En los tiempos actuales, encontrarse lo más a gusto posible en casa es el principal objetivo de cada vez más gente. Por eso, muchos de los que en la actualidad se plantean reformas buscan como objetivo, además de mejorar sus instalaciones, el crear un ambiente lo más agradable y relajante posible. Por eso, la incorporación de técnicas que propicien la creación de este tipo de atmósfera en las viviendas es una tendencia al alza. Este es el caso del Feng Shui.

Seguro que has oído hablar de él en algún momento. Se trata de un arte oriental que se asocia mucho al relax, a la tranquilidad y al orden. Pero como todo, tiene unas reglas determinadas, y no pocas veces quien cree saber en qué consiste tiene lagunas con respecto a ella. Por eso, antes de aclarar en qué puede beneficiar el Feng Shui a las reformas y cómo aplicarlo en ellas, conviene aclarar en qué consiste.

Qué es el Feng Shui

El Feng Shui es un sistema con el que se busca la armonización de las viviendas y los espacios en los que se aplica, de manera que la energía fluya de forma óptima en todos los ambientes en los que se aplique. Muchos piensan que es una especie de estilo de decoración, pero en realidad es una filosofía de vida que se encarga de estudiar los flujos de energía. Su meta es la de generar positividad y armonía en todo tipo de ambientes. Así, según esta filosofía, quienes viven en casas y se mueven en espacios en los que se ha aplicado el Feng Shui tendrán un mejor humor, se sentirán más satisfechos y experimentarán mejoras en su calidad de vida.

En sus orígenes, el Feng Shui, cuya traducción aproximada es “viento y agua”, se ocupaba del estudio de la naturaleza y sus cambios. Sobre todo los debidos al clima y a los astros. Con el tiempo fue creciendo y, por lo tanto, complicándose. Así, en la actualidad, el Feng Shui tiene en cuenta muchas variables y comprende multitud de aspectos. A efectos prácticos se ocupa de estudiar y establecer cómo debe ser, y que debe haber, en cada estancia de una vivienda. Comprender todos sus fundamentos no es ni mucho menos sencillo. No obstante, sí podemos acercarnos a sus bases, que fundamentalmente son tres: el Chi, el Ying y el Yang y el Mapa Bagua.

El chi, la clave del Feng Shui

El Chi es la energía vital que anima todos los objetos físicos. El Feng Shui mantiene que esta energía es distinta y cambia en función de dónde estén colocados, y también de hacia dónde estén orientados. Su objetivo es conseguir que en nuestra vida haya energía positiva y quede fuera todo lo negativo. El Chi se divide en dos partes, que son los otros dos fundamentos del Feng Shui. El Ying y el Yang también es otro concepto oriental bastante popular. Hace referencia a dos elementos que son opuestos pero que dependen el uno de otro y además se complementan. Están presentes, según esta filosofía, en todo, y reflejan un aspecto y su opuesto.

El Ying y el Yang

En el caso del Chi, el Ying y el Yang hacen referencia a dos caras opuestas: una buena y la otra mala. El Chi busca resaltar la buena, para conseguir quedar por encima de la mala. El Chi es bueno cuando es suave y aporta felicidad y prosperidad. Si es malo acarrea mala suerte y problemas. Por eso hay que cuidar que el Chi bueno prevalezca sobre el malo, y que haya un equilibrio entre Ying y Yang. Sobre todo en la distribución de la casa, porque afecta al bienestar y equilibrio de sus moradores. En general, las zonas consideradas como Ying, las de descanso, son más pasivas y deben estar colocadas lo más alejadas posible de la puerta de entrada. Por el contrario, las zonas Yang, que son las activas, como la sala de estar, deben estar más cerca de esta.

El mapa bagua, una lectura del Feng Shui

El Mapa Bagua es un dibujo octogonal, y cada uno de sus lados muestra la correspondencia entre los puntos por los que se mueve la energía y los ocho puntos cardinales. Cada uno de los ocho espacios en los que se divide hace referencia a varios elementos. Es decir, cada uno de ellos se ocupa del bienestar de una dirección, una parte del cuerpo, un pariente, un elemento natural, etc.

