Según datos de Ikea, la superficie media de una vivienda en España se mueve entre 76 y 90 metros cuadrados. En las ciudades el tamaño es incluso menor, y los apartamentos de apenas 40 m² ya son una realidad muy común. En estas circunstancias, puede ocurrir que, en algún momento, estas dimensiones se nos queden pequeñas y ampliarlas no sea una opción. Sin embargo, si afilamos el ingenio y la creatividad y buceamos en las infinitas soluciones que el mercado nos ofrece, lograremos agrandar los espacios de nuestro hogar y sacar el máximo partido de los metros disponibles. ¿Cómo? Toma nota de estas soluciones infalibles que nuestros profesionales han preparado hoy para ti.

Elimina compartimentaciones para agrandar los espacios

La eliminación de particiones internas es clave para unificar y agrandar los espacios, actuando en un doble sentido. Por un lado, ayuda a que la luz natural llegue a todos los rincones de la casa. Por otro, suprime las zonas muertas y aumenta el sentido de perspectiva, poco habitual en ambientes pequeños. De hecho, los tabiques compartimentan el espacio en exceso y, cuando este escasea, se convierten en elementos que parecen reducirlo aún más. Los ambientes diáfanos, en cambio, dan la impresión de ser más grandes de lo que realmente son, puesto que la sensación visual es de mayor amplitud. Así que elimina las paredes que puedas (asegúrate de que no sean muros de carga) y aúna diferentes estancias: cocina y comedor, comedor y salón, o recibidor y salón-comedor. En caso de que prefieras no quitarlas del todo, tienes la opción de dejarlas a media altura (con una zona superior acristalada para separar ambientes sin dividirlos), abrir un pasaplatos o una franja de cristal.

¿Qué hacer con las puertas?

Si no puedes prescindir de los tabiques, prueba a quitar algunas puertas, como por ejemplo las de paso (que no cumplen ninguna función). De este modo, comunicarás zonas sin necesidad de obras y ganarás luminosidad, metros útiles (una puerta abatible se come 1 m² y una parte de la pared), comodidad (evitarás recorridos innecesarios) y amplitud visual. No obstante, hay quien no quiere vivir en pisos totalmente abiertos. Si este es tu caso, recomendamos que apuestes por instalar puertas correderas (las empotradas son más costosas porque se integran en los tabiques). Y si son de cristal, vidrio, acrílico o con cuarterones, muchísimo mejor. Así lograrás unir y ampliar los espacios. Incluso al estar cerrados, los paneles correderos acristalados no dividen ópticamente, pero sí cumplen la función de separar una estancia de otra.

El blanco, el mejor aliado para aumentar metros cuadrados

El color de la pintura es también una herramienta para jugar con la profundidad, y el blanco es el rey del engaño óptico. No hay ningún color como él para reflejar la luz y multiplicarla, para transformar una estancia pequeña y oscura en amplia y luminosa. El blanco abre una habitación y la hace sentir aireada, ligera y serena, a la vez que aumenta los espacios de forma natural sin saturar. Ten en cuenta que un techo pintado en blanco lo eleva visualmente, difuminando límites con las paredes, simplificando el espacio y enfatizando la arquitectura.

Aunque este color es el más versátil, también puedes optar por tonalidades claras y neutras (blanco hueso, beige o gris claro, crema, arena o cualquier gama de pasteles) si el blanco te parece demasiado frío o te llega a aburrir. Además, siempre es posible añadir pinceladas de tu color favorito y dar un golpe de energía e interés visual mediante la decoración. De este modo conseguirás una casa acogedora y con personalidad sin renunciar a agrandar la percepción de los metros cuadrados. Eso sí: conviene no abusar de contrastes o de tonos muy llamativos.

El poder multiplicador de la luz

Tanto la luz natural como la iluminación artificial ocupan un papel fundamental en la imagen de las dimensiones de un espacio.

