La situación provocada por la crisis del COVID 19 ha llevado a que en muchos países hayamos tenido que pasar, obligatoriamente, mucho más tiempo en casa del que la mayoría acostumbraba. Mejor o peor, no ha quedado más remedio que adaptarse a la situación, con viviendas que en muchos casos no están preparadas para acoger a todos los miembros de la familia que viven en ellas. Muchos tenían que teletrabajar sin tener sitio específico para ello. Otros se veían obligados a ceder algún espacio para que sus hijos pudiesen hacer las tareas del colegio. Y en general, las casas se han convertido durante unos meses en espacios en los que tenían que realizarse tareas para las que no estaban preparadas. Seguro que, como muchos, has tenido que adaptar tu vivienda al COVID 19.

En las viviendas situadas en el campo, los chalets unifamiliares y las casas de gran tamaño esto no ha supuesto un problema excesivo. Pero en la mayoría de pisos de las grandes ciudades, de tamaño justo o reducido, la lucha por tener un espacio para poder trabajar y estudiar o, simplemente, pasar un rato de intimidad, se ha convertido en toda una misión imposible en muchos casos. No solo por la falta de equipo informático adecuado. Más bien por la falta de metros y una deficiente distribución pensada sobre todo para pasar fuera la mayor parte del día. Incluso en el caso de los espacios para comer.

Las cocinas en muchas casas son realmente pequeñas. Tanto que ni siquiera cuentan con espacio para comer. En muchos casos quienes viven en una de estas casas comen e incluso desayunan fuera, mientras la cena se reduce a un picoteo rápido en una bandeja delante del televisor. Qué decir de los espacios abiertos: la pugna por contar con unos metros cuadrados más ha llevado al cierre de muchas terrazas, y en un periodo en el que no se ha podido salir de casa muchos han echado de menos la posibilidad de poder salir a tomar el aire. Aunque fuese en un espacio reducido. Esto, unido a que puede repetirse el confinamiento si hay rebrotes lo bastante potentes, ha llevado a no pocas personas a replantearse la adaptación de su vivienda a este tipo de situaciones. SI eres uno de ellos, aquí tienes un consejo para poder hacerlo.

Adaptar tu casa al COVID-19: no cierres del todo tu terraza

A la hora de adaptar tu casa al COVID-19 debes tener en cuenta, si tu casa tiene terraza o balcón, que eres afortunado. Muchos se han pasado semanas sacando medio cuerpo por una ventana mientras veían a sus vecinos sentados tranquilamente al sol o disfrutando de una barbacoa en su terraza. Por tanto, si estabas pensando en cerrarla es el momento para que te plantees si realmente merece la pena. En todo caso, si finalmente quieres hacerlo, tienes varias opciones para que el cierre no sea tan radical y puedas utilizarla tanto en invierno como en verano.

Si la terraza es muy grande puedes cerrar solo una parte. Y si aun así quieres cerrarla, puedes optar por un cierre acristalado y móvil. También por uno cuyo frontal esté compuesto por ventanas o paneles correderos de cristal. Tienes varias opciones para hacerlo sin que se trate de un cierre permanente. Fundamentalmente son tres:

  • Cerramiento con ventana de hojas plegables
  • Cortinas de cristal
  • Cerramiento con techos móviles.
  • También se puede considerar un cierre que permite una nivel de apertura notable: el cerramiento a base de ventana corredera.

Este último, con un frontal a base de hojas de cristal correderas sobre carpintería metálica o en PVC, permite la instalación de ventanas cuyas hojas pueden abrirse apilándolas. Además, en función del número de hojas de cada ventanal, que puede ir de 2 a 6, permite un porcentaje de apertura que varía entre el 50% y el 80% del total.

