Aunque en principio puede que no haya un periodo del año mejor que otro para las reformas, lo cierto es que es posible que con el tiempo cálido se hagan mejor. Hacer reformas en verano es, en principio, más adecuado que hacerlas en invierno. Por bastantes motivos.

A veces no queda más remedio que hacerlas en cualquier otro momento. Bien porque la reforma se hace forzosa por una avería. O porque en verano no se cuenta con el presupuesto necesario para hacerlas. O bien porque es una vivienda que acabamos de adquirir y nos la hemos comprado en el mes de enero y queremos empezar la reforma lo antes posible. Pero si se pueden planificar, es más recomendable hacerlas en verano. A continuación, te mostramos todas las razones de peso para ello.

Hacer reformas en verano: más horas de luz

Una de las principales ventajas de hacer reformas en verano es que los días son más largos. Por lo tanto, de cara a las obras se cuenta con más horas de luz. Así se evita tener que trabajar con luz artificial. O, directamente, que la jornada sea más corta porque al no haber luz en la vivienda o local que se está rehabilitando, hay que cortar el trabajo cuando comienza a oscurecer.

La presencia de más horas de luz también permite realizar trabajos en lugares en los que haya luz eléctrica, pero haya que realizar tareas que impliquen cortarla. Y hacerlo además con un gran abanico de horas disponibles. La luz natural permite ver bien sin necesidad de utilizar generadores ni linternas.

Además, en verano suele haber más días de sol, lo que mejora todavía más la iluminación para las reformas.

No sólo eso, sino que las labores de reforma también pueden finalizar antes de que se haga de noche. Así quedará todavía tiempo para poder salir a realizar alguna actividad antes de que se haga de noche. De esta manera se evita la sensación de que los días de reforma pasan entre trabajo y obras.

Más horas para que el propietario esté presente

En verano, en muchos trabajos se suele hacer jornada continua. Por lo tanto, si no se quieren dejar las llaves de casa a extraños, ni las obras sin supervisión, se puede aprovechar el verano para hacer las obras. Con la jornada continua, muchos salen del trabajo a las tres de la tarde. Y para que se haga de noche desde entonces quedan entre cinco o seis horas de luz desde entonces, en función de la zona.

Por tanto, si el propietario de la vivienda o el espacio en el que se hace la reforma quiere estar presente en una reforma, el verano es el mejor momento. Porque una reforma no es precisamente lo mejor para coger vacaciones, pero el verano permite aprovechar las tardes.

No obstante, hay quien aprovecha las vacaciones para una reforma. No sólo para encargarla, sino también para tener tiempo para supervisarla. E incluso para elegir personalmente los materiales y los acabados. También puede que los más manitas se animen a hacer la reforma de su casa. Por lo tanto, las vacaciones y el verano son la combinación perfecta para una reforma.

Menos humedad que en invierno

En verano el clima suele ser más seco que en otras estaciones. Incluso en los climas más húmedos. La humedad excesiva no es buena para poder realizar determinados trabajos en una reforma. O, como mal menor, hace que tarden más tiempo en estar terminados.

Contar con un ambiente más cálido y seco hace que algunos trabajos sequen antes y estén listos para continuar con la reforma. Por ejemplo, la pintura de las paredes. O el enfoscado de muros. También seca antes el cemento o la cola. Además, las superficies, sobre todo las situadas al aire libre, estarán más secas. Por lo tanto, las labores que se realicen sobre ellas quedarán mejor.

El tiempo en el que hay menos lluvias también es el más apropiado para realizar reformas como la reparación de tejados. También para cambiarlos. Esta tarea requiere dejar al descubierto la vivienda que hay debajo, y si llueve puede resultar dañada. Por más que se suela tapar con lonas mientras duran las obras de cambio del tejado, si se hace durante la época de lluvias, habrá días enteros que no se pueda trabajar. Además, tardará más tiempo en estar listo porque tardará más en fijarse y secar. Y habrá peligro de que se mojen los muros y estancias. En verano, los riesgos de que esto suceda se reducen al mínimo.

Otra de las reparaciones perfectas para acometer durante el verano es la de humedades. En verano suelen quedarse completamente secas. Por tanto, arreglar el hueco o la grieta por la que se cuela el agua es más sencillo. También reparar las manchas que quedan cuando se seque la humedad.

Además, gracias al clima más seco, tanto la reparación de la grieta como la de las humedades tendrá tiempo suficiente para secar por completo antes de que llueva más. Y ante la duda, sólo hay que consultar la previsión para saber si hay algún día de lluvia o tormentas a la vista.

Posibilidad de reformar durante las vacaciones

Aunque más arriba hemos comentado que en verano, con la jornada continua, quienes no quieran dejar las llaves a extraños tengan más horas para estar presente en la obra, también se puede dar el efecto contrario. Es decir, que quieren vivan en la casa que va a reformarse se puedan marchar una temporada para facilitar las tareas. También para no sufrir las inconveniencias de las reformas.

En verano, la mayoría aprovecha para coger vacaciones. También para pasar unos días fuera. Los más afortunados, que disponen de una segunda residencia, procuran pasar en ella todo el tiempo que pueden. Algunos envían a los niños a pasar unos días con los abuelos o con otros familiares. Es sin duda el tiempo más adecuado para las reformas.

Sobre todo, en el caso de que haya la posibilidad de irse a otra vivienda durante las reformas. Esto permite evitar la incomodidad de las obras, mientras se pueden ir revisando cada poco tiempo para ver su marcha. Sobre todo, si la casa que se está reformando queda cerca. En este caso se puede visitar la casa para ver el estado de las reformas. También para controlar su marcha.