Abre paso a la luz natural

La sensación de amplitud está directamente relacionada con la luz natural (un bien muy preciado en un piso pequeño), así que poténciala y no la bloquees. Amplía las ventanas y escoge perfilerías finas para que entre a raudales e intenta cubrirlas lo mínimo posible: huye de cortinas tupidas, pesadas y opacas y coloca estores, visillos, telas tramadas y ligeras, de colores claros, que tamicen y repartan bien la luz en lugar de secuestrarla. Además, las ventanas son perfectos puntos de fuga para que la vista pueda viajar sin obstrucciones al exterior (si dispones de una terraza, balcón o mini patio, el efecto será mucho mayor). Aprovecha esa sensación de apertura, continuidad y libertad para agrandar los espacios de tu casa de forma orgánica.

Aumentar los espacios: la magia de los espejos

Los espejos obran maravillas en cuanto a agrandar los espacios reducidos. Son perfectos para multiplicarlo todo, desde la luz hasta la profundidad de campo. Un espejo bien colocado hará que tu casa crezca y se llene de claridad, actuando como una ventana: cuanto más grande, más proyección. Es importante que elijas bien lo que va a reflejar. Enfréntalo a ventanas, puertas acristaladas que den al exterior, paredes altas o esquinas con el fin de acrecentar las proporciones. Ahora bien, una multitud de espejos diseminados por doquier no significan una mayor prolongación del espacio, pues podrían saturarlo. Escoge una pared y coloca uno grande, solo, sin rodearlo de más elementos decorativos como repisas, fotos o cuadros.

También puedes hacer una composición con espejos menores: el efecto será el mismo. Las ubicaciones de los espejos en las distintas estancias potenciarán al máximo las sensaciones ópticas de amplitud e intensidad lumínica. En la pared del salón o sobre el tocador instala espejos anchos y de orientación horizontal. Para el pasillo elige armarios de puertas correderas de espejo (verás como la sensación de estrechez se transforma en apertura, elevación y anchura). Y no descuides el marco: debe ser de un color claro y sin detalles ornamentales demasiado barrocos.

Acierta con la iluminación artificial

Cuando el sol se pone, la iluminación artificial coge el testigo de la luz natural. Acertar con un buen proyecto lumínico resulta esencial si queremos agrandar las estancias de nuestro pequeño hogar. Para ello, procura evitar tanto las zonas de sombra demasiado grandes como las iluminaciones planas que eliminen la sensación de volumen. En general, las luces que se proyectan desde el techo elevan la mirada hacia arriba, lo que proporciona sensación de altura.

Respecto a las lámparas, si nos faltan metros, lo mejor es abandonar las de pie y jugar con las de sobremesa, además de con focos, apliques o plafones. Pero el secreto está en crear ambientes: así conseguirás distintos planos lumínicos y lograrás profundidad. Y no te olvides de iluminar las paredes con luces dirigidas a ellas desde el techo: el efecto amplificador es absolutamente sorprendente.

Busca el equilibrio y agranda los espacios con el mobiliario

Cualquier espacio –y, sobre todo uno pequeño- siempre parecerá más amplio si no está recargado. Al diseñar una casa mini hay que reducir los excesos, lo que conlleva limitar los muebles y objetos que la visten, intentando buscar el equilibrio entre confort, funcionalidad, belleza y pragmatismo. Por tanto, haz un ejercicio de síntesis y apuesta por poco mobiliario (preferiblemente no demasiado voluminoso) en lugar de muchos auxiliares, que entorpecen la circulación, ahogan el espacio e impiden el paso de la luz. Y, a ser posible, que sea ligero y de colores claros.

Diseño horizontal, suspensión y ligereza

A la hora de agrandar espacios, recurre a las líneas horizontales y de poca altura. Al quedar por debajo del nivel de los ojos, los elementos con armarios cerrados en el nivel inferior, por ejemplo, parecen ocupar menos que un mueble de las mismas características colocado en vertical. Y si, además, ciertas piezas de mobiliario están suspendidas, añadiremos la sensación de apertura y movimiento, pues el aire y la luz circularán tanto por encima como por debajo de ellas, dando la impresión de flotar en el espacio.

Lo mismo podemos decir de los muebles de poco peso visual, como sillas de patas finas, mesas con un pie (en lugar de cuatro) o estanterías metálicas y abiertas. Piensa en tableros delgados, estructuras transparentes y líneas sencillas y puras para transmitir ligereza.

