Para hacer frente a una reforma, generalmente es necesario enfrentarse a unos gastos bastante fuertes. Esto quiere decir que es probable que haga falta tirar de ahorros para poder afrontarla. O bien, comenzar a ahorrar durante unos meses hasta que se tiene ahorrado lo suficiente para poder afrontarla. Pero no siempre es posible. Bien porque no se puede ahorrar por gastos imprevistos o porque el presupuesto mensual es bastante justo. También porque la reforma se hace necesaria antes de ahorrar lo suficiente. Una rotura de tuberías, una avería de la caldera o unos desperfectos en un tejado provocados por un temporal pueden dar al traste con los planes de aplazar una obra. En ese caso es necesario conseguir financiación para reformas.

No obstante, y en caso de que la obra no sea muy grande, puede que no sea necesario acudir a financiación externa. En el caso de trabajadores por cuenta ajena, algunas empresas ofrecen la posibilidad de recibir un adelanto de la nómina mensual. Generalmente solo es posible lograr una parte de la nómina y para ello hay que justificar su necesidad. Además, existe un límite de veces que se puede solicitar en un año, en la mayoría de los casos. También, si la obra no es muy importante, se puede recurrir a su pago mediante una tarjeta de crédito. Pero no suele ser la norma, porque las obras de reforma suelen ser bastante costosas.

Financiación para reformas ¿dónde conseguirla?

Uno de los primeros puntos a los que hay que acudir para solicitar para reformas es acudir a una entidad bancaria con la que trabajemos. Allí nos informarán de las opciones con las que contamos para obtener financiación para reformas. Si la reforma va a ser en una casa que se acaba de comprar, hay que consultar con el banco la posibilidad de incluir el dinero necesario para la reforma en la hipoteca. En algunos casos, el banco cuenta con opciones específicas para hacerlo al pedir una hipoteca. Esto repercutirá en unas mensualidades un poco más abultadas y extendidas en el tiempo. Pero también un coste mucho menor de inicio, y unos tipos de interés más bajos que los de los créditos al consumo.

No obstante, la mayoría de reformas suelen hacerse no al comprar una vivienda, sino cuando ya se llevan unos años viviendo en ella. Eso descarta la posibilidad de integrar el dinero para una reforma en una hipoteca. No obstante, el banco sigue siendo el lugar preferido para solicitar financiación para reformas. Las razones para ello, aparte de poder conseguir mejores condiciones, pasan porque los tipos de interés de esto préstamos, a pesar de ser mayores que los de la hipoteca, no lo son tanto como los que imponen las entidades crediticias que veremos más adelante.

Además, muchos bancos cuentan con créditos específicos para realizar reformas en viviendas, con condiciones intermedias entre las que ofrecen en sus hipotecas y las de los créditos al consumo. A diferencia de lo que se puede creer, la cuantía que se puede solicitar con este tipo de préstamos va desde una cantidad muy pequeña hasta varias decenas de miles de euros. Para determinar lo que se puede ofrecer, a no ser que el banco ponga un límite por defecto a este tipo de productos, depende de varios factores.

Entre ellos está el tipo de obra a realizar, el presupuesto que se han dado para su realización o los plazos de la obra. También, como es normal, la capacidad que tiene quien solicita el crédito para devolver el préstamo con seguridad. Tanto para abonar las cuotas mensuales sin dejarse en ello la mayor parte del sueldo como para pagarlos de forma sostenida en el tiempo, y sin impagos.

En caso de que el banco no disponga de créditos específicos para reformas, puedes solicitar un préstamo personal. De acuerdo, sus tipos de interés son mucho más elevados. Además, estarán sujetos a límites que no respetarán el presupuesto de la obra. También aplicarán un plazo máximo para poder devolver lo prestado. Pero en cualquier caso, sus condiciones no serán ni mucho menos draconianas. Eso sí, una vez solicitado no tardarán mucho en concedértelo, y es posible que lo tengas en unas horas, o como mucho en una semana.

Otras formas de financiación

Si el banco te da la espalda y no quiere concederte un crédito para las reformas, no te preocupes, puesto que hay otra solución: solicitar una cantidad de dinero para la reforma a una entidad dedicada a los préstamos. Se trata de un sistema muy cómodo para obtener el crédito, ya que en muchos casos se puede solicitar únicamente por teléfono, y acreditando después una determinada documentación que en muchos casos se puede enviar por correo electrónico.

Eso sí, estas entidades no suelen conceder créditos de gran cuantía. Por lo tanto es aconsejable que los reserves para cuando tengas que acometer obras pequeñas. Los tipos de interés que tendrás que abonar con este tipo de créditos varía bastante, pero en general serán porcentajes notables, lo que llevará a que tengas que devolver una cantidad más elevada de la que solicitaste antes de iniciar la obra.

Subvenciones para reformas

En caso de que la reforma se trate de una actuación determinada (cambiar las ventanas exteriores, sustituir una caldera de gas y hacer algo de obra para colocar la nueva o colocar placas solares para intentar autoabastecerse de energía), puede que exista una subvención de la comunidad autónoma o también del estado para poder hacerla. Con ella se sufragarán una parte, o prácticamente todos, los gastos de la reforma. Por lo tanto, es conveniente informarse bien de ello antes de comenzar una reforma. No sea que al final sí la haya y el gasto que tengas que afrontar sea mucho menor de lo esperado.

Eso sí, en caso de que lo haya es conveniente informarse bien de los requisitos que deben cumplirse para poder solicitar la subvención. También de los plazos que hay que cumplir. Además, también conviene informarse de si hay un máximo destinado a este tipo de subvenciones. Esto pasa, por ejemplo, con las subvenciones para la instalación de calderas de condensación en Madrid, para las que en muchas ocasiones hay que hacer una pequeña reforma de cara a su instalación.

Este tipo de obra, entre la compra de la nueva caldera, su instalación, la mano de obra y la obra que hay que hacer para la instalación de su desagüe, puede ser bastante costosa. Por eso cuenta con subvenciones para ello en no pocas comunidades. Eso sí, es una subvención que piden muchas personas, por lo que es habitual que se acabe la cantidad destinada anualmente para ello se acabe antes de final de año. Muchas veces se acaba incluso a mediados de año. Por tanto, es posible que si se quiere colocar una nueva caldera en noviembre no haya ya fondos para la subvención. En esos casos, a no ser que la caldera ya no funcione o tenga una avería grave, conviene esperar un poco: hasta enero o febrero del año siguiente.

Empresas que se encargan de la financiación de reformas

En muchas ocasiones, la empresa de reformas con la que decidas trabajar se encargará de ofrecerte facilidades para la financiación de reformas. Hay ocasiones en las que se puede acordar el pago fraccionado con la empresa sin más. En estos casos, la forma de pago y los plazos se recogerán en el contrato de obra que se firme para realizar la reforma. Pero si la empresa no es partidaria de este sistema, se encarga de conseguir financiación para reformas. Lo hace también con unas condiciones bastante más favorables que si el cliente acudiese a solicitar un préstamo por su cuenta.

Es el caso de Reformadísimo, que trabaja directamente con la entidad financiera de La Caixa para ofrecer a sus clientes facilidades en la financiación de reformas. Ellos se encargan de llevar a cabo toda la operativa de la solicitud, lo que evita trámites al cliente. Eso sí, es finalmente la entidad bancaria la que decide si concede o no la financiación solicitada.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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