Los mundos de la arquitectura y de la construcción van de la mano, sobretodo en proyectos residenciales de gran envergadura tales como las reformas integrales y restauraciones de edificios antiguos. El sector de la construcción, el más afectado por la crisis económica reciente, ha tenido que poco a poco buscar alternativas para continuar su función y es en el ámbito de las reformas de viviendas y la restauración, los nuevos nichos donde enfocar el campo ocupacional.

Pero ¿cuál es la función de un arquitecto dentro de estas reformas residenciales?

Existe una tendencia natural, que lleva al cliente a optar por contratar directamente a una empresa constructora, pensando que de ese modo conseguirá abaratar costes, eliminando de la ecuación la figura del arquitecto. Pero la verdad es que su presencia es muy importante. Entre los trabajos que desempeña un arquitecto o un estudio de arquitectura no solo están el diseño y la decoración e interiorismo,  sino también la dirección y control de calidad de una obra.

El arquitecto, por conocimientos y experiencia, goza de una visión espacial de la que otros profesionales carecen, lo que le permite, tras haber estudiado de forma pormenorizada cada caso en concreto, y dadas unas características específicas, tanto del espacio como del propio cliente, sugerir alternativas de distribuciones que se amolden perfectamente a los parámetros establecidos.

El arquitecto buscará soluciones de proyecto que se adecuen a la normativa vigente en cada momento, diseñando un espacio habitable que cumpla con todas las condiciones de calidad, sostenibilidad, habitabilidad, salubridad y estética, de modo que le permita al cliente, una vez finalizada la obra, disfrutar de su vivienda con las máximas garantías de confort.

planos arquitectos

Contrariamente a lo que se piensa, la presencia de la figura del arquitecto, en la mayoría de los casos, abaratará los costes finales en un 10-20%, una vez incluidos los honorarios correspondientes. Esto tiene su explicación en el amplio conocimiento del mercado por parte del arquitecto, que le permitirá asesorar y aconsejar al cliente a la hora de elegir determinados acabados, y/o materiales, pudiendo establecer comparaciones de materiales similares con rangos de precios adaptables a cada situación concreta.

En cuanto a lo legal, disponer del servicio de un arquitecto es fundamental para conseguir licencia de obras, gestionar los visados de los documentos, los seguros en el caso de que fuesen necesarios, e incluso el buscar asesoramiento en el tema de las ayudas y/o subvenciones, ya que ayudará a gestionar los trámites.

Y en cuanto a la dirección de una obra, el arquitecto se preocupa del control de calidad de la obra, asume la función técnica de dirigir la ejecución del material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado. Del mismo modo, será el encargado de supervisar las obras desde la idea inicial hasta el resultado final, resolviendo las dudas y/o conflictos que vayan surgiendo a lo largo del proceso, eximiendo al cliente de muchos quebraderos de cabeza.

Gracias a su capacidad de interpretación de los espacios, el arquitecto va a conseguir que el resultado de una reforma residencial, desde el boceto inicial hasta el acabado definitivo, esté dotado de una calidad extra que de otra forma no hubiera podido conseguir, lo que le otorgará un valor añadido a su nuevo hogar.

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