Cuando se acomete una reforma, lo más recomendable es planificarla con cuidado para evitar problemas. Controlar los plazos de entrega de suministros, tramitar permisos con la antelación suficiente y tener las cuadrillas de operarios listas para empezar con su tarea cuando les toque. Con esto es posible que se atajen muchos de los problemas en reformas. Pero por muy bien que se planifique todo, siempre pueden surgir problemas que alteren la planificación inicial.

Estos problemas pueden conducir a un parón en las obras. Como consecuencia, las obras suelen terminar más tarde de lo inicialmente pensado. También a otro tipo de situaciones, en las que haya que cambiar de proveedores, tratar con las administraciones públicas y gestionar los tiempos de las cuadrillas de operarios de otra manera. Incluso a hacer encaje de bolillos con los grupos de trabajo. No obstante, no suelen constituir un imposible para el desarrollo de las obras. Eso sí, habrá que tomar medidas para solucionar los inconvenientes que causen cuanto antes. A continuación, detallamos algunos de los principales problemas que pueden surgir en una reforma y cómo se pueden solventar.

Problemas en reformas: las licencias

En la mayoría de los casos, para poner en marcha una reforma será necesario solicitar en el Ayuntamiento las licencias de obras pertinentes, además de abonar las tasas correspondientes. Generalmente hay que hacerlo con bastante antelación, porque no todos los plazos de concesión son iguales. En unos Ayuntamientos tardan más que otros en concederlas, especialmente cuando se trata de licencias de obra mayor. Por eso hay que solicitarlo con varias semanas de anticipación. Y muy importante, no comenzar las obras hasta que se cuente con la debida licencia.

Uno de los problemas en reformas más comunes, que en muchos casos se da por inexperiencia o ignorancia de los plazos de la administración, es comenzar las obras cuando ya se ha solicitado la licencia, pero no se ha concedido todavía, para no retrasarse. Esto puede desembocar en uno de los mayores problemas en una obra: su paralización hasta la concesión en cuanto se detecte que hay una obra sin la licencia debida. Además, si sucede esto, al propietario de la vivienda o local en reforma se le impondrá una multa. Lo mismo sucederá si se detecta una obra que se está realizando sin haber realizado siquiera la solicitud de licencia.

En estos casos, la solución no es muy rápida. Será necesario realizar los trámites cuando antes y esperar a la licencia. Lo único que se puede hacer para evitar este problema es prevenir y pedir la licencia unas semanas antes para poder comenzar la reforma en cuanto la concedan.

Fallos en el suministro de materiales

Otro de los problemas en reformas que pueden darse es un problema con el suministro de materiales. Estos pueden ser de varios tipos: desde retrasos en el suministro hasta confusiones en los materiales que tienen que enviar. También puede que de repente se queden sin todo o parte de los materiales comprometidos para la obra por un problema de stock. En cualquier caso, esto ocasiona retrasos y parones por la obra. Afortunadamente hay diversas maneras de solucionarlos.

La primera de ellas es preventiva. Consiste en trabajar con varios proveedores del mismo tipo de materiales. Así, si uno falla, se puede recurrir a otros. De esta manera, si sabes quienes tienen los materiales que necesitas, basta con llamarles para ver quién te los puede suministrar a la mayor brevedad posible. Aun así, la obra sufrirá retrasos, por lo que se puede recurrir a otro tipo de soluciones en función de qué tipo de materiales estén dando problemas de suministros.

Si los materiales no son muchos y se pueden encontrar, aunque sean más caros, en una tienda minorista de productos para reformas y bricolaje, se puede recurrir a comprarlos en ellos directamente. Saldrás de la tienda con ellos y apenas perderás unas horas. Eso sí, esta solución no es muy recomendable en casos de presupuestos ajustados. Este tipo de establecimientos, donde generalmente se vende al por menor, tienen unos precios más altos que los que se pueden encontrar en almacenes y empresas dedicadas a la venta al mayor de materiales de construcción. ¿Qué quiere decir esto? Que la solución es prácticamente inmediata, pero pasa por tener que aumentar el presupuesto.

Si el problema con el suministro se debe exclusivamente a un problema relacionado con los materiales y estos están preparados, una solución puede ser buscar un transporte alternativo. Incluso puede tener que pasar por desplazar a alguien de la empresa de reformas con una furgoneta al almacén en el que se encuentren los materiales. De esta manera puede que el problema esté solucionado en unas pocas horas, con lo que la obra no sufriría prácticamente ningún impacto.

La solución puede que también dependa del tipo de materiales que haya tenido el problema con el suministro. Si solo están afectados los que van a utilizar los de una cuadrilla determinada, se puede intentar modificar el cuadro de tareas para que otra cuadrilla que tenga ya los materiales pueda comenzar a trabajar sin que necesite que esté terminada la tarea de la cuadrilla de operarios afectada por el problema de suministro lo haga. Esto, en paralelo a intentar solucionar el problema de suministro. Por ejemplo, si en una reforma integral de una vivienda lo que tarda en llegar son los sanitarios del baño, se puede posponer el trabajo en dicha estancia y dar inicio a las obras en la cocina.

Problemas con los vecinos

Las reformas de gran calado son en general bastante molestas. No solo para los propietarios de una vivienda o local. También para los vecinos, que tienen que convivir durante semanas con ruidos, suciedad, olores, etc. Por ahí pueden venir más problemas en reformas. Bien porque no se protegen bien los elementos comunes o porque se hace más ruido del debido, o se hace en horas que no están permitidas. Hay que evitarlos en la medida de lo posible, por lo que es aconsejable informar y pedir permiso a la comunidad antes de comenzar la reforma. Sobre todo si es una reforma integral. Así se evitan sustos y malentendidos.

