Tradicionalmente los solados de madera han sido uno de los más utilizados en las viviendas, desde la antigüedad se empezó a colocar este material con una función clara: proteger la estancia contra la humedad y el frío, pero estaba reservado a viviendas de alto rango debido a su alto coste. Con el paso de los años los distintos tipos de solados de madera han ido derivando en materiales que, sin ser madera, nos dan el aspecto y calidez que buscamos con este acabado pero a un precio muy asequible.

El problema en estos momentos es que al existir mucha variedad de productos la denominación de los mismos no es correcta y nos puede llevar a errores de interpretación, y en la mayoría de los casos colocamos en nuestras viviendas un material que no es el que buscábamos.

Por eso vamos a ver las diferencias fundamentales en los suelos de madera:

  • Parquet: Este es el solado de madera más tradicional y extendida hace unos años. Consiste en la colocación de tablas de pequeña dimensión (10 cm x 2.5 aprox) formando distintos dibujos geométricos (espiga, línea, damero….). La colocación habitual de este tipo de solado es encolado al suelo. Lo más frecuente es que esta tabla se coloque al natural y una vez colocado se le trate con varias capas de barnices y resinas que le aportaran la durabilidad que buscamos. El grosor ronda entre los 8-12 mm y admite varios lijados y barnizados para su perfecto estado.
  • Tarima: La tarima clásica o entarimado, es un solado de madera maciza de 22 mm clavada a rastreles (entarimado), pero debido a su alto coste este tipo de solado no se coloca con frecuencia. Lo más usado en estos momentos es la Tarima flotante y aquí es donde viene la mayor confusión de denominación. Siempre que hablemos de tarima, nos estamos refiriendo a tablas de distintas dimensiones pero de madera maciza. Las tablas vienen ya tratadas con lo que por esto y por su colocación su coste es inferior al del Parquet. Para la instalación de tarima flotante, las tablas se unen entre ellas usando adhesivos o colas y sin fijarlo al suelo (de ahí la denominación de flotante). Aunque en estos momentos está muy extendida un sencillo sistema de instalación por uniones mecánicas tipo “click o lock”, bien mecanizadas directamente en las tablas o con el uso de elementos plásticos o metálicos flexibles, con lo que el adhesivo ya no se usa. Al ser tablas de madera, al igual que el Parquet admite varios lijados y barnizados para su mantenimiento.
  • Suelos laminados: Se llaman así a un tipo de suelo relativamente moderno, se trata de suelos que imitan la composición de la madera. Los materiales que lo componen suelen ser sintéticos imitando distintos acabados de madera y formados por tablas compuestas por varias capas, siendo la superficial la capa que imita a la madera noble, unida por adhesivos a una tabla de otro tipo de madera, como el contrachapado. El sistema de colocación es igual al de la tarima flotante. La variación de precio está en función de la calidad de la capa superficial. Y de esta capa también depende su resistencia a la abrasión y desgaste, clasificándolos en : AC-1,AC-2,AC-3, AC-4, AC-5, siendo el AC-5 el más resistente. La principal ventaja de este último tipo de suelos es su fácil mantenimiento y su bajo coste en comparación con la tarima o el Parquet.

 

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