Durante varios años, los pisos nuevos y reformados en toda España se llenaron de paredes con gotelé. Esto, que en aquellos tiempos parecía el colmo de la modernidad, se ha convertido en algo del pasado, que da aspecto anticuado e incluso de poco gusto. Eso por no hablar de que resta posibilidades a las paredes que todavía lo mantienen. Con gotelé, las paredes no se pueden pintar, ni empapelar, ni aplicar vinilos sobre ellas porque su superficie es irregular. De ahí que en muchos casos, cuando se reforma de manera integral una casa con gotelé, se decida aprovechar para quitarlo y alisar paredes.

Esta reforma aparentemente menor, aunque en principio puede parecer sencilla, es en realidad un engorro y una operación bastante laboriosa. Generalmente, al alisar paredes hay que hacer después otras tareas. No pocas veces, el gotelé se utilizaba también para disimular defectos, como pequeñas imperfecciones que deberán nivelarse después de quitarlo. Además, en función del tipo de gotelé, costará más o menos retirarlo. Esto también influirá en el coste final de la operación, puesto que no es fijo, sino que depende de varios factores, como verás a continuación.

Qué es necesario saber antes de alisar paredes

Para poder saber qué método utilizar para el alisado de paredes, en primer lugar hay que conocer tanto el tipo de gotelé empleado como las dimensiones de sus gotas. En función de esto, entre otras cosas, los expertos en reformas que se vayan a encargar de la obra, como Reformadísimo, podrán saber qué técnica tienen que utilizar. También podrán realizar una valoración aproximada de cuánto puede costarte alisar paredes.

El gotelé puede ser de dos tipos: con pintura al temple y con pintura plástica. En el primer caso, la pintura utilizada para crear el gotelé, con sus característicos grumos, se fabrica a partir de agua y diversas sustancias aglutinantes. Gracias a ellas, la pintura adquiere espesor y se crean en ella las gotas necesarias para que la pared quede granulada. Con estas sustancias, el producto final tendrá las características y consistencia necesarias para pegarse a la pared. Se trata de una técnica que tiene ya bastante tiempo, y también es la más sencilla de retirar de las paredes.

En cuanto al gotelé creado a partir de pintura plástica, se genera a partir de la mezcla de pintura al temple con diversas resinas de tipo acrílico. Estas harán que la mezcla empleada para crearlas sea mucho más resistente y se pegue con más firmeza a las paredes que el gotelé realizado mediante pintura al temple. Esto quiere decir que el resultado será más firme, e incluso puede lavarse y limpiarse sin que se deterioren sus gotas.

También se puede hacer esto porque el gotelé plástico es resistente a la humedad. Pero las ventajas a la hora de darlo se transforman en inconvenientes a la hora de retirarlo. Porque al agarrarse más, es más complicado de retirar. Y por tanto, será también más caro hacerlo, porque se tardará más y será necesario emplear técnicas más costosas para ello.

Otros factores que influyen en el coste de retirar el gotelé

Además, del tipo de pintura utilizado para dar el gotelé, hay otros factores que influirán en cómo se puede quitar. También en su precio. El principal es quizá el tamaño de la gota que tienen pegadas las paredes. Si el gotelé es de grano pequeño será más sencillo retirarlo. Pero cuanto más grande y grueso sea, más costará eliminarlo y alisar paredes.

Otro de los factores a tener en cuenta es el estado en el que se encuentre la pared. Aquí influyen dos factores: la antigüedad de la vivienda y si tiene o no defectos. Si la casa es muy antigua es evidente que la pared estará en peor estado. Al alisar paredes en ella es probable que aparezcan desconchones; por lo que, aunque la pintura sea al temple, habrá que proceder con cuidado.

Puede que aparezcan agujeros, e incluso alguna que otra grieta que habrá que tapar. Si la casa es de construcción reciente no tendrás esos problemas, a no ser que el constructor haya decidido cubrir irregularidades con el gotelé. En este caso, aflorarán al alisar paredes, lo que obligará a rasearlas y repararlas después de retirar el gotelé. Todos los factores que hemos mencionado hasta ahora serán los que valore el profesional o profesionales que se vayan a encargar de alisar paredes en tu vivienda.