Hacer reformas en verano: menos molestias para los vecinos

Al igual que el propietario de la vivienda a reformar, también los vecinos pueden estar fuera por vacaciones. De esta forma no tendrán que soportar ruidos y suciedad. E incluso si no están de vacaciones, dado que en verano se suelen pasar más horas fuera de casa, tendrán más ganas de salir. Es menos probable, por tanto, que tengan que soportar ruidos.

Como se hace de noche más tarde, apetece más salir hasta tarde. Y por tanto, llegarán a casa cuando los operarios hayan terminado su trabajo del día.

Un buen momento para reformas de calefacción y caldera

El verano es también la mejor época para cambiar el sistema de calefacción. Tanto el elemento emisor de calor, en caso de que haya uno, como los radiadores. En este último caso, a la nula necesidad de utilizar la calefacción en verano se une que las obras necesarias para fijarlos nuevos radiadores a las tuberías, en caso de ser de gas, secarán antes.

La caldera también puede cambiarse con más calma. En días de calor no se suele utilizar tampoco demasiado el agua caliente. Más bien se agradece algo de agua fresca. En algunas latitudes hace incluso tanto calor que el agua sale del grifo más bien tibia. Por lo tanto, hace poca falta el agua caliente.

En el caso de utilizar un calentador eléctrico, aunque las obras necesarias para instalarlo o cambiarlo sean más rápidas y menos aparatosas, también se puede proceder con más tranquilidad. Así, en verano no se sufre por un poco de agua fresca un par de días.

Limpieza y ventilación con más facilidad

Finalizada la obra, también toca limpiar. Y ventilar las habitaciones reformadas para que se vayan los olores. Hacerlo en invierno puede llevar a que la casa se quede congelada. O a no poder hacerlo adecuadamente por viento o lluvia. En cambio, en verano, en la mayoría de ocasiones se puede dejar la casa en corriente durante toda la noche. Así se disiparán los olores de pinturas, enfoscados y revocados de habitaciones con facilidad. Incluso por el día se puede tener abierto sin peligro.

Las tareas de limpieza también se harán con más facilidad en verano. Hay más luz natural, por lo que comprobar si se ha limpiado a fondo los restos de la reforma es más sencillo. O retirar el polvo y la suciedad, dado que se puede, nuevamente, abrir las ventanas sin que entre frío.

Hacer reformas en verano: las empresas tienen menos trabajo

Durante otras épocas del año, las empresas de reformas suelen estar más solicitadas. Y si se desea hacer una reforma con una en concreto, y no se hace en verano, esto puede implicar tener que esperar. En ocasiones, durante meses. Pero en verano, muchos acaban sus reformas y se van de vacaciones. Y las empresas de reformas, como consecuencia, tienen menos trabajo.

Por tanto, si quieres contratar los servicios de una empresa de reformas o profesionales del sector y hacerlo en verano, podrás hacerlo con más facilidad. Lo mejor que puedes hacer para asegurarte de que estarán disponibles sin problema es hablar con ellos con antelación suficiente. Por ejemplo, un par de meses antes. Así te aseguras que estén disponibles, no sea que como no tengan trabajo decidan que es la mejor época para irse de vacaciones.

Otra de las ventajas es que con las reformas en verano evitarás otra situación bastante molesta que se da en las reformas a menudo: que la empresa esté haciendo dos o tres a la vez. Si esto sucede, es probable que haya parones. O bien porque el capataz o el encargado tenga que ir a supervisar otra obra. O porque sea necesario que algún operario vaya a colaborar en otra. El caso es que es poco probable que, si la empresa de reformas está muy ocupada, la reforma se vaya a realizar sin ningún parón. Al menos, de unas horas.

En verano, por el contrario, es más que habitual que la única obra que tenga que acometer la empresa con la que contrates sea la tuya. Todos los operarios estarán más concentrados en tu reforma. Y el encargado no tendrá que salir corriendo a ver qué sucede en otra obra. Por lo tanto, este factor también hará que se termine antes.

Eso sí, hay que tener en cuenta que esto suele suceder en reformas en viviendas situadas en ciudades. En las situadas en pueblos o localidades pequeñas o de veraneo, puede darse la situación contraria. En estos lugares, lo habitual es que las reformas se lleven a cabo en verano, cuando llegan los ocupantes de las casas, que son en muchos casos segundas viviendas, o viviendas vacacionales. Lo normal es que durante las vacaciones destinen unos días a las reformas. Por tanto, las empresas de reformas de dicha localidad, o de alguna cercada que cubra varios pueblos o villas, tendrán el verano como su temporada alta para las reformas.

Los habitantes de esos pueblos tienen entonces el problema contrario. Si quieren hacer la reforma en verano, se encontrarán con que todos los que pasan sus vacaciones en su segunda vivienda están intentando hacer también sus reformas. Por tanto, en estos casos, lo mejor es hacerla en un mes en el que los días son muy largos y las temperaturas, aunque no excesivamente calurosas, sí son generalmente altas. Hablamos del mes de junio, que entre otras cosas tiene el día más largo del año.

Entonces, los propietarios de segundas residencias no han llegado todavía (julio y agosto suelen ser los meses con más veraneantes en los pueblos), y no hay tantas obras. Eso sí, es importante quedar con la empresa de reformas para que lo haga entonces con antelación suficiente. Por ejemplo, antes de semana santa. Así, se podrán planificar para entonces, y al hablarse antes de semana santa, época en la que se llenan las segundas residencias de los pueblos y se tratan temas relacionadas con las reformas en verano, te adelantarás a todos.

Si necesitas un presupuesto para una reforma que tienes pensado hacer este verano, llámanos que estás a tiempo o bien haz un presupuesto on line en menos de 3 minutos. Recibirás un presupuesto estimativo de la reforma.

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