El cambio de las puertas de interior, o la selección de las que vas a instalar en tu casa nueva, es un paso que puede parecer trivial. Pero en realidad tiene bastante importancia. A pesar de que su instalación no ofrece mayores problemas, y su cambio o colocación es una tarea que se puede realizar con rapidez, su elección no debe hacerse a la ligera. Las puertas de interior, además de separar unas habitaciones de otras, aportan mucho más a una vivienda.

Este tipo de puertas contribuye a que una casa cuente con una sensación de mayor o menor calidez, en función del modelo y los materiales con los que estén realizadas. También incide en que parezca más o menos acogedora. Y directamente lo hace en el estilo que tenga la vivienda. Por tanto, no es algo que deba tomarse a la ligera. Si no sabes por dónde empezar para elegir puertas de interior para tu casa después de llegar hasta aquí, no te preocupes. A continuación detallamos todo lo que debes tener en cuenta a la hora de elegir las puertas que vayan a instalarse en tu casa.

Puertas de interior: ten en cuenta el estilo

Al decorar una vivienda siempre se elige hacerlo con un estilo determinado, con el que sus propietarios estén satisfechos. Es aconsejable que, dentro de lo posible, las puertas lo respeten. De otra forma el resultado será, como poco, extraño. Por suerte, hay puertas que, además de estar fabricadas a partir de materiales distintos, también cuentan con estilos diferentes. El más utilizado es quizá el tradicional o clásico, en el que las puertas suelen ser de madera lisa o con alguna moldura discreta, en diferentes colores, lacados y acabados. Este estilo de puerta, en caso de duda, es el que puede ser más combinable con otros estilos de decoración que no estén muy definidos o que no cuenten con un equivalente en puertas.

Además de este estilo, están las puertas en estilo colonial, que destacan por su clasicismo y elegancia, generalmente en madera sólida. También en rústico, un estilo muy frecuente en las viviendas situadas en zonas rurales. En este último caso, las puertas están todas fabricadas en madera, pero no necesariamente tienen que estar acabadas con su color natural. En la actualidad se pueden encontrar puertas de interior de estilo rústico con distintos colores y acabados. Incluso con varias texturas, que juegan con las características que puede presentar la madera.

Si el estilo de la vivienda es sobrio y moderno, las puertas más adecuadas son quizá las de estilo contemporáneo, que pueden utilizarse también en ambientes de estilo industrial según cómo se hayan fabricado. Estas puertas se fabrican a partir de distintos materiales y con varios acabados, por lo que basta con elegir la que mejor quede con la decoración en este estilo.

En caso de que prefieras la decoración más rica y detallada, las puertas de estilo victoriano pueden ser las más recomendables. Son puertas que pueden estar fabricadas con distintos materiales, pero siempre tienen un gran nivel de detalle en sus caras externas, sin que tampoco falten los adornos.

Luz necesaria en la estancia

A la hora de elegir las puertas de interior también hay que tener en cuenta si la estancia en la que van a colocarse cuenta con suficiente luz natural o es preciso que la puerta deje pasar algo de luz. En estos casos, se puede optar por puertas de interior que cuenten, al menos en parte, con cristal que deje pasar la luz en toda o parte de su estructura. Generalmente estos cristales serán translúcidos para que lo que hay detrás no quede completamente a la vista. Es decir, las puertas incorporarán en este caso cristales que dejan pasar la luz pero no dejan ver lo que hay detrás.

Esto no compromete el estilo que se quiera elegir para la puerta, ya que estos cristales pueden montarse tanto en estructuras de puertas de madera (sobre todo si el cristal o los cristales solo ocupa parte de la puerta), como en armazones metálicas. La puerta puede incluso ser enteramente de cristal, algo bastante frecuente en las puertas de despachos y salas de muchas oficinas.

Puertas de interior: sistema de apertura

Otro de los aspectos a tener en cuenta al elegir la puerta es su sistema de apertura. Para ello hay que considerar varios aspectos. Uno de ellos es el espacio que hay para abrirla. También el que queda para colocarla. En función del espacio, se pueden elegir puertas de interior de apertura convencional (abatibles) de una o dos hojas, correderas también de una o dos hojas, o plegables. El primer caso es adecuado para puertas que vayan a colocarse en zonas en las que no haya problemas de espacio para abrirla y cerrarla por completo. Tampoco de paso. O no exista la necesidad de dejar espacio libre en las paredes pegadas a la puerta.

