Si tu casa ya tiene unos cuantos años, es posible que te estés planteando hacer una reforma integral que aumente su valor de mercado y, a la vez, consiga que tu hogar se adapte más a tus gustos y tus necesidades. Una vez que tomas la decisión de reformar lo siguiente que debes preguntarte es si conviene más hacer toda la obra de una vez o si es mejor hacerla por partes.

Desde ya te decimos que no hay una respuesta única. La solución óptima depende tanto del estado de tu casa como del estado de tus finanzas y hasta de tu situación personal. Vamos a ver algunas cuestiones que te ayudarán a tomar la decisión.

¿Qué es una reforma integral?

Una obra de este tipo implica hacer cambios en toda o casi toda tu casa, y hablamos de cuestiones que van más allá de lo que podríamos considerar un mero «lavado de cara» (cambiar el suelo, renovar las ventanas y las puertas, etc.). Porque una obra de esta envergadura puede dar lugar a una reestructuración completa de las diferentes estancias. Por ejemplo, unir la cocina y el salón en una única estancia o convertir una habitación en desuso en un vestidor con acceso directo desde el dormitorio principal.

Se trata de reformas de gran envergadura que requieren de un presupuesto alto y una importante inversión de tiempo. Por eso, antes de entrar de lleno en ellas conviene que te asegures de que es lo que realmente quieres y necesitas en este momento de tu vida.

Hacer la reforma en profundidad de tu casa de una sola vez

La gran ventaja de hacer toda la obra de una vez es que solo tendrás que hacer trámites como buscar profesionales, seleccionar materiales, recoger todas tus cosas y limpiar la casa después una única vez.

Además, toda la vivienda quedará como nueva y es una buena forma de asegurarse de que todos los elementos pegan con todos y nada parece de un estilo diferente, o más nuevo o más viejo.

El inconveniente es que una reforma integral realizada de una sola vez tiene un coste muy elevado y, por otro lado, si pones toda tu casa patas arriba con una obra, vas a necesitar buscar otro sitio en el que pasar unas semanas hasta que todo esté listo.

Hacer la reforma integral por partes

Esta es una opción que cada vez escogen más personas. En este caso tienes que dividir los cambios que quieres hacer y dar prioridad a unos sobre otros para poder empezar a renovar las cosas más urgentes.

Por ejemplo, este año podrías renovar la cocina y los cuartos de baño y el año siguiente abordar el cambio del suelo y las puertas. Para el tercer año podrías dejar el cambio de ventanas, la renovación del sistema eléctrico y la pintura.

La gran ventaja de hacerlo así es que el presupuesto que necesitas es mucho más moderado y puedes ir ahorrando poco a poco para ir haciendo las obras. Además, el tiempo que se tarda en hacer una reforma de envergadura media es mucho menor. Por otro lado, tu casa no quedará totalmente inutilizada, por lo que podrás seguir viviendo en ella mientras los profesionales hacen su trabajo.

El inconveniente es que nunca llegas a ver tu casa nueva del todo, porque para cuando terminas una reforma la anterior está empezando a quedar desfasada. Además, puede ocurrir que al cambiar las tendencias tengas que usar en diferentes estancias materiales que no sean del mismo estilo, lo que hace que la decoración pierda uniformidad.

Otra desventaja es que tendrás que pasar varias veces por los trámites de comparar presupuestos, recogerlo todo en casa para la obra, volverlo a colocar en su sitio, etc.

¿Cuál es la mejor opción?

Si dispones de dinero suficiente y ahora mismo no te supone un problema estar fuera de tu casa durante unas semanas, te recomendamos hacer la reforma de una sola vez. Aunque te dé algún que otro quebradero de cabeza, una vez que la obra esté finalizada tendrás tu vivienda totalmente renovada y ya no tendrás que preocuparte de hacer obras en mucho mucho tiempo.

Por el contrario, si tienes un presupuesto más ajustado y además no quieres tener que buscarte otro sitio en el que vivir durante unas semanas, haz tu reforma por partes. Eso sí, recuerda hacer una buena planificación para que el proceso de renovación no se eternice.

Empieza siempre por los cambios que sean más necesarios, no por aquellos que más te gustaría abordar en este momento. Por ejemplo, es recomendable cambiar el sistema eléctrico cada 15 o 20 años, y es una renovación cara. Si actualizas el sistema eléctrico de tu casa no va a haber un cambio físico en la misma, pero ganarás en seguridad y además ahorrarás electricidad.

Si tienes que elegir entre cambiar el viejo sistema eléctrico de tu casa o renovar el baño, empieza primero por la electricidad y deja los cambios estéticos para más adelante.

Un especialista en reformas puede asesorarte sobre cuál es la forma más inteligente de abordar la renovación de tu casa en diferentes fases. Así te aseguras de que el resultado final sea lo mejor posible.

Un consejo extra

Si vas a hacer una reforma integral de una única vez o por partes, permítenos darte un consejo más que puede serte de mucha utilidad. A la hora de fijar tu presupuesto no te lo gastes todo de una vez, procura dejar algo de dinero para imprevistos, ya que estos suelen aparecer en todas las obras.

Por ejemplo, si tienes 8.000 euros para la renovación de la instalación eléctrica, busca un presupuesto que sea algo menor, así tendrás dinero de reserva por si surge algún contratiempo en la obra y esta resulta ser un poco más cara de lo previsto.

Abordar la reforma integral de una vivienda es siempre un proceso complejo que, sin embargo, puede dar lugar a grandes alegrías si todo sale bien. De ahí la importancia de confiar en profesionales. ¿Estás pensando en renovar toda o parte de tu casa? Ya sabes que nos tienes aquí para ayudarte en todo lo que necesites.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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