Hacer un cerramiento en una vivienda no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Se trata de un paso muy importante para los propietarios de cualquier espacio habitacional. Tanto por la inversión económica que supone, como por los trastornos que acarrean las obras. Además, habrá que pedir una serie de permisos. Aparte, claro está, de asegurarse si es posible hacer el cerramiento. No obstante, todo tiene su recompensa, y pasada la época de los inconvenientes, merecerá la pena cerrar balcons o terrazas. Porque los cerramientos aportan bastantes ventajas. La vivienda contará con más metros, sin que por ello haya que renunciar a la luz que había cuando el espacio estaba abierto.

Eso sí, como hemos mencionado, antes de comenzar las obras tienes que dar una serie de pasos. También tomar una serie de medidas y precauciones. Una de las más importantes es contratar para la obra a una empresa experta en este tipo de reformas. De esta manera podrás estar seguro de que la obra contará con todo tipo de garantías. Además, el resultado será el mejor posible. Pero claro, eso no es todo. Primero tienes que pedir una serie de permisos, informar a vecinos o elegir los materiales y el tipo de cerramiento. Antes de comenzar con la obra, por tanto, tienes mucho que hacer, como verás a continuación.

Antes de hacer un cerramiento: el permiso de obras

Uno de los primeros pasos que tienes que dar antes de comenzar la obra de cerramiento es acudir al Ayuntamiento de la localidad en la que se encuentra la vivienda que vas a cerrar. Necesitarás solicitar un permiso de obra para poder empezar los trabajos. El motivo de esto es que este tipo de obra está considerada como una obra mayor. Independientemente de la envergadura real de la reforma o de la finalidad con que la realices, un cerramiento modifica la estructura y la fachada de un edificio. Por eso se considera una obra mayor y no basta con un permiso de obra menor. Ni con una comunicación de que piensas llevar a cabo una obra, un trámite mucho más sencillo y con el que es posible hacer pequeñas reformas en determinadas ciudades. En este caso será necesario solicitar un permiso de obra mayor.

Se trata de un trámite que hay que realizar siempre antes de llevar a cabo la obra. También hay que tener en cuenta que habrá que pagar unas tasas para obtener el permiso. En muchos casos estas tasas dependerán del valor del presupuesto establecido por la empresa que lo realizará. El precio del permiso puede incluir un coste fijo más un porcentaje de dicho presupuesto, que en ningún caso será muy elevado. En función de la localidad suele estar entre un 2% y un 5% del total.

Para pagar las tasas y tenerlo todo en regla para poder hacer la obra hay que esperar unas semanas hasta que el consistorio lo revise todo y dé su visto bueno a la operación. Una vez que te comuniquen la decisión afirmativa, y tras el pago correspondiente, ya queda un trámite menos para poder comenzar a hacer el cerramiento. Eso sí, tienes que tener en cuenta que no puedes empezar la obra hasta tener este permiso. En caso contrario corres el riesgo de que te paralicen la obra, con la obligación de hacer una serie de trámites para poder reiniciarla. Además, es probable que tengas que hacer frente al pago de una multa.

La comunidad de vecinos

Para poder hacer un cerramiento en tu vivienda, e incluso antes de solicitar el permiso de obra al Ayuntamiento, tienes que contar con los vecinos. Es lógico, puesto que un cerramiento supone un cambio muy relevante en el edificio, y tienes que comunicarles lo que piensas hacer para que decidan si te dejan llevar a cabo el cerramiento o no. Al fin y al cabo, una terraza, es un elemento común del edificio en el que se encuentra. Aunque el vecino del piso con acceso a la misma posea el derecho a su uso y disfrute, no tiene el de modificación de la misma. Por ello, todo lo que haga en ella que no sea una obra de conservación tiene que pasar por la aprobación del resto de vecinos.

Aparte de esto, tienes que saber si puedes hacer el cerramiento según las normas. Independientemente de lo que digan los vecinos. Porque por mucho que estén de acuerdo y te dejen hacerlo, puede que no sea posible. Esto se debe a que, por lo general, en cada edificio hay un máximo de metros que se pueden modificar. Como resultado, si los metros cuadrados que tendrá la vivienda una vez concluido el trabajo de cerramiento superan el máximo de metros sobre el que se puede edificar, el cerramiento no podrá hacerse.

Por tanto, independientemente de que la comunidad consienta y te deje hacer el cerramiento, si te topas con este inconveniente, no podrás hacerlo. Generalmente, se sabe si se puede hacer este tipo de obra en una consulta al Ayuntamiento. Muchas veces, esta consulta se hace al mismo tiempo que se solicita el permiso de obra. Algo que ha de hacerse después de contar con el permiso vecinal. Para obtenerlo hay que hacer obligatoriamente una reunión de vecinos en una junta.

En ella puedes exponer lo que quieres hacer, enseñarles el proyecto y, en caso de que haya reticencias, negociar con quien no esté muy dispuesto. Eso sí, es aconsejable que el permiso se obtenga de buena fe. Si no, puedes tener problemas con las obras. Es mejor tardar un poco en obtener el permiso por las buenas que estar de malas con los vecinos y acabar en el juzgado. El permiso se obtendrá consiguiendo la mayoría de votos a favor de la obra en una votación al respecto. En cualquier caso, si no recibes la autorización municipal para poder hacerlo porque se sobrepasarían los metros construidos permitidos para la vivienda o no se te otorga el permiso de obras, el permiso de los vecinos no te servirá para nada.

