Tuberías e instalaciones eléctricas: lo que no se ve también es importante

Tuberías e instalaciones eléctricas: lo que no se ve también es importante

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Cuando se planifica la reforma integral de una casa se suele dar mucha importancia a lo que se ve a simple vista. Paredes, suelos, puertas, ventanas o armarios suelen ser los grandes beneficiados de las mejoras. En la mayoría de los casos, no ocurre lo mismo con otros elementos que no se ven. Como las tuberías o las instalaciones eléctricas, por ejemplo. En Reformadísimo aconsejan no dejarlos de lado en una reforma. Especialmente si ya tienen unos años.

Ambos elementos, entre otros, son bastante más importantes de lo que parece. Y hay que prestarles atención cuando se haga una reforma si no quieres tener problemas más adelante. También si la instalación existente en el domicilio no está a tu gusto. Es durante una reforma cuando más atención puedes (y debes) prestarles.

Cuándo cambiar las instalaciones eléctricas y las tuberías

Si vas a realizar una reforma integral de un domicilio o una casa que tiene ya unos cuantos años, es recomendable pensar en la edad de las instalaciones eléctricas y las tuberías de agua. Sobre todo si no eres su primer dueño y no sabes si se han cambiado alguna vez. Si calculas que la casa tiene entre 15 y 20 años, o más, puede ser recomendable cambiar las tuberías.

Cuando la casa tiene más tiempo del que acabamos de comentar, es más que probable que sus cañerías sean de plomo o de acero. Si es así, seguro que en algún punto ya hay corrosión. Y también que esté bastante deteriorada. Pero no solo por eso se aconseja cambiarla. Las normas actuales sobre instalaciones de agua no son las mismas que las de entonces. Ahora contemplan muchos más mecanismos no solo de seguridad, sino también de accesibilidad a las cañerías.

Aparte de que algunos materiales que se utilizaban hace varios lustros para las cañerías, como el plomo, no se pueden utilizar, ahora hay otras normas de obligado cumplimiento en la instalación de tuberías. Por ejemplo, los baños y cocinas deben tener cada uno sus propias llaves de paso de agua fría y caliente.

En el caso de las instalaciones eléctricas, pueden aguantar un poco más. Pero igualmente conviene al menos revisarlas si crees que pueden tener más de 30 años. Y en caso de que sufras averías eléctricas que solo afectan a tu casa o “salte” el diferencial con frecuencia, no lo dejes pasar. Es conveniente revisar la instalación y cambiarla si está defectuosa.

En cualquier caso, el mejor momento para cambiar cualquiera de las dos instalaciones (o ambas) es durante una reforma integral. Es en ese momento, cuando la casa está vacía, cuando se podrán hacer todos los cambios que sean necesarios. Y sin molestias ni problemas. Al hacerlo no solo estarás haciendo las mejoras en su distribución que necesites. También estarás evitando futuras averías y problemas.

Por qué cambiar las tuberías e instalaciones eléctricas

Tal como sucede con el resto de elementos de una casa, sus instalaciones de luz y agua también se van deteriorando. Con el paso del tiempo se desgastan, y pueden romperse Una tubería rota o agujereada puede mojar el techo del vecino, y tu suelo. Y una instalación eléctrica defectuosa te puede dejar si luz unos cuantos días si hay una avería. O causar un incendio.

InstalacionesAdemás, también puede que con el fallo quede afectado algún aparato doméstico. Por lo tanto, no es aconsejable descuidarlo, ni mucho menos. Y si se cambian en una reforma se evitarán problemas. Como hemos comentado, es aconsejable cambiar la instalación si la vivienda tiene más de 30 años. Además de por la degradación que produce el paso del tiempo, porque es poco probable que esté preparada para la gran cantidad de dispositivos y aparatos que conectamos a la red hoy en día.

No solo eso, sino también por las diferencias en los tipos de componentes que se utilizaban antes con respecto a las de ahora. Hace 30 años, y más, se empleaban unos tubos amarillentos para recubrir los cables eléctricos. Estos tubos hacían las veces de cañerías, pero en vez de ir agua por ellos, iban los cables de la luz. Este tipo de tubos no protegían contra el fuego.

Tampoco los cables de entonces, por los materiales con los que se fabricaban. Esto tiene como consecuencia que una buena parte de los incendios que se generan hoy en día son a causa de un fuego conducido por los cables de la luz.

