Disponer de un vestidor es, sin duda, un sueño para muchos. Pero no siempre es posible porque la vivienda no está pensada para poder disfrutar de este pequeño lujo. No obstante, si realmente quieres o necesitas uno, hay muchas maneras de conseguirlo. Claro está, muchas implican una obra de reforma. También levantar tabiques de separación. O bien tirar alguno para deshacerte de una habitación pequeña que no necesitas para conseguir más espacio para ropa y complementos. En cualquier caso, uno de los secretos de un vestidor es diseñarlo de manera que esté bien aprovechado. Pero esto no es tan sencillo como puede parecer a primera vista.

Para sacar el mayor partido posible a un vestidor, hay que estudiar muy bien las posibilidades que te ofrece la estancia en la que lo vayas a colocar. También necesitas conocer los tipos de vestidor que hay y diseñarlo para que todo el espacio esté aprovechado. Por último, es muy importante que cuentes con profesionales en reformas y en construcción de vestidores, como sucede con Reformadísimo. Ellos se encargarán no solo de construirlo, sino que también te darán ideas y aportarán su experiencia para que consigas un vestidor con el máximo nivel de aprovechamiento. Pero también tienes que conocer trucos para aprovecharlo al máximo, como los que te mostramos a continuación.

Qué es un vestidor y cuántos tipos hay

Hasta aquí te hemos dado algunas pistas de lo que es un vestidor. Pero antes de seguir conviene aclarar definitivamente de qué se trata. Porque para muchas personas un vestidor no es mas que un armario de grandes dimensiones dentro de un dormitorio. Y no es así. Un vestidor es una estancia independiente del dormitorio, o bien una zona bien diferenciada del mismo en caso de haber fusionado una habitación con el dormitorio al que suele estar unida. No un mero armario ropero con puertas. Es una habitación para guardar ropa y complementos, y que también está preparada para que sus propietarios se vistan y calcen en ella.

Como hemos comentado, hay varios tipos de vestidor. Tanto por su tipo de construcción como por su decoración. Entre los primeros, podemos encontrar vestidores en forma de U, que cubren tres paredes de la estancia, o de L, cuando ocupan dos. También hay vestidores abiertos, en los que los armarios que lo componen no tienen puertas. O cerrados, que sí las tienen. Generalmente, correderas. Si es lo bastante grande, puedes diseñarlo con una parte de sus armarios y estantes cerrados y otra abierta, completamente a la vista. También hay otros lo bastante amplios como para incorporar zona de almacenamiento en una isla en medio, entre las paredes. E incluso zona de estar.

Puedes, si tienes espacio suficiente, optar por diseñar un espacio que sirva tanto de vestidor como de tocador. De esta manera hará las veces de lugar para arreglarte, tu propio rincón especial. Las posibilidades para su construcción, por tanto, no solo dependen de tu imaginación. También de tu presupuesto, y sobre todo del espacio del que dispongas.

Donde instalar el vestidor

Ya hemos comentado que un vestidor no es un armario o dos situados en una de las paredes de una habitación. Un vestidor va mucho más allá, y necesita más espacio. Por eso, lo más recomendable es instalarlo en una habitación independiente. Eso sí, es importante que quede cerca del dormitorio de quien lo utiliza.

Pero no solo en una habitación puede haber un vestidor. También puede situarse en una zona de paso entre estancias. Como por ejemplo, un pasillo que quede entre una habitación y su baño. Hay muchas viviendas diseñadas con un dormitorio principal y un baño de acceso desde el interior de la misma. Por supuesto, separado de la zona de dormir. Y en muchos casos, con un espacio muerto entre esta y el aseo. No importa de qué tamaño sea ese espacio: siempre puede aprovecharse con un vestidor. Así, por un lado, encuentras una solución al problema del almacenamiento de la ropa, el calzado y los complementos. Por otro, aprovechas hasta el último metro cuadrado de tu casa.