Despejar y camuflar: trucos para ampliar las estancias

La zona central de las estancias ha de permanecer despejada y libre de obstáculos, por lo que te aconsejamos adosar los muebles más grandes a las paredes, evitando –eso sí- bloquear ventanas. Otra forma de conseguir un efecto visual de amplitud es llevando estos muebles al fondo de las habitaciones (con respecto a la entrada). Así impedirás la sensación de que se te caen encima al cruzar el umbral de una puerta.

Cabe mencionar que no se trata de concentrar muchas piezas en un solo lado, sino de distribuirlas persiguiendo ese equilibrio al que nos hemos referido. Sin embargo, puede ocurrir que este tipo de mobiliario, por su robustez, siga pesando a la vista. ¿Qué hacer entonces? Pues aplicar el arte del camuflaje, un truco maestro para agrandar los espacios que obra maravillas. Consiste en pintar ese mueble inmenso del mismo color que el de las paredes, con lo que la estancia se descomprime drásticamente: la pieza ‘desaparece’ y se integra en el entorno como un camaleón.

Piensa diferente: muebles móviles y polivalentes

Un piso pequeño exige pensar de modo diferente. Por este motivo, arquitectos e interioristas apuestan cada vez más por soluciones originales, especialmente piezas móviles o con ‘personalidades’ múltiples. Es decir, que aglutinen diversas funciones en un mismo espacio. En los hogares de dimensiones reducidas, nada es lo que parece y el ingenio se agudiza. Los muebles versátiles (o con ‘sorpresa’) son el comodín perfecto para alcanzar nuestro objetivo y ganar funcionalidad y metros cuadrados útiles. La lista es amplia: mesas extensibles, plegables o que salen de la encimera, camas Murphy, pufs móviles, literas escondidas en armarios, armarios bajos que actúan como separadores de ambientes (¡o incluso como cabeceros!).

Soluciones útiles de almacenaje

Y, por supuesto, no nos olvidamos del almacenaje, absolutamente necesario para mantener una casa despejada, ordenada y libre de cualquier ruido visual. También aquí las soluciones son múltiples: camas nido o con canapé, mesas de centro elevables, otomanos y sofás con arcones. Los bancos huecos son ideales para guardar y optimizar metros cuadrados: puedes arrimarlos a un rincón alrededor de una mesa y prescindir de múltiples sillas en el comedor o en la cocina. Así no encajonarás ambientes, sino que harás que parezcan más despejados, abiertos y livianos. Además, hay mesas de centro que esconden banquillos o pufs con capacidad de almacenamiento. Échales un vistazo.

Los muebles a medida valen la pena

Aunque resulte más caro, el diseño a medida es perfecto (además de una gran inversión) para sacar el máximo partido a cualquier habitación. Con él lograremos rentabilizar las zonas desaprovechadas, encajar mejor el mobiliario y definir su función –o funciones- con exactitud, además de ampliar los espacios. Sobre todo si estos tienen una geometría complicada (con columnas, cubiertas inclinadas, esquinas redondeadas o huecos en las paredes).

Los muebles a medida y los de obra, al estar adaptados a necesidades específicas, totalmente reales, convierten los rincones más insólitos en grandes oportunidades para almacenar, sentarse o trabajar (recordemos la importancia de la multifuncionalidad en los pisos pequeños). De este modo, bajo una ventana, puedes ubicar un área de lectura o un ‘office’ muy práctico.

Mira hacia arriba para agrandar los espacios

Si tu piso es pequeño en superficie pero con techos altos, es hora de pensar en metros cúbicos y mirar hacia arriba para poder aumentar las estancias. Con un mínimo de 3,5 metros de altura puedes crear un altillo donde ubicar un dormitorio (habitación que no necesita la altura mínima reglamentaria de 2,5 metros) o un área de almacenaje bien integrada en la arquitectura. Al concebir el espacio en vertical no solo sumamos metros reales y amplitud. También añadimos funcionalidad y uso, escala y dinamismo.

Si estás considerando agrandar los espacios de tu casa, ponte en contacto con nuestros profesionales, que te asesorarán en todo momento aportando las soluciones más adecuadas a tus necesidades. Pide tu presupuesto sin ningún compromiso.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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