La unión entre la cocina y el salón es una de las opciones más recurrentes para ganar metros en una casa. Pero también para conseguir una cocina más luminosa y con menos limitaciones por falta de espacio. También se opta por esta solución cuando se desea abrir ambientes en una vivienda sin renunciar por ello a la intimidad. En estos casos, unir cocina y salón es una opción más adecuada que hacerlo entre el dormitorio y el salón, por ejemplo. En cualquier caso, crear un salón-cocina es uno de los cambios que más se demandan en la actualidad en las reformas de viviendas, de todo tipo y dimensiones.

Eso sí, unir la cocina al salón no siempre es posible. Tampoco debe hacerse a lo loco. Es conveniente analizar antes si se pueden unir ambos ambientes. En caso de que pueda hacerse, también es importante planificar el tipo de unión que se pretende hacer: completa, separando ambos ambientes con una pequeña barra, parcial tirando únicamente una parte de una o dos paredes, etc. Por descontado, antes de meterse en obras, también hay que analizar las ventajas y los inconvenientes de este tipo de reforma. Porque como todo, tener un salón-cocina tiene un lado bueno y otro que no lo es tanto.

Salón-cocina: cuándo se puede unir ambientes

Para poder crear un salón-cocina en casa es necesario hacer un estudio de viabilidad del proyecto antes. Es decir, analizar si se puede o no hacer, porque para ello habrá que tirar, total o parcialmente, uno o dos tabiques. Se trata de una operación muy delicada y no es algo que se pueda hacer sin contar con expertos. Por lo tanto conviene contar con una empresa experta en este tipo de reformas para hacer un estudio y llevar a cabo la unión de ambientes. Además, seguro que se les ocurren ideas al ver las estancias desde las que se parte para la creación del salón-cocina.

Lo más importante, y decisivo para saber si se puede hacer o no este tipo de unión de estancias es examinar cuidadosamente los muros que se quieran tirar. Si son muros de carga, no se podrán derribar, puesto que si se tiran, quedará afectada la estructura del edificio. Esto podría llevar a problemas de estabilidad e incluso a un derrumbe. Por lo tanto, mejor no tocarlo y renunciar al proyecto.

La presencia de electrodomésticos o del fregadero en las paredes a eliminar también complican el proyecto, aunque no lo hacen imposible. Eso sí, será mucho más complicado y habrá que buscar una solución para el fregadero. Si hay suficiente espacio en el salón-cocina final, se puede optar por construir una isla que separe la cocina del salón. Aproximadamente en el punto en el que estaba la entrada de agua para fregadero, lavadora o lavavajillas. En ella se pueden instalar estos elementos.

También se puede aprovechar para instalar en ella una placa eléctrica para cocinar, y colocar una campana que baje del techo. Rodeando la isla, con unos taburetes altos, se puede instalar una barra para comer. Esto solventa el problema de espacio que puede haber tras su construcción. Pero eso sí, este tipo de islas encarece bastante el precio de la reforma, por lo que habrá que valorarlo detenidamente.

Es decir, salvo si las paredes que se van a tirar son muros de carga, y si no se puede instalar una isla para solucionar el problema que puede plantear la presencia de fregadero, lavadora o lavavajillas en la pared a eliminar, se podrá construir un salón-cocina sin mayores problemas.

Qué tener en cuenta para construir un salón-cocina

Si se parte de dos estancias separadas para conseguir un salón-cocina, es más que probable que tengan decoraciones completamente distintas. En la mayoría de casos, las paredes y el suelo de la cocina serán de azulejo. Mientras tanto, las paredes del salón tendrán pintura y el suelo será o bien de madera o de microcemento. Por lo tanto, a no ser que se opte por separar la cocina del salón con un murete a media altura, habrá que unificar las dos estancias.

En la zona de la cocina que quede como tal habrá que eliminar los azulejos de la pared y optar por pintura en el mismo tono que tiene la sala. Para el suelo, a ser posible, se ha de instalar el mismo material que el que tiene el salón. Y si no es posible se puede solventar la situación colocando un área de madera o microcemento que sirva de límite a la cocina. No te olvides de que los electrodomésticos tienen que tener un frontal en tonos que combinen con la decoración del salón: blanco, madera, metal, etc.

Ventajas e inconvenientes de tener un salón-cocina

Las ventajas de tener un salón-cocina son bastante numerosas. Por un lado, se elimina la sensación de agobio y aislamiento de las cocinas pequeñas, que por desgracia son mayoría en los pisos y viviendas actuales, donde los metros son oro. También serán más luminosas, puesto que la luz que recibe el salón es mayor. Además, da la oportunidad de compartir espacio con quienes estén en el salón mientras se cocina. De esta manera se participa más en la vida familiar. También hace ganar metros cuadrados útiles, aunque solo si se tiran las paredes por completo.

Pero como hemos comentado, no todo es bueno en este tipo de ambiente. Para empezar, los olores de los platos que se estén cocinando afectarán a todo el salón, a no ser que se cuente con un buen sistema de ventilación. Quien esté cocinando tampoco gozará de mucha intimidad al preparar platos. Y a muchas personas no les gusta estar a la vista de todo el mundo mientras cocinan. Además, la ausencia de separación entre cocina y salón implica que las tareas propias de la cocina enviarán bastante más suciedad a la zona de salón.

Por otra parte, en general, en este tipo de estancia se cuenta con menos espacio para almacenar comida o útiles de cocina. El derribo de una o dos paredes elimina también la posibilidad de utilizar dichos muros para poner estanterías. O para colocar un carro de cocina o un mueble para guardar utensilios de cocina en ella. Por lo tanto, será necesario o bien coger espacio de almacenaje del salón o planificar muy bien dónde se guarda cada cosa.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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