El suelo es uno de los puntos de una vivienda o un local que más cuesta renovar. Más que nada, aparte de porque para ello hay que realizar un desembolso económico de cierta importancia, porque hay que realizar una obra considerable en no pocos casos. Pero todo depende de muchos factores, porque aunque no lo creas, en muchos casos es posible renovar el suelo sin obras. Más allá de tener que ir apartando muebles y enseres habitación por habitación.

Pero ¿cómo es posible? Pues porque en muchos casos no es necesario levantar el suelo que ya está instalado para poder gozar de un suelo renovado. Todo depende de muchos factores, eso sí. Tanto del tipo de suelo instalado como de su estado, entre otras cosas. También de cómo esté instalado el suelo. No es lo mismo uno que este sobre una superficie uniforme y bien fijado que otro colocado sobre una con huecos que a la larga haya provocado imperfecciones e incluso que salten tablas en suelos de parquet. En estos casos, antes de proceder a la instalación del suelo tendrás que reparar sus desperfectos, lo que sí te obligará ya a hacer una pequeña obra. Pero en la mayoría de los casos, no tendrás que utilizar ni una gota de cemento u otros elementos de fijación para renovar el suelo. Descubre cómo.

Renovar el suelo sin obras sí es posible

Hasta no hace mucho, para renovar el suelo sin obras lo único que podías hacer, y eso únicamente en el caso de tener suelos de parquet, era acuchillar la madera para dar luego una buena capa de barniz a la madera y conseguir así un aspecto de suelo nuevo y cuidado. Pero para prácticamente en todos los demás casos era necesario hacer una obra para renovar el suelo. Afortunadamente, el cambio no solo en los materiales empleados para los suelos, sino también en su sistema de montaje ha dejado atrás el cemento, las obras, la suciedad y las incomodidades.

Así, ahora es posible instalar baldosas que no se fijan al suelo, sino unas a otras mediante un sistema de machihembrado. O bien emplear suelos de parquet que se montan uniendo unos con otros como si de un puzzle se tratasen. También hay suelos vinílicos que usan este sistema, lo mismo que laminados o de linóleo. Incluso los suelos de microcemento, a pesar de que puedan parecer engorrosos en su instalación, se pueden instalar sin hacer obras, cubriendo el suelo existente.

Los suelos laminados, los más populares

Este tipo de suelo es el más popular a la hora de renovar el suelo sin obras. Se le suele llamar también suelo o tarima flotante, y está compuesto por tablas de entre 7 y 12 milímetros de grosor. Puede ir sobre el suelo directamente, incluso aunque tenga pequeñas irregularidades Todo gracias a que antes de colocar las láminas hay que colocar una capa aislante, que protege el suelo de la humedad, y que permite corregir las imperfecciones pequeñas, de un grosor inferior a medio centímetro, que puede haber en el suelo actual. Además, esta base aislante también tiene un efecto reductor del ruido, por lo que los sonidos que lleguen del piso inferior quedarán bastante amortiguados.

Los suelos laminados se pueden instalar sobre prácticamente cualquier tipo de suelo, excepto moqueta, claro está. Así, se puede colocar encima de piedra, madera, baldosas e incluso de hormigón. Su acabado permite disfrutar de un suelo con aspecto de madera pero sin tener que darles los cuidados que esta necesita. Es decir, te puedes olvidar de acuchillarlo, por ejemplo. Además, se limpia con mucha facilidad, gracias a la capa de resina que lo recubre, y que además va aplicada después de una de sellado para evitar que le entre el agua y se dañe.

La combinación de ambas capas convierten a estos suelos en mucho más resistentes que los de madera convencionales. Otra de sus ventajas reside en que son bastante económicos. Por lo tanto, con este tipo de suelo, que se suele colocar mediante un sistema de enganche que llevan sus tablones, se puede disfrutar de suelos con la calidez de la madera, pero mucho más resistentes y económicos.