El cerramiento realizado a base de ventanas compuestas por hojas de cristal, permite la apertura prácticamente total. Esto se debe que se pueden ir plegando las ventanas una sobre otra. Lo mismo sucede con los cerramientos realizados con placas de cristal dispuestas como cortinas. Estas se caracterizan por contar únicamente con borde superior o inferior, y por unirse a las que tienen al lado por los laterales. Se pueden abrir también plegándose, gracias a que llevan bisagras.

En cuanto a los cerramientos a base de techos móviles, se fabrican generalmente con un armazón metálico. Este suele permanecer en su lugar y con elementos acristalados o en policarbonato sobre él. Éstos son los que pueden retirarse. Ya sea de modo manual o, en el caso de los cerramientos con sistema de apertura y cierre motorizado, simplemente pulsando un botón para que el techo se abra o se cierre hasta el punto deseado.

Coloca toldos, pérgolas y muebles en la terraza

Si deseas disfrutar de tu terraza sin cerrarla, y esta no tiene techo, se convertirá en un solarium muy agradable. Tanto en primavera, como en otoño y los días soleados de invierno. Pero en cuanto empiece a apretar el calor echarás de menos un poco de sombra. En estos casos lo más recomendable es poner un toldo para que dé sombra, y pueda abrirse o cerrarse a voluntad. O, si la terraza es amplia, instalar una pérgola con estructura fija y toldos corridos.

La colocación de un toldo sin pérgola en una terraza es muy sencilla, basta con asegurar la guía en la que va enrollado el toldo a una pared. Para correrlo y descorrerlo se puede utilizar un sistema manual o automático. En el primer caso se utiliza una varilla que se engancha en uno de los extremos de la guía, que tendrá un gancho preparado para ello.

Después, girando la varilla el toldo va bajando o subiendo en función de su estado. En el caso de que el toldo sea automático, el encargado de subirlo o bajarlo será un pequeño motor, que se acciona pulsando un botón. Las pérgolas cuentan con una estructura metálica o de madera sobre la que se colocan toldos. Estos se pueden desplegar o recoger a voluntad para crear un ambiente más agradable.

Además de colocar toldos o pérgolas, en prácticamente cualquier terraza se pueden colocar muebles. Así, pasar un rato en ella será más cómodo y agradable. Además hay muebles preparados especialmente para exteriores. Entre ellos hay sillas, mesas e incluso sofás, que poco tienen que envidiar en comodidad a los de interior. Si la terraza es amplia o se trata de un ático, incluso puedes colocar una hamaca plegable o un balancín en el que disfrutar del aire libre. Para que el ambiente sea más acogedor hay quien llega a colocar alfombrillas de césped artificial.

Adaptar tu casa al COVID 19: un espacio para cada tarea

Hasta ahora hemos visto lo que puedes hacer para que tu terraza juegue un papel destacado para las semanas en las que las salidas de casa no serán tan frecuentes como antes por las restricciones actuales. Pero quizá lo que más habrá que modificar será su interior. Sobre todo si no es muy grande. Adaptar tu casa al COVID 19 no es sencillo, aunque en la mayoría de ocasiones no será necesario hacer obras. Solo cambiar algo su distribución. Pero es lo más recomendable para mantener cierta normalidad.

Sobre todo cuando muchos siguen todavía teletrabajando, y es posible que sigan haciéndolo durante semanas e incluso meses. Tampoco se sabe a ciencia cierta qué sucederá con los colegios. Por tanto, que los peques cuenten con un espacio preparado para poder estudiar y atender a clases por vía telemática sin distracciones es vital.

Si tu casa tiene una habitación o espacio preparado para poder trabajar porque te ha tocado hacerlo en alguna ocasión, estupendo. Es la mejor situación. Aún así revisa si está suficientemente iluminado. Y sobre todo, si cuentas con una silla cómoda y específica para trabajar durante varias horas. De otra forma, tu espalda y tu cuello sufrirán las consecuencias. El problema viene si no tienes este espacio. O si hay más de una persona que necesita trabajar a distancia y solo hay un punto preparado para ello. En estos casos tocará habilitar un espacio para poder hacerlo.

