sus inconvenientes, se puede optar por un suelo artificial que imite la madera. Por ejemplo, por uno de composite, de fibra de madera compactada con resina de plástico. Este suelo tiene el mismo aspecto que la madera. Pero no es de madera, sino de plástico.

Gracias a esto, este suelo no necesita ningún mantenimiento, aparte de la limpieza lógica que debe aplicarse a una terraza. Eso sí, al pisarla no se notará la calidez de la madera. El suelo estará frío cuando la temperatura sea baja, y caliente cuando la dé el sol o haga calor. Eso sí, en este último caso, el suelo no se decolorará por la acción del sol. Tampoco sufrirá por la lluvia.

Suelos de piedra para una terraza

La piedra es un material natural y resistente, que puede aportar un aspecto muy agradable a una terraza si se coloca en su suelo. En ella se pueden colocar tanto losetas de piedra pulida como sin pulir. En este último caso, tiene una superficie más irregular.

Se trata de un material, como hemos mencionado, extremadamente resistente, y es respetuoso con el medio ambiente. Además, tiene un mantenimiento muy fácil y se limpia sin mayores problemas. Eso sí, el suelo quedará con un aspecto irregular, puesto que cada pierda es única y tiene su propio color y forma. Una cosa que hay que tener en cuenta es que la piedra es un material que absorbe con rapidez el calor y el frío. Por lo tanto, no es aconsejable andar sobre ella descalzo. Si le da el sol, la piedra puede estar muy caliente. Y si ha hecho frio, pues bastante fría. Y no es agradable ni quemarse los pies ni quedarse con ellos helados.

Hay varios tipos de pavimentos realizados en piedra. De ellos, los que se encuentran habitualmente en las terrazas son de tres tipos: lajas de piedra, granito y pizarra. Las primeras están indicadas especialmente en zonas de alta montaña y espacios donde hiela con fuerza en invierno. No afecta al hielo, por lo que un suelo de terraza de lajas puede durar muchos años. Además, mantenerlo limpio y en buen estados es bastante sencillo. Eso sí, también puede utilizarse para terrazas en zonas cálidas, por la resistencia que ofrece.

En cuanto al granito, no es precisamente una opción económica para el suelo de la terraza, aunque tiene gran belleza y aporta un toque de distinción al pavimento. A diferencia del anterior, sólo está indicado en zonas templadas y cálidas. Especialmente en estas últimas, puesto que es muy resistente al calor.

La pizarra también es uno de los pavimentos de piedra más utilizados en exteriores. Sobre todo en tejados de climas fríos. Es de color gris, más o menos oscuro. Y a pesar de que, como hemos mencionado, donde más se la encuentra es en tejados, también puede utilizarse en terrazas. Se trata de una opción muy apreciada para climas bastante rigurosos, y se caracteriza por ser un buen aislante. También es muy resistente. Por lo tanto, si la terraza es en realidad el tejado de algún garaje u otro tipo de construcción, puede ser una buena opción para el suelo. Así el techo del garaje o el edificio que cubre quedará mejor aislado que con otro tipo de pavimento.

Suelo de hormigón en terrazas

El hormigón es un material que, una vez instalado, es quizá el más resistente de todos. También es uno de los que ofrece un mantenimiento más sencillo, y mantenerlo limpio es igualmente fácil. Además, si la vivienda tiene un estilo moderno, quedará estupendamente en el suelo de la terraza. Eso sí, siempre que se opte por el hormigón pulido. De otra manera, su superficie no será tan agradable a la vista, y la terraza tendrá un aspecto más industrial.

Su instalación es muy sencilla, y es extremadamente resistente a diversas manchas. Por ejemplo, a las de detergente y grasa. Para limpiarlo bien basta con agua a presión, generalmente. Los pavimentos de hormigón pulido más habituales son de color gris medio, aunque están disponibles en otros tonos.

Una cosa que hay que tener en cuenta al decidirse por un suelo de hormigón para una terraza es que es muy complicado retirarlo. Por lo tanto, hay que estar muy seguros de que es el material deseado para la terraza. Si no, sustituirlo por otro más adelante puede ser bastante complicado y caro.

En la colocación de un suelo de hormigón no quedan juntas entre baldosas, ya que se instala una superficie continua. Eso sí, es imprescindible hacer algún corte en la superficie para que cuando hace mucho calor, el hormigón pueda dilatarse sin romperse.

El césped artificial, también en la terraza

En los últimos tiempos, sobre todo en ambientes urbanos, en las terrazas también se están comenzando a instalar suelos de césped artificial. Aunque puede parecer una opción poco común, e incluso extraña, goza cada vez de más popularidad. Sobre todo, porque proporciona una sensación agradable e incluso relajante.

Es un suelo muy cómodo, y que proporciona un aspecto muy refrescante a la terraza. Además, es agradable al tacto, por lo que si se desea, se puede andar descalzo sobre él sin mayores problemas. Hasta aquí sus ventajas, puesto que tiene una serie de inconvenientes que hay que tener en cuenta.

Los principales son dos: la limpieza y su escasa durabilidad. Se trata de un tipo de suelo que cuesta bastante mantener limpio. Además, eliminar los restos de suciedad de su superficie es bastante complicado. Por otro lado, se deteriora con rapidez, y cuando pasa un periodo de tiempo no muy largo hay que sustituirlo. Esto queda compensado, eso sí, por tener un precio muy asequible. También por su facilidad para instalarlo y retirarlo una vez gastado.

¿Cuáles son los mejores suelos para terrazas?

A la vista de lo expuesto, no se puede hablar de “mejores suelos para terrazas”. El más recomendable dependerá de muchas variables. Quizá el más recomendado en la mayoría de situaciones será el gres porcelánico. Se trata de un material resistente, que además tiene una función antihielo que evita que salte su esmalte cuando se instalan en zonas de heladas.

Además, es un suelo caracterizado por absorber muy poco líquido y humedad, lo que contribuye a reforzar la impermeabilización del suelo de la terraza. Su sistema de colocación también incide en ello, ya que se coloca con un cemento cola flexible y especial, que también aporta un nivel más de impermeabilización.

Una de sus escasas pegas es quizá su precio, que no está al alcance de todos los presupuestos. No sólo las losetas, ya que los materiales necesarios para colocarlas también tienen un precio más elevado que los que se precisan para poner otro tipo de suelos.

Si lo que prima es el precio, y se busca un suelo económico, lo más recomendable son las losetas rectangulares de barro, un suelo cerámico que aunque en la actualidad no es muy común, tradicionalmente se ha utilizado masivamente en suelos de exteriores de todo tipo. Además de ser baratas, estas losetas se caracterizan porque se pueden colocar con materiales bastante más económicos que en otros casos. En efecto, se pueden colocar con mortero. No hace falta utilizar cemento cola para pegarlas.

Otros suelos bastante económicos son los de gres cerámico. Eso sí, solo para terrazas de zonas en las que en invierno la temperatura no baje de los cero grados.

Si el precio no es un problema, y se busca un estilo rústico con materiales naturales, los suelos para terrazas más recomendable son los suelos de piedra. Es duradero, y apenas le afectan los elementos y los golpes.

Para los que aman caminar descalzos por la terraza, lo mejor serán los suelos de materiales agradables al tacto. La opción para un presupuesto más elevado serán los suelos de madera, siempre y cuando el mantenimiento necesario no suponga un problema. Para los bolsillos más ajustados, son más apropiados los de césped artificial.

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