Elementos que usa el Feng Shui y cuáles tener en cuenta en las reformas

Estas son las bases del Feng Shui, en las que se encuentran las pautas para que la decoración de una vivienda o una oficina esté en armonía. Así, el Chi fluirá sin obstáculos, y en la vivienda se acumulará chi positivo y no del malo. Para ello, eso sí, hay que utilizar diversos elementos. Son diez: luz, color, adornos, pasillos, orden, plantas, sonidos, puertas y ventanas, pisos. Sin perder de vista lo que no se debe tener. Al ver varios de ellos, seguro que te has dado cuenta de que algunos puedes utilizarlos directamente cuando planifiques una reforma. El resto son básicos para una decoración que observe el Feng Shui.

Para las reformas, se observará lo que dice el Feng Shui de los siguientes elementos: luz, color, pasillos, puertas y ventanas y pisos. El resto está más relacionado con la decoración, aunque algunos de estos elementos se pueden tener en cuenta tanto en las reformas como en la decoración de las estancias reformadas. Es el caso del color.

La luz

Para el Feng Shui, la luz es una importante fuente de energía. Tanto que la considera la más potente, y todo hogar que quiera tener en cuenta sus principios debe permitir todo lo posible la entrada de la luz solar. Por eso debe tenerse esto en cuenta cuando se planifica una reforma integral. Es importante plantear la reforma desterrando los espacios oscuros y aislados de la luz natural. Las ventanas cobran, por tanto, una importancia destacada.

Los pasillos

En cuanto a los pasillos, el Feng Shui establece que deben tener un tránsito sencillo. Para conseguirlo se debe eliminar de ellos cualquier obstáculo, siempre en la medida de lo posible. Es decir, dejar sus paredes y suelo desprovistos de salientes e irregularidades. Salvo, claro está, que en pasillo sobresalga una viga maestra, que no se puede retirar. Todo lo demás debe retirarse para evitar impedimentos para circular por ellos.

Puertas

También es importante tener en cuenta que las casas no deben tener más de una puerta de entrada, por lo que si tienes una con dos puertas y vas a emprender una reforma con el Feng Shui en mente, tienes que tapiar la otra. Esta decisión obedece a que para esta filosofía, la energía que entra por la puerta de una casa siempre lo hace por la de entrada, así que tener más de una puerta trastoca la entrada de la energía a la vivienda.

Suelos

El suelo también es muy importante para el Feng Shui, que establece que para que el Chi de la casa sea bueno hay que tener presente, en las reformas, que tener un suelo distinto para cada estancia, o incluso dos tipos de suelo dentro de una misma habitación, no es recomendable. Si el suelo de una casa no es igual en todos sus puntos, el flujo de energía por la vivienda quedará interrumpido. Así que, cuanto más uniforme sea el suelo de una casa, mejor para la energía positiva de su interior.

La madera es muy importante en esta filosofía, y aunque se piensa en ella principalmente para los muebles, también se puede utilizar en una reforma. Por ejemplo, en los suelos. O en los muebles de la cocina, que principalmente se instalan de obra. De hecho, la combinación de madera y metal es adecuada para que fluya el Chi, por lo que las cocinas en madera con electrodomésticos de frontal metálico son muy apreciadas en este caso.

El Feng Shui en una reforma: el color

El color es uno de los elementos del Feng Shui que se puede utilizar en reformas y decoración. Para esta filosofía, cada color tiene su misión, contraindicaciones y situaciones en las que es más aconsejable utilizarlos para que el Chi fluya adecuadamente. Así, por ejemplo, el azul, que es el símbolo de la paz y el orden, asociado al agua, favorece el descanso y la paz interior. Por eso está recomendado para pintar las paredes de un dormitorio. Y dado que el negro también va asociado al agua, en un dormitorio se pueden dar algunas pinceladas de dicho tono, pero sin que sea el color predominante.