Diseñado moderno y urbano para viviendas actuales

Un vestidor no es solo un conjunto de armarios y estanterías para tu ropa y tus complementos. También es un espacio más de una casa. Y como tal, lo mejor para no romper su armonía es que todo su diseño y mobiliario sea del mismo estilo que el resto de estancias. También para sacarle el máximo partido y conseguir que destaque pero sin romper la armonía con el resto de la vivienda. Por eso se puede hablar también de distintos tipos de vestidor en función de su decoración.

Entre los distintos estilos que se pueden encontrar en un vestidor, uno de los más aceptados es el denominado moderno, que no es sino una muestra del minimalismo en el mobiliario y la decoración. Sus elementos destacan habitualmente por sus líneas sencillas. Sus muebles, por el tono blanco, o combinado con otros colores.

Estos vestidores también suelen tener espejos, habitualmente en una o varias puertas de sus armarios. Con esto, no solo consigues dar más utilidad a un mismo elemento, que por un lado cerrará un armario y por otro tendrá un espejo para comprobar qué tal quedan las prendas seleccionadas. También se consigue dar una mayor sensación de amplitud visual a la estancia. Esto es, harás que parezca más grande de lo que es.

Por lo tanto, gracias a la colocación estratégica de espejos en un vestidor, consigues más funciones para él, por lo que le sacarás más partido. Pero también logras que dé la sensación de ser más grande. Por eso, la colocación de espejos está indicada sobre todo en vestidores pequeños. Dos objetivos conseguidos con un solo elemento.

Otro de los tipos de vestidor más populares es el de estilo urbano, donde dominan la madera y el metal combinados. También tiene líneas sencillas, y generalmente sus muebles tienen sus principales elementos en madera, clara u oscura, y algunos de sus complementos en metal. Por ejemplo, los tiradores o los frentes de algunos cajones. También algunos extras decorativos sencillos en los muebles. Además, la decoración de la estancia puede incluir ciertos adornos modernos, como posters de grupos musicales.

Clásico, vintage o industrial, para recuperar muebles

Las viviendas que estén decoradas con un estilo clásico han de diseñar su vestidor también en el mismo estilo.  Los colores pastel y los muebles a juego con el resto de armarios y elementos de almacenaje de la vivienda serán los protagonistas en este tipo de vestidor. Generalmente, en este tipo de viviendas el espacio destinado a vestidor destacará por su amplitud, lo que dará mucho juego para la instalación de armarios y estanterías. La decoración se verá asímismo beneficiada.

En algunas ocasiones, lo clásico se combina con lo vintage, y da lugar al uso de elementos como la madera envejecida. También al empleo de elementos de aspecto antiguo. Sobre todo en tiradores, lámparas, puntos de luz y espejos. Tanto en este estilo, el vintage, como en el clásico, cobran mucho protagonismo los muebles antiguos que se pueden utilizar, si es necesario, restaurándolos para darles una segunda juventud. Otros clásicos, tanto del estilo vintage como del clásico propiamente dicho, son los tonos dorados. Estarán presentes en multitud de objetos. Entre ellos, en marcos, tiradores y pomos de puertas y cajones. También en lámparas y puntos de luz.

Los vestidores de estilo industrial también recuperan elementos y muebles con cierta solera. Es decir, vintage. Son vestidores en los que al entrar parece que nos adentremos en décadas pasadas, y espacios que tienen un cierto aire a fábrica antigua, o a oficina de tiempos pasados. En estos vestidores no se suele cubrir toda la altura de la pared para aprovechar el espacio, sino que se busca dejar a la vista los ladrillos o la piedra y el cemento de las paredes.

