El papel pintado, tan común en la decoración de las paredes de muchas casas, no se utiliza únicamente en ellas. Tampoco se fabrica todo de la misma manera, sino que cuenta con distintos tipos de estampados. Además, en su elaboración se emplean diversos materiales.

Gracias a esto último, la presencia de papel pintado en lugares poco habituales, como el interior de los muebles, es cada vez más común. A continuación veremos tanto los distintos usos que se le dan en la actualidad al papel pintado como los distintos estampados y acabados que puede tener.

Diferentes usos del papel pintado

Además de en las paredes, ya es habitual encontrar papel pintado para decorar otros elementos. Por ejemplo, en los muebles. Pero no sólo en su interior, donde podemos encontrarlo, por ejemplo, en las puertas de los armarios. También en su interior, decorando sus paredes como las estanterías y baldas. O sus cajones.

De esta manera se consigue que el mueble tenga un aire distinto. También, si se trata de un mueble antiguo, le da un aspecto más actual. Además, se puede conseguir integrarlo en un ambiente en el que, por su estilo o aspecto, no pegaba con el del resto de muebles. O con la decoración del ambiente, en general.

decoracion usos de papel pintado

También se puede utilizar para integrar una lámpara de pantalla en la decoración. Entonces basta con forrar el exterior de la lámpara con el mismo papel pintado que las paredes. Esto, que en el pasado podía parecer imposible sin que el papel pintado se despegase por el calor de la bombilla, ya es posible gracias a las bombillas, que prácticamente no desprenden calor.

El papel pintado también puede servir para dar un aire distinto a una mesa antigua. De cualquier tamaño y función. Da lo mismo que sea una mesa de centro o una mesilla de noche. Si cubres su superficie con papel pintado tendrá otro aspecto. Claro está, en estos casos es conveniente protegerlo con un cristal que tenga las mismas dimensiones que la mesa.

Por otro lado, el papel pintado también puede servir para crear el cabecero de la cama. Para ello tendrás que pegarlo a la pared y después, con madera o una moldura, delimitarlo dándole la forma deseada. Así, el cabecero quedará enmarcado.

Pero las paredes y los muebles no son los únicos puntos donde se puede colocar el papel pintado. También en las puertas, en caso de que tengan una moldura. Si es así, se puede colocar papel pintado en el espacio que queda en el interior de la moldura. Con esto, se rompe el efecto liso de las puertas, tanto de las lacadas como de las de madera. Y se consigue un ambiente más acogedor.

Tipos de estampado del papel pintado

El papel pintado no tiene por qué ser liso o tener estampados sosos. Ni tiene que estar compuesto únicamente por papel. Puede contar con distintos acabados, y su superficie no tiene que ser necesariamente plano. Es el caso del papel vinílico, al que se aplica sobre el papel una capa de protección. Con ella, estos papeles adquieren un aspecto similar al de la goma. Así ganan en resistencia, y su mantenimiento también es más sencillo.

Este tipo de estampado también puede lograrse sobre un tejido, convirtiéndolo en un papel pintado vinílico de mayor resistencia que el vinílico sobre papel. Su aspecto también es más robusto, y en algunos casos más que un papel tiene la apariencia de un revestimiento.

Otro tipo de estampado muy popular entre los papeles pintados es el que le produce un efecto moiré. Para conseguirlo se aplica directamente una capa fina de vinilo sobre el papel. Al hacerlo, en el papel se generan diversos degradados, al mismo tiempo que un acabado de tacto sedoso. Y cuando esté listo, mostrará diversas tonalidades e intensidades de tono según le de la luz.

Además de estampados lisos, los papeles también los pueden tener en relieve. Estos relieves tienen un tacto suave, similar al del terciopelo. Y salvo por los diseños, que son modernos, es el mismo tipo de papel que se utilizaba en muchas casas durante los años 60 y 70 del siglo pasado. Un papel flocado. Eso sí, presentan una mejora con respecto a aquellos: colocarlos y retirarlos de la pared es mucho más sencillo. No son papeles lavables, así que hay que tener cuidado de no mancharlos.

Entre las tendencias actuales de decoración para las paredes, al menos en ciertas zonas de la casa, está el decorar la pared con papeles elaborados a partir de tejidos vegetales. Es decir, el papel japonés. Es un papel bastante resistente, que parte de un material bastante poco habitual: vegetales. Se elabora a partir del encolado de trozos de hierba y cortezas de árboles, que se pegan y anudan entre sí para crear un papel con distintos tonos y relieve. Se instala con facilidad, pero para quitarlo hay que utilizar decapante.

Si la pared sobre la que se va a aplicar el papel pintado tiene alguna que otra imperfección, lo más adecuado es un papel pintado con grabados. Con él se genera un relieve en el papel, y luego sobre la pared en la que quedan colocados. Esto disimula las irregularidades.

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