Otro de los colores de mayor importancia para el Feng shui es el rojo, símbolo de la energía, la alegría y la pasión. Por tanto se recomienda su presencia en estancias de actividad fuerte, como una sala de juegos. También en el salón de estar principal. Eso sí, potencia los nervios, por lo que si quienes viven en la casa tienen problemas de estrés o sufren de ansiedad, no está recomendado. Pero puede contribuir a animar a quienes estén tristes o deprimidos.

El tono marrón, que es el símbolo de la seguridad y el equilibrio, algo tan importante en este filosofía oriental, proporciona sensación de comodidad. Puede utilizarse en espacios de lectura y dormitorios, y permite conseguir ambientes de gran confort. Mientras, el blanco se asocia a la fuerza y la resistencia. Pero también al individualismo y la distancia de otros. Por eso puede utilizarse, pero no en exceso. Por tanto, pintar todas las paredes de una casa de blanco no es adecuado para el Chi. Sí es recomendable en zonas de estudio, donde se precisa cierto aislamiento del entorno. No sucede lo mismo con las cocinas, ya que una cocina blanca se asocia a la introversión y la soledad.

Por último, el verde se asocia con la naturaleza, e impulsa la vitalidad, pero también la tranquilidad y el descanso de la vista. Así, se recomienda para dormitorios, especialmente los infantiles, y salas de estar a las que se quiera dar un aspecto acogedor.

Dormitorios y recibidor

Para el Feng Shui, el dormitorio es la habitación más importante de la casa, así que hay que tener especial cuidado al reformar esta estancia si se quiere seguir dicha filosofía. A sus elementos ya mencionados a la hora de incorporarla a una reforma, se unen varias recomendaciones más específicas para dicha estancia. Entre ellas, que no puede haber cosas colgando sobre la cama cuando se va a dormir. Dado que también habrá que tener en cuenta más adelante la ubicación de la cama, lo más recomendable para evitar problemas con el Chi es eliminar las lámparas de techo.

No obstante, si no puedes o no quieres hacerlo, puedes sustituirlas por focos empotrados, plafones o lámparas que no cuelguen. Eso sí, también debes tener en cuenta que la iluminación debe ser ligera y sin estridencias, con el objetivo de fomentar el descanso. Además, se recomienda evitar los techos altos y las vigas a la vista en estas estancias. En cuanto al recibidor de una vivienda, debe ser lo más amplio posible. Además, ha de estar bien iluminado, a ser posible con luz natural. Si esta no es muy abundante, se puede completar con lámparas de luz artificial.

Baño y ventilación

A la hora de reformar el baño no tienes que tener en cuenta muchas medidas. Solo que el inodoro debe estar separado del resto de elementos y muebles. Si es posible, con una división física. Un murete a media altura será suficiente. Así, además de conseguir cierta intimidad, colaborarás al flujo correcto del Chi. También conseguirás cumplir otro de los principios del Feng Shui en reformas: el inodoro no debe verse desde la puerta de entrada al baño. Además, esta puerta no debe situarse frente a la puerta de entrada de una casa.

Para el Feng Shui también es muy importante la ventilación. Especialmente si tienes despachos o espacios de trabajo en casa. Estas deben reformarse de manera que resulte sencillo establecer un circuito de ventilación natural con el resto de estancias de la casa. Es decir, para que al abrir sus ventanas y las de otras estancias se genere corriente.

Si sigues todas las pautas que hemos mencionado, conseguirás incorporar el Feng Shui a la reforma de tu vivienda para conseguir una atmósfera más relajante, cálida y confortable. Pero para poder llevarlo a cabo es necesario que recurras a profesionales de las reformas, como Reformadísimo, que tengan experiencia en su aplicación en las viviendas en las que trabajan. ¡Llámanos!

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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