Renovar el suelo con suelos vinílicos

Otro de los tipos de suelos que se pueden colocar sobre los antiguos, y sin realizar ningún tipo de obra es el suelo vinílico. También puede ir sobre prácticamente cualquier superficie. Eso sí, en función de cómo esté esta será más recomendable instalar un suelo vinílico con un sistema de fijación u otro. En caso de que el suelo esté al mismo nivel, y no esté recubierto de materiales porosos, se puede colocar mediante losetas o láminas adhesivas. En caso contrario es más recomendable utilizar un sistema de fijación de láminas mediante el método de click, que permite unir unas láminas a otras.

Este suelo es también muy resistente. No solo al agua o al fuego, sino también al desgaste. Además es antideslizante y elimina la estática. Es un tipo de suelo también bastante económico, incluso más que los suelos laminado, y se instala con bastante rapidez y de manera sencilla, independientemente del sistema de fijación empleado. Por sus características es bastante duradero, y está especialmente recomendado en viviendas en las que hay niños y mascotas. Se puede utilizar por sus características al renovar el suelo de cocinas y baños, algo que está desaconsejado en el caso de los suelos laminados. Además, al tener menos grosor que estos, no suele ser necesario rebajar puertas para que no rocen o se atasquen tras su instalación, debido a que el suelo queda más alto.

Suelos cerámicos que se montan como un puzzle

Hasta no hace mucho, la instalación de suelos cerámicos requería, sí o sí, de una obra. Pero la aparición de un sistema de machihembrado para el montaje de baldosas ha hecho que las baldosas de cerámica puedan colocarse sin ningún tipo de obras. Como si montases un puzzle o instalases un suelo laminado convencional.

El sistema de montaje, en función del fabricante de las baldosas, será más o menos complicado, e incluso puede que sea necesario montar antes de colocarla una escuadra con bordes de PVC. También puede que el sistema esté basado en unas regletas sobre las que se van montando las baldosas. Eso sí, en caso de que haya que cortarlas, hay que seguir el mismo sistema que con las baldosas convencionales. Pero sin tener que pegarlas con cemento. Mucho más limpio y rápido. Además, este sistema de suelo tiene otra ventaja: en caso de que se coloque sobre un circuito de tuberías de agua, y haya alguna avería, puedes levantar el suelo para repararla y después volverlo a colocar como estaba. Sin tener que romper baldosas.

Microcemento para renovar el suelo

Al contrario de lo que pueda parecer, renovar el suelo con un revestimiento de microcemento no requiere prácticamente obras. Eso sí, solo puedes instalarlo sobre suelos cerámicos.Si te decides por él verás que su instalación no produce polvo ni los inconvenientes de las obras relacionadas con los suelos. Es una instalación limpia, y además, por las características del microcemento, el suelo estará listo y seco en unas pocas horas.

Se trata de un material que, una vez instalado, tiene un aspecto liso y uniforme, con acabado o bien mate o con cierto brillo, según las preferencias de quien lo haya instalado. Es un suelo altamente resistente, tanto a la humedad como a los cambios de temperatura, y no deja pasar el agua. Es muy duradero, y su mantenimiento es sumamente sencillo: para limpiarlo solo hay que utilizar agua y un poco de jabón neutro.

Eso sí, por sus características, se trata de un suelo peligroso para su colocación en cocinas y, sobre todo, en baños. En estos casos lo mejor que puedes hacer para evitar resbalones y sustos es aplicarle un tratamiento antideslizante después de su instalación. El suelo de microcemento no se agrieta ni se deteriora. Tampoco tiene juntas, lo que dificulta que retenga la suciedad.

Más materiales para renovar el suelo sin obras: linóleo

Procedente de materiales naturales, el linóleo es un tipo de suelo que puede durar bastantes años por su resistencia. Presenta bastante resistencia a la humedad y la abrasión. Como resultado, no pierde colores, por lo que es frecuente encontrar suelo de linóleo estampado con todo tipo de formas y colores. Se instala sobre todo tipo de suelos ya colocados antes.