Sistemas para retirar el gotelé y alisar paredes

Para retirar el gotelé hay fundamentalmente dos sistemas. El primero consiste básicamente en rascar las paredes. Es el sistema que se puede emplear con el gotelé de grano más fino o, en muchos casos, con el de temple. En algunos caos de gotelé muy finito, incluso puede eliminarse pasando un paño húmedo, pero esto únicamente suele hacerse para eliminar restos que han quedado después de rascarlo. En caso de que sea algo más grueso, como hemos mencionado, habrá que rascarlo, pero pasando antes por encima del mismo un paño mojado para humedecerlo. De esta manera saldrá con más facilidad.

En cualquier caso, aunque el gotelé de tus paredes sea de retirada sencilla, siempre debe hacerlo un profesional. Por diversas razones, entre las que está que tienen la práctica y técnica necesarias para hacerlo sin provocar desperfectos. Además, es posible que se encuentren con fallos a corregir. Incluso que una vez alisada la pared, deban pintarla o realizar alguna reforma más en ella.

En otros casos, retirar el gotelé será bastante más complicado. Es el caso, como hemos mencionado, del que tenga grano grueso o del aplicado con pintura plástica. En esos casos, retirar el gotelé será prácticamente imposible sin provocar desperfectos en su revocado. En estos casos, lo más recomendable es cubrir el gotelé y rasear la pared para que quede lisa. Es también una opción aconsejable en el caso de paredes de viviendas antiguas, con grietas y algún que otro desperfecto. No obstante, en algunos casos puede retirarse con productos específicos, como decapantes, pero todo depende de la opinión de los profesionales.

En cualquiera de los dos casos, una vez se termine de retirar el gotelé, habrá llegado el momento de revisar el estado de las paredes para decidir qué opción seguir y dejarlas como nuevas. Las cosas como son: en muy pocos casos, por no decir ninguno, se podrán dejar tal cual han quedado después de quitar el gotelé. Pero, en la mayoría, alisar paredes implica también tapar los huecos que puedan quedar después de hacerlo. Por tanto, habrá que rasear las zonas en las que la pared no sea uniforme. En el caso de que el sistema de retirada del gotelé haya sido cubrirlo, no será necesario rasear desperfectos. La pared estará lisa.

Después de alisar paredes y dejar secar su superficie, llega el momento de decidir qué hacer con ellas. Generalmente, se suele optar o por pintarlas o por cubrirlas con papel pintado. En cualquiera de los dos casos, es muy probable que puedan hacerlo los mismos operarios que las han alisado. U otros de su misma empresa, en caso de que hayas contratado los servicios de una compañía de reformas. Ten en cuenta, eso sí, que el presupuesto que recibas de la obra cuando la encargues incluirá por un lado, la eliminación del gotelé, por otro la reparación de desperfectos y alisado, y por otro la pintura o empapelado, si decides hacerlo.

¿Cuánto puede costarte alisar paredes y quitar el gotelé?

El precio de la retirada del gotelé es variable y depende de muchos factores. Ya hemos visto algunos, los principales, aunque también depende de los honorarios de la empresa o especialistas en reformas que contrates para ello. Por descontado, además, también influye en el coste final de la reforma la superficie a alisar. Porque cuanto más grande sea una vivienda con gotelé a retirar, mayor trabajo habrá que hacer. Por tanto, como es lógico, más costará.

En general, el precio de la retirada del gotelé, contando con todos los factores que hemos comentado, está entre 5 y 15 euros por cada metro cuadrado de la vivienda. Pero ese precio tan solo incluye el retirado del gotelé. Si después quieres alisar paredes por completo, y por último pintar, el precio sube. Entre 10 y 30 euros más por metro cuadrado, en función de tipo de alisado, pintura, superficie, etc. Esto lleva a que, por ejemplo, para un piso de 100 metros cuadrados, el precio del retirado del gotelé pueda estar entre 500 y 1500 euros. A ellos habría que añadir, por su alisado y pintura, entre 1.000 y 3.000 euros más.

Es una obra que requiere cierta inversión, pero el resultado que conseguirás merece la pena. Librarse del gotelé supone, en muchos casos, dar un aspecto mucho más moderno a una vivienda. Incluso si se trata de una oficina, se mejora su imagen. Es una tarea engorrosa y que supone dejar inhabitable una vivienda durante unos días. Pero cuando termine la obra, el resultado hará que la vivienda no solo parezca más moderna y actual. Incluso parecerá otra. Y ya no tendrás más problemas cuando quieras poner un vinilo adhesivo en ella, o cubrir alguna pared con papel pintado.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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