Con el calor ya llamando a la puerta, toca probar los sistemas de aire acondicionado para ver si funcionan bien. O instalarlo si la vivienda no cuenta con un sistema. Para ello, lo mejor es aprovechar una reforma, por lo que conviene planificar la instalación junto con el resto de operaciones. Especialmente, si su instalación conlleva obras de cierta envergadura. Es lo que sucede cuando se opta por instalar aire acondicionado por conductos.

Para poder contar con un sistema de aire acondicionado mediante este sistema hay que construir, en caso de que la vivienda no lo tenga, un falso techo por el que vayan los tubos. Por lo tanto, no es aconsejable instalarlo si la vivienda en la que se quiere poner aire acondicionado no cuenta con techos altos. Mínimo hay que calcular que se necesitará cerca de medio metro de altura para el falso techo, de manera que pueda albergar todo el sistema de aire por conductos con comodidad. Pero no es lo único que debes tener en cuenta para instalarlo.

En cuanto a sus unidades interiores e interiores, no se pueden ubicar en cualquier sitio. En el caso de la interior, no se puede colocar en cualquier estancia, porque cuenta con un pequeño desagüe. Por tanto, hay que colocarla en una estancia en la que se pueda evacuar el agua con facilidad. Por eso se suele colocar con frecuencia en un baño o un aseo de la vivienda.

En cuanto a la unidad que da al exterior, se puede sacar o bien por la fachada o al patio interior. Todo depende de qué tipo de vivienda se trate. Si es una casa unifamiliar se podrá colocar en el exterior. Pero si se trata de un piso en una comunidad de vecinos, habrá que colocarlo en el patio interior de la misma. Eso sí, en muchos casos será necesario contar con el permiso de los vecinos para poder hacerlo. Además, será imprescindible solicitar y obtener el correspondiente permiso de obras.

Instalar aire acondicionado por conductos: ventajas

Un sistema de aire acondicionado por conductos está compuesto por una unidad exterior, otra interior de conductos, los propios conductos y las distintas rejillas para que salga el aire. Con su instalación, la distribución del aire por las distintas salidas de aire repartidas por una vivienda se lleva a cabo por tubos ocultos por un falso techo. Normalmente, una vez instalado y en funcionamiento, se puede regular y programar para que la salida de aire por las rejillas sea exactamente como quieran los habitantes de la vivienda en la que se encuentra.

Si para instalar este tipo de aire se utiliza una bomba de calor puede servir tanto para calefacción en invierno como para conseguir aire acondicionado en verano. Otra de sus ventajas reside en que, al ir oculta en un falso techo, toda la instalación queda fuera de la vista. Sólo se ven las rejillas de salida.

Como hemos mencionado, se puede regular la temperatura de salida del aire en función de cada estancia o zona. Es decir, instalar aire acondicionado por conductos permite zonificar una vivienda para mejorar el confort de sus habitantes. Para ello, cada estancia cuenta con su propio termostato, que se comunica con la rejilla correspondiente. Cuando la temperatura del aire tiene el nivel seleccionado, la rejilla se cierra para que no salga aire por ella. Mientras, sigue saliendo por las rejillas de las habitaciones con temperatura más baja seleccionada.

En cuanto el sistema detecte que la estancia ha alcanzado una temperatura superior a la seleccionada y precisa más aire fresco para refrigerarla, se activa de nuevo el sistema en ella. La rejilla se abrirá, y por ella volverá a salir aire frío. Gracias a esto se consigue ahorrar bastante energía mientras se mantiene una temperatura confortable.

Además de un sistema de control de la temperatura por zonas, también se puede instalar aire acondicionado por conductos con control de temperatura centralizado. Este sistema incorpora toda la instalación al sistema de mantenimiento del edificio en el que está la vivienda o la oficina. De esta manera se puede controlar la temperatura que tienen todos los termostatos del sistema. Así se consigue aumentar todavía más el ahorro de energía.

Aparte de las ventajas que hemos comentado que tiene el aire acondicionado por conductos, hay bastantes más. Uno es contar con una estética mejor que otros sistemas. Dado que la instalación está oculta, no se ven cables ni aparatos. Sólo unas rejillas. A no ser, claro está, que se apueste por el diseño industrial y se decida dejar a la vista toda la instalación, sin falsos techos. En este caso, tampoco supone un inconveniente, puesto que cuadrará con el estilo elegido.

