Antes de que te des cuenta, habrá llegado el verano. Y con él, el calor.  En esos días en que las temperaturas no dan tregua, se agradece tener cerca un buen sistema de aire acondicionado para poder refrescarse y olvidarse del calor. Estos sistemas, que refrescan el ambiente, son clave para refrescarse cuando las temperaturas son más elevadas. Pero no hay un único sistema, ya que hay varios tipos de aire acondicionado donde elegir.

Para empezar, los sistemas de aire acondicionado se pueden dividir entre fijos y portátiles. Los primeros son los que requieren una instalación. En la práctica totalidad de los casos, cuentan con una salida fija al exterior de la vivienda o el local en el que se instalan. No pueden retirarse, por tanto, del lugar que ocupan. Lo contrario que sucede con los portátiles.

Suelen tener el tamaño de una cajonera, donde se alberga el condensador, y disponen de ruedas para facilitar su transporte. Eso sí, para que funcionen tienen que colocarse cerca de una salida al exterior. Esto se debe a que disponen de una manguera con el evaporador que deja salir el aire caliente resultado del proceso, que debe sacarse por una ventana o balcón.

Otros tipos de aire acondicionado: compactos y partidos

Aparte de esta gran clasificación en dos grupos, hay varios tipos de aire acondicionado más. Entre ellos están los compactos y los partidos. Los sistemas compactos son los que tienen integrado el evaporador y el condensador en un mismo dispositivo. Los partidos tienen una unidad interior y otra exterior. Estas están interconectadas para que el refrigerante del sistema puede circular de una a otra. Su instalación y mantenimiento es sencilla, pero suelen ser bastante ruidosos. En especial la unidad exterior.

Los sistemas de refrigeración partidos pueden ser de varios tipos. Entre ellos están los splits y los multisplits. Su principal diferencia es que estos últimos tienen un evaporador y condensador de mayor tamaño a igualdad de potencia. Debido a esto, su rendimiento es mayor que el de los sistemas compactos.

Entre los sistemas split, el de pared es quizá el más común en las viviendas. Su instalación no suele ofrecer complicaciones y su precio no es excesivamente elevado. El compresor de estos sistemas está en la unidad que se coloca en el exterior. De ella salen unos tubos que se comunican, a través de la pared del edificio, con la unidad interior.

En algunos puntos concretos, como oficinas, establecimientos de restauración o centros comerciales, suelen colocarse splits de techo. Ofrecen un nivel de climatización más elevado y están pensados para espacios grandes. Eso sí, consumen más, e instalarlos es más complicado.

En cuanto a los sistemas multisplit, se componen de varias unidades de refrigeración interior conectadas a una exterior. Este sistema requiere una mayor obra para su colocación. Pero a cambio, permite más posibilidades de climatización y cuenta con más opciones para regularlo.

Sistemas de aire por conductos

Este tipo de aire se utiliza en instalaciones centralizadas de grandes dimensiones. Por lo tanto, es habitual en empresas y edificios de oficinas, y se instala y despliega por los falsos techos de las estancias. Se les considera sistemas de refrigeración y distribución de tipo centralizado.

Se trata de un sistema que permite ofrecer aire acondicionado sólo en las zonas que se deseen en cada momento. Esto es posible gracias a que este tipo de sistemas permite repartir la climatización por zonas. Es decir, encender los sistemas de refrigeración sólo en parte. También se puede ajustar la climatización, de manera que el aire salga a distintas temperaturas en función del bienestar de quienes están en cada zona.

Sistemas de aire reversibles y no reversibles

Los sistemas de aire acondicionado también pueden clasificarse en reversibles o no reversibles. Los primeros son los que pueden suministrar tanto aire frío como caliente, en función de lo que se necesite. Se les conoce habitualmente como bombas de calor reversibles. Funcionan gracias a un sistema conocido como aerotermia, que se encarga de sacar el calor del aire del exterior y de llevarlo, más frío, al interior de la estancia en la que está colocado.

Hay que tener en cuenta que las bombas de calor que no pueden funcionar como refrigerador y calefacción en un mismo sistema no son reversibles.

Aire acondicionado evaporativo

Los sistemas de refrigeración evaporativos no se consideran estrictamente como tales. Se encargan en rebaja la temperatura de las estancias en las que se utilizan unos cuantos grados. Este tipo de sistemas aprovecha las corrientes de aire, que les sirven para enfriar el agua que hay en su interior. Con esto, el agua se evapora y aumenta la humedad en el ambiente. Así se consigue más frescura.

Además, a la hora de elegir un aire acondicionado para la casa hay que tener en cuenta la eficiencia energética.

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