Eso sí, este suelo sí requiere un poco más de mantenimiento que el de otros materiales, puesto que para conservarlo en condiciones óptimas se recomienda pulirlo cada seis o doce meses. El suelo de linóleo viene en piezas que se pueden unir unas a otras, generalmente con forma de losetas. Pero también puede estar disponible en rollos, de unos dos metros de ancho aproximadamente. En estos casos, para colocar el suelo será necesario encolarlo al que ya estaba. Por eso solo es convenientes instalarlo sobre suelos que estén perfectamente nivelados. Una sola irregularidad puede hacer que quede mal, o incluso que se rompa. Si no está el suelo nivelado, mejor hacer una pequeña obra para igualarlo que lamentar después problemas.

PVC también para los suelos

Si buscas un suelo lo más barato posible pero que no por ello tenga que ser liso y soso, el PVC es tu aliado. Se trata de un tipo de suelo que, lejos de tener un mal aspecto, está disponible con un sinfín de diseños y que puede imitar prácticamente todo tipo de acabados. Su instalación es muy sencilla, y bastan unas pocas horas para colocarlo. Está disponible en rollos, que se cortan y pegan al suelo, o bien en losetas.

Este suelo es impermeable y además es antideslizante, lo que evita resbalones inoportunos. También amortigua el sonido de pisadas y otros ruidos. Por todo esto, es un suelo muy recomendable para instalar tanto en baños como en cocinas. Eso sí, solo en viviendas en las que no haya animales domésticos o niños pequeños, puesto que no es muy resistente. Se estropea con mucha facilidad y no resiste los arañazos. Por eso no es recomendable utilizarlo en viviendas en las que se reside durante la mayor parte del tiempo, aunque su precio y características los hace muy recomendables para residencias de vacaciones.

Renovar el suelo sin obras con resina epoxi

Si el suelo que tienes instalado es de madera, no podrás colocar encima otro de resina epoxi. Por lo demás, no tendrás problemas para instalarlo sobre el resto de materiales. Es prácticamente la única prevención que hay que seguir para su instalación. Aparte de que lo mejor es dejar que lo instale un profesional con experiencia. Es la mejor manera de ahorrar problemas en su instalación.

El resultado de la instalación de este tipo de suelo es una superficie lista y continua. No tiene ningún tipo de juntas, lo que dificulta que retenga la suciedad y además facilita su limpieza. Es un material muy fino, ya que puede tener solo dos o tres milímetros de grueso, y ofrece una gran resistencia. Además, cuando se instala, en caso de que haya pequeños desniveles, de uno o dos milímetros, no hay que preocuparse, puesto que es capaz de nivelarse automáticamente. Su mantenimiento es muy sencillo.

Suelos de corcho

Aunque no lo creas, el corcho también puede utilizarse para renovar el suelo sin obras. Se puede colocar sobre cualquier otra superficie, siempre y cuando no sea porosa y esté bien nivelada. Es un suelo ecológico y al pisar da la sensación de hundirse ligeramente, por lo que es adecuado para espacios en los que hay niños o personas mayores que pueden ser propensos a caerse. Eso sí, el corcho para suelos no tiene en muchos casos ni el acabado ni el aspecto habitual, puesto que puede llegar incluso a imitar al suelo de madera.

Aparte de estas ventajas, el suelo de corcho es sencillo de mantener, y solo hay que barrerlo o pasarle una aspiradora o una mopa para que quede limpio. También es recomendable para viviendas en las que residan personas alérgicas o que sufran de asma. Por sus propiedades, es repelente del polvo y de los ácaros.

Como verás, gracias a la variedad de materiales y sistemas de colocación de suelos, tienes muchas opciones para renovar el suelo sin obras en prácticamente todos los tipos de viviendas o locales. Solo necesitas elegir uno que te guste y pueda instalarse sobre el que tienes y en unos días lo tendrás listo. Sin polvo, ruidos ni escombros. Colocar la mayoría de ellos es muy sencillo así que ¡lánzate a renovar el suelo sin obras!

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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