El ruido excesivo en los hogares puede convertirse en un serio problema que acaba siendo una verdadera tortura, algo que terminará por afectar a la vida cotidiana, llegando incluso a generar problemas de salud.

En el caso de locales de ocio como los bares, en ocasiones es necesario acudir a la ley para que obliguen a sus propietarios a insonorizarlos; pero otras veces serán los propios propietarios de las viviendas quienes tendrán que acondicionarlas para amortiguar los sonidos procedentes del exterior.

Aunque la palabra aislamiento se emplea de forma indistinta, en realidad el aislamiento se refiere a las medidas a tomar para evitar el acceso de ruidos exteriores a las viviendas. Otra cosa es el acondicionamiento, que consiste en los sistemas empleados para impedir que los sonidos salgan de las estancias.

Lo más demandado son las fachadas ventiladas, para las que se instalan dos paneles, uno aislante fijado y otro no pegado para crear una cámara de aire, sobre la fachada original del edificio. También se utilizan los muros-cortina: poner una fachada ligera sobre la original y entre medias materiales no conductores.

Para evitar la entrada de ruido a través de las paredes de inmuebles contiguos, entonces habrá que trasdosar los tabiques medianeros entre pisos. Se podrá optar por construir dobles paredes o doble hoja cerámica, la cual consiste en construir dos paredes de ladrillo entre las cuales se intercala un material aislante.

Los sonidos procedentes del exterior también entran en la mayoría de las ocasiones a través de la parte más débil de la fachada: las ventanas. Para evitar que esto suceda, es importante sustituir unas ventanas ineficientes por unas de PVC de alta calidad y colocar doble acristalamiento con cámara de aire intermedia. Una solución muy eficaz, en el caso de que la pared tenga el grosor suficiente, es colocar una doble ventana.

En el caso de que el sonido venga del piso inferior, se tendrá que aislar el suelo colocando, por ejemplo, una solera seca, que después se podrá revestir con el material que más interese (cerámica, madera, etc.). Otra muy buena opción es poner suelo flotante, es decir, instalar una doble capa de suelo sobre el suelo original y en el medio se sitúa casi siempre un material aislante, con lo que disminuye notablemente el nivel de ruido.

Cuando los ruidos proceden del piso superior, el techo es el punto a actuar. Los falsos techos son la solución ideal para establecer una cámara de aire, que se puede rellenar con materiales aislantes. También existen techos aislantes realizados con virutas de madera y cemento, muy ecológicos y que además de aislar, acondicionan. Si los ruidos procedentes del piso superior son ruidos de impacto (tacones, golpes, movimiento de muebles…), la única solución es conseguir que los propietarios del piso coloquen una solera aislante.

En el mercado de los aislantes acústicos existe una amplia variedad de opciones y de precios. Los más habituales para usos domésticos son: lanas minerales (se utilizan para rellenar cámaras de aire de las paredes trasdosadas, y también en falsos techos), corcho (es un aislante natural y ecológico), tableros aislantes (ofrecen un alto nivel de aislamiento acústico y una total ausencia de elementos tóxicos), poliestireno (mal llamado “corcho blanco”, se presenta en paneles que se colocan en el interior de paredes trasdosadas y falsos techos), y paneles multicapa (aislantes de última generación, compuestos de varias capas, entre ellas una membrana acústica y otra de material para absorción de ruidos).

Como se ha visto, afortunadamente, existen diversas soluciones que servirán para insonorizar las casas de forma eficaz, las cuales, ayudado por un profesional que aplique la que mejor se adapte a cada caso en particular, harán que se gane así en una buena calidad de vida.

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