Otra de las ventajas con las que cuenta este sistema de aire acondicionado es un nivel de ruido más bajo que otros. Dado que la unidad interior que emite el aire está instalada generalmente en un baño, prácticamente no se escuchará desde ninguna otra estancia el ruido que haga.

Aire acondicionado por conductos: inconvenientes

Para instalar aire acondicionado mediante este sistema hay que hacer obra de manera obligatoria, lo que puede resultar engorroso. De ahí que lo mejor sea instalarlo durante una reforma. O bien, después de su compra, antes de meter los muebles para entrar a vivir en ella. No es una tarea sencilla que pueda realizar un albañil. Deben llevarlo a cabo especialistas en la instalación de este tipo de sistemas.

Otro de los inconvenientes de este sistema es que se trata de un sistema cuya instalación tiene un precio bastante elevado.  En función de la empresa que se encargue de la instalación, el tipo de obra, las dimensiones de la vivienda, etc., puede dispararse por encima de los 3.000 euros. A cambio, una vez instalado, se ahorrará en luz y se ganará en confort.

Eso sí, si la vivienda es muy pequeña y no tiene preinstalado este sistema de aire acondicionado, el precio de su instalación hace que no sea aconsejable hacerlo. En general, se puede decir que si una casa no tiene al menos tres habitaciones, además de la cocina, el baño y un salón, el aire acondicionado por conductos es excesivamente caro. Es mejor si la vivienda o el espacio en el que se va a instalar es más amplio.

Mantenimiento del aire acondicionado por conductos

Al igual que sucede con otros sistemas de aire acondicionado, el que funciona por conductos debe limpiarse y mantenerse de manera periódica. Limpiar y desinfectar los conductos de aire es básico para que el aire y el ambiente se mantengan sanos y limpios. También para evitar el síndrome del edificio enfermo, que puede causar a sus habitantes no sólo malestar, sino también enfermedades respiratorias.

Para ello se pueden utilizar diversos sistemas de limpieza, que generalmente acceden al interior de los conductos a través de las rejillas. Los suelen llevar a cabo empresas especializadas, por lo que conviene buscar una cuyos planes y precios se ajusten al presupuesto destinado al mantenimiento del sistema.

Generalmente, las empresas encargadas del mantenimiento de estos sistemas introducen máquinas encargadas de ello por las rejillas y otros conductos. Estas máquinas, generalmente robotizadas, llevan integrados distintos elementos y sistemas de limpieza. Así, pueden llevar desde cepillos que van rotando para limpiar el interior de los tubos hasta sistemas de aspiración de residuos. También sistemas de inyección de aire y agua, que se encargan de arrancar los residuos y la suciedad que estén pegados a los conductos.

Además de su limpieza, un mantenimiento adecuado debe incluir una revisión de su nivel de aislamiento. Este tipo de sistemas debe estar herméticamente cerrado, salvo sus salidas por las rejillas, para evitar fugas de aire. De lo contrario, no sólo se rebajará la potencia del sistema. También se gastará más energía para refrigerar las estancias a las que da servicio. Y empeorará el confort en ellas.

No sólo eso, el sistema también contará entonces con una peor clasificación en cuanto al nivel de eficiencia energética, por lo que hay que revisarlo. En 2015 comenzó a ser obligatorio que tanto los equipos de aire acondicionado como los de calefacción mediante bomba de calor precisan contar con una etiqueta que refleje su factor de eficiencia energética estacional. Para los equipos de frío, este índice se llama SEER.

Al igual que el de los equipos emisores de calor, se calcula teniendo en cuenta varios factores. Entre ellos está el nivel de consumo del sistema cuando se encuentra a pleno rendimiento. También cuando esté apagado o esperando a que la estancia vuelva a requerir la entrada en funcionamiento del sistema cuando haga otra vez calor en una o varias de sus zonas. Además, también se tiene en cuenta cuánto consume el sistema funcionando de manera parcial.

Cuando el sistema tiene fugas, el índice SEER no será todo lo bueno que debería. Por lo tanto, es imprescindible que, ante cualquier fuga, se actúe para repararla lo antes posible.

Hay que tener en cuenta que el mantenimiento de este tipo de sistemas debe realizarse de manera periódica. Es aconsejable hacerlo anualmente, antes de que comience la temporada de calor. De esta manera, se tendrá siempre en perfecto estado.

WhatsApp chat