Hay que intentar huir de trabajar desde el sofá o desde la mesa del comedor. Pero no siempre es posible. Por eso hay que buscar un espacio que, aunque pequeño, permita utilizar un ordenador de forma fija. Hay que tener en cuenta que debe contar con iluminación suficiente, así que preferiblemente tendrá que estar cerca de una ventana. Y si en la vivienda hay mucha gente, es poco aconsejable instalarse en un salón o una sala común. Es mejor hacer un hueco en el dormitorio si no se dispone de una habitación destinada a trabajo. Una vez creado el espacio, se puede colocar una mesa y una silla en él.

Los pequeños también tendrán que contar con un sitio para el estudio. Normalmente, si cuentan con una habitación para ellos, o bien compartida con un hermano, suelen disponer de una zona para hacer deberes. Pero si no la tienen hay que habilitar un espacio para que puedan hacerlo. O bien en una habitación aparte, o en el salón, con una mesa y una silla en la que solo se sienten ellos. A ser posible adaptados para su altura. Lo mejor, si cuentan con una zona o habitación de juegos, es convertir una parte de la misma en una pequeña aula para los niños de la casa, con mesas y sillas de estudio.

Para ello, dado que tanto para el trabajo como para el estudio Internet se ha convertido en una herramienta indispensable, hay que comprobar que hay buena cobertura en toda la casa. Sobre todo en los puestos designados para trabajar y estudiar. En los casos en los que no sea así, sobre todo si la casa tiene más de una planta, puede que sea necesario instalar un amplificador de señal WiFi para que se encargue de amplificar la señal y que esta llegue mejor.

Crea zonas de juego y ocio

Todo no va a ser trabajar, y para que tu hogar sea cómodo hasta que la situación no cambie tendrás que adaptar tu casa para el COVID 19, también con espacios para el ocio y el tiempo libre. Sobre todo si hay niños pequeños, que necesitan gastar más energía y al no acudir al colegio necesitan jugar y realizar actividades de más movimiento. En la mayoría de viviendas en las ciudades, contar con un cuarto exclusivamente para sus juegos no es viable. Por tanto hay que adaptar un rincón del salón o, si se cuenta con terraza, uno de sus rincones, para que puedan jugar a gusto.

En este caso es fundamental elegir una zona que esté libre de muebles para poder instalar sus juguetes. También para que puedan tener una o dos sillas y una mesa de su tamaño, que también pueden servirles para realizar sus tareas escolares. De otra manera te expones a tener juguetes y niños dando saltos por toda la casa. Colocar una o dos alfombras en el espacio les aportará calidez y comodidad, y evitará que el suelo sufra las consecuencias de su energía.

Pero la adaptación de la casa para actividades de ocio y juego no tiene por qué realizarse solo para los niños. Los adultos también necesitarán zonas de tranquilidad, intimidad y relax. Por ejemplo, para leer. En viviendas en las que haya espacio se puede reservar incluso una habitación entera con espacios para la lectura o para el juego. Una zona con una butaca cómoda, una lámpara de pie y una alfombra cálida serán suficientes. En caso de no contar con mucho espacio, un rincón del dormitorio puede servir para pasar un rato agradable de lectura fuera del salón y las zonas comunes. Para realizar otras actividades, como juegos de mesa o ver películas, se puede habilitar incluso una zona con cojines en el suelo y mesas de poca altura. De esta forma se puede pasar un buen rato en un ambiente más relajado y formal.

Como puedes ver, adaptar tu casa al COVID 19 tiene que ver con la creación de espacios en los que se pueda contar con tranquilidad para estudiar o trabajar. Pero también para jugar o pasar ratos de ocio agradables. Y si tienes terraza o balcón, es importante no cerrarla por completo, para poder tomar el aire sin salir a la calle.

Contenido validado por: Carmen María de la Rubia Cortel
CEO- Directora técnica en Reformadisimo
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