Por tanto, si tu vestidor va a tener este estilo, procura diseñarlo de modo que el espacio que se pierde al no cubrir toda la altura de las paredes quede compensado de otra manera. Por ejemplo, mediante una isla para guardar zapatos en su parte inferior. O bien, diseñando de entrada un vestidor más amplio. En cuanto a los colores de los muebles para un vestidor de este estilo son, además de los propios de la madera, los que se suelen incluir en la decoración industrial: negro, beige, blanco, gris, plateado o los propios de los metales.

Cómo distribuir un vestidor para sacarle partido

Para sacarle el máximo partido a un vestidor tienes que planificar su diseño, con los tipos y estilos que te hemos mostrado, con cuidado. Para ello tienes que tener en cuenta las necesidades que se te plantean de cara al almacenamiento. De esta manera podrás diseñarlo con la cantidad de estanterías, cajones y percheros más adecuadas. Ten en cuenta que no toda la ropa puede colgarse, y que hay prendas que necesitan colocarse en cajones, como las camisetas, los jerséis y la ropa interior. Dispón también espacios adecuados para colgar bolsos y guardar los cinturones sin que resulten dañados.

La ropa tampoco tiene toda la misma altura. Los vestidos y abrigos son más largos que las faldas, y los pantalones generalmente se guardan doblados. Estos cuentan incluso con perchas especiales para colgarlos. Por tanto, asegúrate de que hay barras para colgarlos a diferentes alturas: más altas para vestidos y abrigos (1,60 o 1,70 de alto) y más bajas para camisas, faldas, chaquetas y pantalones. Con esto conseguirás que la ropa más corta esté sin arrugas, y también la más larga.

Si el vestidor es amplio y decides que sus paredes estén cubiertas por armarios de suelo a techo, es posible que puedas destinar la parte superior a almacenar ropa blanca, almohadas, cojines e incluso edredones. Así ahorrarás espacio en el resto de zonas de almacenamiento de la casa, así que no desdeñes la posibilidad, si te sobra sitio, de destinar uno o dos armarios altos a ello.

Un vestidor tiene que contar también con espacio para almacenar calzado. Los zapatos y botas tienden a quedar dispersos por el suelo de las habitaciones porque no caben en los armarios. Por eso, destina sitio a guardar zapatos en el vestidor. Puedes hacerlo integrando en él módulos y muebles zapateros convencionales, o con estantes para calzado. También puede optar por hileras de ganchos para colgarlos en vertical. Las soluciones que tienes para ello, como verás, son múltiples.

Ten en cuenta también la distribución que tendrá la ropa y los complementos en el vestidor. Es aconsejable que estén separadas las prendas de cada persona que utilice el vestidor. Y si tienes capacidad suficiente, que esté separada por temporadas. De otra manera, no tendrás más remedio que recoger la ropa de invierno cuando llegue el calor y guardarla para sacar la de verano.

La iluminación: crucial para el vestidor

Uno de los aspectos a los que menos atención se suele prestar a la hora de diseñar y construir un vestidor es la iluminación. Y es precisamente uno de los más importantes. Tanto por la distribución más adecuada para la luz como por procurar que las lámparas roben el menor espacio posible en la estancia.

Por eso, lo más recomendable es que la luz de un vestidor venga exclusivamente del techo. A ser posible, mediante varios focos LED repartidos por él. De esta manera, se evitarán los puntos oscuros con menos luz. También se pueden instalar focos de luz de refuerzo en el interior de sus armarios. Así se eliminan los problemas de luz a la hora de ver lo que hay en el interior de cajones y armarios. Sobre todo, si la estancia destinada a vestidor no cuenta con iluminación natural adecuada. Estos focos pueden ser o de accionado mediante un pulsador convencional, o estar preparados par encenderse automáticamente cuando se abre una puerta o cajón en concreto.

Estos son algunos consejos que pueden ayudarte a sacar más partido a tu vestidor. Tanto en decoración como en organización, iluminación y elementos de almacenamiento. Pero si quieres construir uno, no lo dudes y ¡encarga su diseño y construcción a una empresa experta en reformas!

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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