Manos a la obra: qué saber del edificio para hacer un cerramiento

Cuando tengas en regla todos los permisos del Ayuntamiento, y los vecinos hayan dado su consentimiento, podrás comenzar la obra y hacer el cerramiento. Pero también hay varias cosas que debes tener en cuenta antes de empezar. Eso sí, llegados a este punto es posible que la empresa encargada de hacer la obra ya cuente con toda la información necesaria. Sobre todo, si ha conseguido hacerse con los planos del edificio. De esta manera tendrán en su poder toda la información que necesitan sobre la estructura del edificio. Y sabrán lo que pueden hacer y dónde solo con un vistazo.

En caso de que no tengas acceso a los planos, la empresa de reformas se encargará, por su cuenta, de identificar elementos vitales a la hora de llevar a cabo la obra. Por ejemplo, los pilares y los muros de carga. Estos son elementos estructurales de la construcción que no se pueden eliminar sin dañar la estructura y provocar problemas en el edificio que pueden incluso llevar a un derrumbe. Nunca, bajo ningún concepto, deben eliminarse ni pilares ni muros de carga. Por lo tanto, antes de proceder hay que identificarlos adecuadamente.

Eso implica que si, por ejemplo, se quiere eliminar la pared que hay entre la estancia que antes daba a una terraza y la nueva pared que quedará tras el cierre, no se podrá hacer si se trata de un muro de carga. En el caso de que en ella haya pilares, se puede eliminar parte del muro. No obstante, hay que hacerlo con sumo cuidado para que la seguridad del edificio no se vea afectada. El espacio no quedará por tanto completamente diáfano. Además, en muchos casos, aunque se pueda tirar parte de la pared, no es aconsejable hacerlo. En estos casos es mejor contar con una estancia cerrada y separada donde antes había un balcón que arriesgarse a que haya problemas de estabilidad.

La situación de la terraza y materiales para el cierre

Al margen de todos los permisos que tienes que obtener, y de si hay o no muros de carga y pilares en la pared que quedaría en el interior del cerramiento, hay otras consideraciones que debes tener en cuenta. Aunque en este caso, por motivos más relacionados con la obra que con asuntos legales o de seguridad. Por ejemplo, su orientación. Si está orientada al norte, en invierno será más fría que si lo está al sur. Y si se orienta al sur, será más cálida. Esto, que en principio parece trivial, no lo es a la hora de decidir su cierre. Porque incide en los materiales que deben utilizarse para realizar la obra.

Orientación norte y similares

En caso de que la terraza esté orientada hacia el norte, noreste o noroeste, en invierno será una zona fría. Por lo tanto habrá que tener especial cuidado con el aislamiento que aplicaremos. Es recomendable optar por un cerramiento que aisle del frío, pero eso sí, que deje pasar la luz solar incluso en verano. Porque el sol no incidirá de manera muy directa en las horas de mayor calor del día. Los ventanales grandes y despejados están recomendados en este caso. De esta manera consigues aislar del frío en invierno pero sin perder luz.

Orientación sur

Si la terraza del cerramiento se encuentra orientada al sur, lo que sobrará en verano, es calor y exceso de luz. En este caso, el aislamiento térmico no es tan importante en cuanto al frío, puesto que la orientación hará que sea una zona más cálida. Pero en verano hay que tener en cuenta que entrará mucho calor a través del cerramiento. Para paliar estos efectos, lo mejor que puedes hacer es controlar la intensidad de la luz y la absorción de calor mediante la elección de un vidrio específico para estos casos. Normalmente, la empresa encargada de realizar el cerramiento sabe perfectamente qué es lo que tiene que instalar en materia de cristales para evitar un exceso de luz y calor en verano en cerramientos que dan al sur.

Diseño y materiales

En la selección de los materiales que se van a emplear en el cierre también entran en juego otras consideraciones. Por ejemplo, el tipo de diseño que quieres que tenga el cerramiento. Eso sí, tienes que tener en cuenta que no todos los diseños son válidos para hacer un cerramiento. En función del resultado que quieras obtener, del edificio, y de la forma del cerramiento y otras variables tendrás que elegir unos u otros. También intervienen, además, tus gustos y preferencias. Y debes saber que no todos los cerramientos son iguales. Puedes, por ejemplo, elegir un cerramiento completo para ampliar una habitación o dos de una vivienda. Pero también uno que pueda abrirse. No solo sus ventanales, sino también su techo.

Efectivamente, si se quiere cerrar una terraza que no cuente con techo y quieres optar por un cierre que pueda proteger del frío en invierno y retirarse cuando haga más calor, puedes optar por un cierre formado por una estructura que tenga colocadas ventanas correderas en su frontal y sobre ella un techo de cristal. No solo eso, por uno que pueda abrirse y retirarse una parte o todas las láminas del techo. Aun así, tendrás que tener cuidado de que los cristales que formen parte del techo del cerramiento estén aislados con un aislamiento especial para proteger del sol a quien esté debajo de él.

Estas son prácticamente todas las consideraciones que debes tener en cuenta cuando vayas a hacer un cerramiento en una vivienda. Afortunadamente, si contratas una empresa experta en este tipo de reformas no tendrás que hacerte cargo de muchas de ellas. Salvo la obtención del consentimiento de los vecinos. Si los tienes, también tendrás que facilitarles los planos de la vivienda o del edificio. Del resto, incluso de aconsejarte sobre los materiales más adecuados para el tipo de cerramiento que quieres, se encargarán ellos. Siempre, claro está, contando con tu opinión, y por descontado, con el presupuesto que tengas pensado invertir en la obra.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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