La solución del primer problema es bastante sencilla. Antes de comenzar una obra hay que tapar cuidadosamente todas las zonas comunes por las que vayan a pasar operarios y materiales de construcción. Esto implica que hay que tapar una parte del suelo del portal por la que vayan a pasar. Pero también las paredes del portal hasta media altura. Y el interior del ascensor, tanto su suelo como sus paredes.

Basta también con taparlo hasta la mitad. Hay que repetir la operación en el piso en el que se encuentra la vivienda, en el descansillo. No será necesario recurrir a materiales especiales. Bastará en general con hacerlo con papel de estraza, cinta americana y cartón fuerte para las zonas en las que se puedan causar desperfectos por golpes. Por ejemplo, en el interior del ascensor. Eso sí, durante el transcurso de la obra habrá que revisar que el material que cubre las zonas comunes del portal no se deteriora, porque puede haber daños. Si es así, habrá que reparar de nuevo la cobertura.

En cuanto a los ruidos, hay que tener en cuenta que hay un límite de decibelios que se pueden emitir. Este límite, por ejemplo, está fijado en la ciudad de Madrid entre los 55 y los 60 decibelios. Lo mismo sucede en la mayoría de las ciudades, aunque es mejor informarse de ello antes de comenzar las obras. De otra forma, si se supera, la policía se personará en la vivienda en reforma y puede llegar a imponer una multa por exceso de ruido. Así que lo mejor es controlarlo para evitar problemas.

Como hemos mencionado, además de no superar el límite de decibelios, por lo general tampoco se pueden hacer obras en las horas consideradas como de descanso. Esto es, de lunes a viernes hay que parar las obras entre las 22 horas y las 7 de la mañana. En sábados y días de fiesta la limitación es todavía mayor, ya que no se pueden hacer obras de las 22:00 de la noche hasta las 9:00 de la mañana. Si hay algún vecino que trabaje de noche, los ruidos que pueda experimentar durante el día sí que serán un problema para él. Pero si no se superan los decibelios permitidos, en principio no tendría que haber problemas. Más allá, claro está, de que si las molestias que tiene para descansar son muchas, se intente llegar a algún tipo de acuerdo con él.

Problemas en reformas con los grupos de trabajo

Ya con todos los materiales en la obra, y solventados los problemas con los vecinos y con la cobertura de las zonas comunes del edificio solucionados, llegarán otra serie de problemas en reformas. El principal se dará con las cuadrillas de operarios y los tiempos de ejecución de la parte de cada uno. Para evitarlos hay que tomar varias medidas preventivas. La principal es tener calculados con la mayor precisión posible tanto los tiempos de trabajo que cada grupo puede tener en la obra, como las fechas en las que podrán comenzar a trabajar en ella. Sobre todo si el piso es pequeño, porque eso implica que no podrá haber mucha gente a la vez trabajando en la reforma.

Los problemas en este sentido pueden empezar ya desde el comienzo del trabajo con el primer grupo de operarios, en cuando surjan los primeros retrasos. Eso querrá decir que los que tengan que entrar después tengan que hacerlo más tarde. Si el retraso no es muy grande, no habrá excesivos problemas. Pero si la demora es de varios días, puede que tengan que comenzar a trabajar en otra obra. Si se ve que se va a dar este problema, es aconsejable hablar con la cuadrilla de operarios que tendrá que esperar y explicarles el problema. De esta manera, si tienen alguna obra pendiente que les vaya a llevar unos pocos días (dos o tres), podrán hacerla y no dejarnos esperando para seguir con la nuestra.

Agilizar las obras tras un problema en los plazos de ejecución

También se puede pedir una reunión con el jefe de obra e indicar si sería posible que el número de integrantes de la cuadrilla que se está retrasando suba en una o dos personas. Así se podría intentar avanzar. En cualquier caso, habrá que hacer cambios en el calendario de grupos de trabajo para trabajar con unas nuevas fechas y plazos.

No obstante, se puede intentar reajustar los plazos más adelante. Para ello habrá que hablar con otros grupos (fontaneros, carpinteros, electricistas, etc.) para ver cómo paliar el problema. Así, por ejemplo, se puede intentar que haya más grupos trabajando a la vez en la reforma. O si es posible, en tareas como la de colocación de suelo, alicatado o renovación de tuberías, que aumenten el número de operarios. Bastará con uno o dos más por cada grupo, para agilizar. Si es posible, los plazos se acortarán, y habrá que ir reajustando el calendario y la entrada de los grupos de operarios en la reforma a medida que vaya siendo posible.

Problemas en reformas por cambios inesperados en la obra

Estos problemas en reformas son bastante frecuentes: con la obra a medio hacer, el propietario tiene una idea brillante. Y de repente hay que hacer todo tipo de cambios, e incluso rehacer alguna tarea. Inevitablemente llevará a un retraso en las obras. Pero se puede prevenir. Para ello hay que recurrir al contrato de obra, en el que debe estar detallado al máximo lo que se va a hacer en la reforma.

En él se puede especificar que si el propietario decide hacer determinados cambios en el transcurso de la obra, será bajo su responsabilidad. Sobre todo si no parece muy convencido con alguna de las tareas o materiales. De esta manera se evitarán cambios arbitrarios cada poco tiempo que lleven al retraso de la reforma. Conviene tener todo claro y por escrito antes de comenzar la obra, para evitar problemas. Y si el propietario quiere hacer cambios, que pueden darse y ser lógicos, que sepa que es bajo su responsabilidad.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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