En la actualidad, para el despliegue de una instalación eléctrica se emplean tubos y cables ignífugos, sin halógenos. Por lo tanto, no son capaces de conducir el fuego. Esto reduce enormemente la posibilidad de que haya un incendio a causa de, por ejemplo, un chispazo. Por otra parte, las conducciones eléctricas actuales llevan integrados numerosos mecanismos de seguridad y protección pensados para evitar no solo incendios, sino también averías de los aparatos conectados a la red

Cambiar las instalaciones y tuberías, y también su distribución

Imagina que, justo cuando terminas la reforma, o al poco tiempo, se rompe una cañería por no haberlas cambiado si eran viejas. Además del estropicio que causaría, está el desembolso económico que te tocaría hacer frente. Seguro que será mucho mayor que si hubieses sumado el cambio de cañerías a la reforma. Con la instalación eléctrica pasa parecido.

Esto sumado a los engorros de tener que acometer una obra para reparar los daños con la casa llena de muebles y otros enseres. Y en muchos casos, quienes vengan a reparar a avería sugerirán cambiar las instalaciones. Doble obra y doble gasto. Mejor evitarlo, ¿no crees?

En ocasiones, cuando se reforma una casa, llega la hora de personalizarla. y cuanto más, mejor. Tanto, que muchas veces no solo hay que cambiar lo que se ve. También lo que no se ve. En el caso de cambios relacionados con la distribución del agua y la electricidad en la casa, muchas veces no basta solo con hacer cambios cosméticos.

Cambiando un enchufe por otro o instalando grifería nueva no se mejoran “las tripas” de la instalación por arte de magia. Además, muchas veces tendrás que hacer cambios que no estén relacionados con la edad de las cañerías o las instalaciones eléctricas.

Imagina, por ejemplo, que quieres cambiar los radiadores de gas de la calefacción. O instalar alguno nuevo en un punto en el que hasta entonces no había. Para ello solo necesitas cambiar la distribución de la tuberías de agua. Y eso mejor planificarlo junto con el resto de la reforma, para hacerlo al mismo tiempo.

Lo mismo sucede si, por casualidad quieres cambiar un enchufe de sitio. O poner uno nuevo. Conviene incluir la reforma de las instalaciones eléctricas de la vivienda en la planificación de la reforma de la vivienda.

Cómo planificar un cambio de instalaciones en la reforma

Si te decides a hacer cambios en la red de cañerías y tuberías, o en la de electricidad, tu casa quedará mucho más adecuada a tus gustos y necesidades. Y si para la reforma contratas una empresa de reformas integrales, solo tendrás que decirles dónde quieres cada cosa. Da igual que se trate de radiadores, grifos, puntos de luz en el techo o enchufes. Ellos se encargarán de todo.

Antes de nada, lo mejor es conocer exactamente por dónde van tanto las tuberías de agua como los cables de la luz. Así podrás utilizarlo como punto de partida para indicar su ubicación original . En algunas ocasiones, sobre todo en los bloques con menor antigüedad, se puede contar con un mapa de las instalaciones.

Contar con uno de estos mapas, o que puedas dibujar uno, lo más aproximado posible, librará de muchos contratiempos a los que ejecuten la obra. Saber exactamente dónde está una cañería o las conducciones de los cables eléctricos evitan pérdidas de tiempo buscándolos. También pueden minimizar los daños en paredes y suelos mientras se buscan.

Lo mismo sucede si quieres cambiar su distribución. Saber dónde se encuentran exactamente los elementos a sustituir es lo más adecuado para poder reflejar por dónde irán los nuevos en la reforma. También para saber la ubicación de los elementos asociados a ellos: enchufes, radiadores, lámparas, etc. Y sin duda para acortar los plazos de la obra.

Déjate aconsejar por los expertos

Todo esto puede resultarte bastante confuso, por lo que es mejor dejarte aconsejar por expertos. Tanto en los materiales a elegir para los cables y tubos que los recubran como para las cañerías. Si contratas los servicios de una empresa de reformas integrales como Reformadísimo, seguro que cuenta con varios expertos en este tipo de modificaciones.

Si te extraña que estos últimos profesionales tengan algo que decir en el cambio de unas tuberías o de la instalación eléctrica, no lo veas así. De su disposición dependen muchos elementos de un hogar, como los radiadores. Por tanto, es conveniente analizar si se sustituyen durante las reformas integrales y cómo ubicarlos.

Publicado el en Actualidad, Reformas Deja un comentario

Sobre el Autor

Reformadisimo

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