¿Cuándo usar puertas correderas?

En caso de que la puerta abatible no vaya a poder abrirse completamente sin obstáculos, o que no haya suficiente espacio para pasar holgadamente por ella sin tropezar, es aconsejable valorar otros sistemas de apertura. Lo mismo sucede si la estancia a la que da acceso la puerta es muy pequeña. En estos casos hay que comprobar si se pueden instalar puertas correderas, o bien de una hoja o de dos. Eso sí, en este caso debes tener en cuenta que las puertas correderas necesitan rieles, al menos en su parte superior, para poder deslizarse. A cambio, contarás con algo más de espacio útil en la habitación. Entre un metro y un metro y medio cuadrado aproximadamente. Pero como hemos mencionado, tendrás que dejar espacio suficiente para poder poner estos rieles, y no siempre es posible.

Uso de puertas plegables

En este caso lo mejor que se puede hacer es colocar puertas plegables. Es una solución muy utilizada en puertas de despensas o en las que dan acceso a aseos pequeños. Incluso en trasteros. Se trata de puertas que tienen dos hojas compuestas por varias láminas estrechas que se pliegan unas sobre otras al abrir las puertas hacia los lados. De la misma forma que las puertas correderas, pero en este caso las hojas de la puerta no se desplazan hacia afuera. En vez de eso, se pliegan sobre sí mismas. Una vez abierta la puerta, sus láminas quedan dobladas una sobre otra, en uno o en los dos lados de la puerta.

Puertas pivotantes

Hay otro sistema de apertura de puertas que suele ser poco frecuente, pero que es muy apreciado en las viviendas de estilo moderno. Estamos hablando de las puertas pivotantes. A simple vista, cuando está cerrada, solo parece una puerta de una hoja con una anchura bastante superior a las estándares. En breve veremos el por qué de esto.

Al abrirse, en vez de hacerlo hacia un lado y por un extremo de la puerta, lo hacen girando sobre un eje que no se encuentra en uno de los lados de la puerta. Tampoco necesariamente hacia su mitad. Puede estar en prácticamente cualquier punto de la puerta. Solo hay que seguir una regla para la colocación del eje de giro: debe poder pasar holgadamente una persona o una pieza de mobiliario por la puerta.

Esta también deja la pared intacta, sin molduras, puesto que gira sobre un eje vertical que puede estar situado en cualquier punto del ancho de la puerta. Le da una gran originalidad a la misma (y repartiendo el ancho de la hoja desplegada entre dos espacios, si esto nos fuera de utilidad).

Anchura de las puertas

Normalmente, las puertas de interior tenían siempre una anchura mínima de 62,5 centímetros, en caso de tener una sola hoja. Un espacio en principio suficiente si quienes vivían en él no tenían ningún problema de movilidad. Esta anchura es suficiente, por ejemplo, para que puedan pasar por ella la mayoría de muebles y electrodomésticos. Pero no es una anchura suficiente para dejar pasar, por ejemplo, sillas de ruedas.

Por tanto, si es posible, conviene que las puertas que elijas, en caso de hacer una reforma y poder modificar su anchura, sea mayor de 72,5 centímetros, otra de las medidas estándar. Esta es cada vez más frecuente por defecto en las viviendas de obra nueva. También las hay de 82,5 centímetros e incluso de 92,5, las dos mayores entre las posibles. En estos dos últimos casos no habrá problemas para que pasen sillas y otros aparatos. Además, es el ancho de puertas que se recomienda que haya en las viviendas que están adaptadas a personas con movilidad reducida.

Como verás, para elegir una puerta no basta únicamente con fijarse en si nos gusta o no. O en los materiales y acabados con los que esté realizada. También hay que tener en cuenta diversos aspectos más relacionados con quienes residen en la vivienda. O con sus necesidades. Con todos los puntos que hemos tratado hasta aquí, la elección de puertas de interior te resultará más sencilla. Si no es así, expertos en reformas como Reformadísimo podrán aconsejarte sobre las mejores opciones disponibles.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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