El mercado inmobiliario de vivienda ha vivido unos años muy duros como consecuencia de la crisis económica que ha afectado al país, pero gracias a las nuevas inversiones y a una tímida mejora de la economía, se espera que el 2016 sea un año mucho mejor para el sector y para la rehabilitación de viviendas.

La intrínseca escasez de viviendas de obra nueva podría suponer un obstáculo para la estabilización y fortalecimiento del mercado inmobiliario. Sin embargo, en esta debilidad los agentes de la propiedad ven una fortaleza para el crecimiento futuro del sector: con 13 millones de viviendas que cuentan con 30 o más años de antigüedad, cerca de 83.000 edificios en ruinas y 1,6 millones más en muy mal estado, la rehabilitación debe ser el motor que tire de la vivienda en los próximos años.

Las esperanzas del sector son la mejora del consumo interno y el incremento en el número de contratados, lo que facilitará que se incremente el número de compraventas de viviendas nuevas o de segunda mano. En un entorno de recursos escasos hay que generar confianza para que haya inversión en la rehabilitación. De hecho, el Gobierno espera la creación de 200.000 empleos directos en la construcción centrados en la rehabilitación.

Otro de los aspectos más destacados es la inversión pública, si se apuesta de forma decidida por el mercado de la rehabilitación y de las reformas, por ejemplo, con la creación de las áreas de rehabilitación integral (ARI) de las partes más deterioradas de las ciudades, el sector inmobiliario tendrá una importante fuente para volver a crecer a buen ritmo.

La compra de viviendas sigue formando parte de la ‘filosofía de vida’ del español al sentirse el propietario más protegido por la legislación actual. En 2015, el número de visados de construcción ha crecido en torno al 20%, y es previsible que en 2016 se mantenga en positivo con una bolsa de potenciales compradores. En vivienda nueva, la demanda podría alcanzar las 80.000-85.000 unidades. Mientras que de segunda mano, la cifra podría situarse en torno a 70.000-75.000.

Cada vez son más los fondos de inversión que entran en España de la mano de una promotora local para desarrollar suelo y así como aquellos que muestran un creciente interés por la compra de inmuebles en mal estado para su rehabilitación, o incluso para construir obra nueva.

En conclusión, las perspectivas de desarrollo del mercado inmobiliario español para el 2016 son enormemente positivas si existe una verdadera recuperación económica que facilite la llegada de mayores ingresos a las familias para que comiencen, otra vez, a alquilar, adquirir o renovar, además de contar con la inversión pública y la extranjera, como motor que acompañe a la inversión nacional.

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