Cuando se compra o alquila una vivienda, se suele buscar con buena iluminación natural. Pero no siempre es posible. Su orientación, o la anchura de la calle en la que se encuentra la casa, pueden hacer que no la tenga. También su altura. Generalmente, los pisos situados en alturas más bajas tienden a contar con menos iluminación natural. Esto también puede suceder en pisos más altos. Al menos, en una o varias de las estancias. En este caso empiezan luego las maniobras para intentar iluminar una habitación que tenga poca luz. O todas las que se vean afectadas.

Normalmente, las habitaciones afectadas serán interiores. O sus ventanas serán escasas y pequeñas. Por suerte, hay algunos trucos que se pueden utilizar para conseguir más luz natural en ese tipo de estancias. No son complicados, y son tan naturales que muy pocos de los que visiten la casa se darán cuenta de que ciertas actuaciones se han llevado a cabo para intentar que la habitación tenga más luz natural. A continuación detallamos varios trucos para conseguir iluminar una habitación con poca luz natural sin necesidad de encender una o varias lámparas.

Iluminar una habitación con poca luz natural: colores claros

La iluminación de una habitación con poca luz natural debe abordarse incluso antes de pintarla y amueblarla ¿ Por qué? Porque en estos casos, lo más adecuado es pintarla y amueblarla con colores claros. Preferiblemente, en blanco. Esto se debe a que el blanco es el color que mejor refleja la luz. Con él se conseguirá más luz en la estancia. También dará la sensación de que la habitación es más amplia. Incluso la ventana o ventanas parecerán más grandes.

Con los muebles sucede lo mismo. Los muebles blancos ofrecen mayor sensación de luz, pero también de ligereza. También los complementos que se pongan en estas habitaciones. Eso sí, hay que tener en cuenta que el blanco en muebles es un color que se ensucia con facilidad, por lo que habrá que tener cuidado y cuidarlos un poco más de lo habitual. Eso sí, una habitación completamente blanca puede resultar aburrida, por lo que es conveniente incluir algunos toques de color en cuadros o en algún elemento móvil, como los cojines. Pero, preferiblemente, que sean de tonos claros, no muy fuertes.

En cuanto a las cortinas, si se pueden evitar, mejor. Y si no, que sean lo más finas y transparentes posible. De esta manera detendrán menos la luz, e iluminar una habitación resultará más sencillo.

Tira tabiques y abre espacios

Si una habitación es pequeña y está mal iluminada, resta atractivo a una casa. Por lo tanto, si es posible, lo más recomendable es deshacerse de ella. ¿Cómo conseguirlo? Uniéndola con otra para formar una más grande. Por lo tanto, hay que tirar el tabique que las separa. Claro está, siempre que sea posible. Para ello será necesario contratar a especialistas que se encarguen de estudiar si se puede hacer.

Si hay algún elemento estructural en él, o se trata de una pared maestra, poco podrás hacer. Tocará entonces recurrir a algún otro truco. Pero si es posible tirarlo, contarás con una habitación menos, sí. Pero también con una estancia más grande y con más puntos de luz. Esto es especialmente aconsejable si la habitación que delimitaba no tiene mucha luz natural, es muy pequeña o, directamente, no tiene ventanas.

Pero si no quieres que la división entre habitaciones desaparezca del todo, hay otras opciones. Por ejemplo, sustituir la parte superior del tabique con ventanas a la otra habitación para tomar luz de ella. También colocar unas puertas que separen habitaciones y se puedan dejar abiertas durante el día o cuando no se necesite intimidad. Y si pueden ser de cristal, mejor. En este último caso, para solucionar el problema de la intimidad cuando se precise cerrar la puerta, bastan unas cortinas. Deberían ser de un tejido grueso y opaco, que al cerrarse sobre la puerta una vez cerrada no dejen ver a su través.

El truco más clásico: espejos

Para iluminar una habitación con poca luz natural se puede utilizar también un elemento muy habitual para el reflejo de la luz. Se trata de un espejo. Con uno o varios espejos se pueden crear varios efectos visuales. No solo, por supuesto, dar la impresión de que una habitación tiene más luz natural. También puedes hacerla visualmente más amplia. La razón para todo ello es que los espejos rebotan la luz, por lo que impulsan más iluminación al interior de las estancias.

Los espejos también ofrecen sensación de profundidad, lo que hace que una habitación parezca más grande. Eso sí, para ello hay que hacer pruebas de su colocación. Porque no basta con colocar espejos sin ton ni son. Habrá que probar varias ubicaciones para ver dónde quedan mejor.

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